Cultura

Álex Anwandter: «Llamar ‘polémico’ a un discurso de odio, no le hace ningún bien a la sociedad»

20 febrero, 2018


El artista nacional, Álex Anwandter, con sus 10 años de carrera solista, se ha convertido sin dudas en uno de los exponentes más lúcidos y reconocidos de nuestra música popular.

Tuvimos la oportunidad de conversar con él en profundidad acerca de su trabajo, la escena musical local y algunos temas que protagonizan la agenda nacional en estos tiempos.

En Latinoamericana hay una cruza evidente entre lo poético y lo político, como que es posible ver en tus historias, las mías y las de muchas y muchos otros. ¿Cómo desarrollas este ejercicio? ¿Lo intencionas a la hora de componer? ¿Sucede espontáneo?

Son intencionadas en la medida que, por un lado, no me interesa tener una carrera en donde solo hable de mí mismo. Quizá suene absurdo pero la mayoría de las carreras son un poco eso y claro, todos tenemos mundos internos súper ricos, complejos, con sufrimientos y alegrías, amores y desamores y no estoy en contra de ese contenido de arte. Pero por otro lado también, en cierto minuto cuando pensé no quiero hablar solo de mi mismo, también tuve que descubrir una manera de hacer esa conexión entre lo mío y lo que está afuera mío y que me importa y que fuera sincero, que no fuera simplemente apropiación de luchas de otras personas. Porque si digo “Apoyemos al pueblo mapuche” por ejemplo -asunto que sí pienso-, hay cierto componente de eso que me favorece a mi.

Entiendo. Terminas sacando algunos réditos con esa decisión.

Claro. Es como “oye, qué bacán este gallo que apoya al Pueblo Mapuche”, sin perder nada. Me sale gratis.

Por otro lado, tomarme a mí como ejemplo y como cuerpo para empezar a hacer esas conexiones de otras luchas que también son compartidas, me expone y viene desde un lugar mucho más vulnerable y además, sincero, no hay cómo mentir ahí.

Hay muchas voces que destacan en este disco un fuerte componente de ira, pero también luce la idea de la valentía, esa de hacerse cargo y avanzar según lo que de verdad eres y quieres. La canción Finalmente tiene bastante de eso.

Sí, lo de Finalmente y una frase en particular en la canción Latinoamericana que, curiosamente ya he empezado a cantar estas canciones y me he dado cuenta de cuáles frases resuenan más que otras, y en esa canción hay una frase que dice “Va a ser un buen año / te lo prometo” y que es como una especie de isla de optimismo en medio del disco que es bastante negativo, jajajaja. Y lo hice a propósito -por un lado- porque no quiero tocar una sola tecla, y porque también siento una contradicción en las ganas de luchar a pesar de la negatividad y que es una suerte de esperanza. Además quería retratar un poco lo bonito que puede ser retrotraerse en una especie de abrazo y en las cosas que uno se dice en la intimidad en los tiempos oscuros. Hay algo muy lindo en la posibilidad de abrazarse con alguien y poder decir “vamos a salir de esto”.

Es defender eso de que no todo está perdido, una defensa esperanzadora.

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Y que puede que sea solo una idea y que todo empeore mucho más con el tiempo.

Jajajaja. Ojalá no pase eso aunque hay hartos indicios que apuntan a aquello.

Yo siento que va a empeorar antes de mejorar. Piensa que en Brasil recién salió electo este gallo. Aquí hay una especie de sentimiento-espejo de eso. ¿Qué va a pasar con eso? Dudo que mejoremos antes de que pasen algunas cagás.

¿Qué te pasa cuando ves algunas miradas, algunas opiniones de personas comunes y silvestres, de personas que pertenecen a la clase trabajadora y que son francamente fascistas?

Intento juzgarlo lo menos posible porque siento que son más un síntoma que otra cosa y por otro lado, porque hay un montón de otras personas antes más culpables que ellos. Y es un fenómeno, también, medio fácil, llamémoslo el fachopobrismo, que se me hace, no sé si clasista, pero ciertamente simplista, como decir “pucha, los fachos pobres nos tienen acá”. No, partamos por las élites que han intentado tomar las riendas a la fuerza de nuestro país antes de culpar a estas personas.

Y claro que produce un montón de ruido ver a gente pobre diciendo «¡Viva este billonario al que no le importo!».

Pasa que uno habita con esos discursos en la calle, en tu trabajo, con personas como uno. No nos topamos con los billonarios.

Esa es como una gran narrativa que me ha interesado contrarrestar desde mi humilde oficio y es el hecho de que somos unas minorías que estamos siendo oprimidas y la verdad es que somos una mayoría la que está siendo oprimida, entre las mujeres, la diversidad sexual y la gente pobre, somos más que ellos. Entonces es muy raro sentirse “¿Qué puedo hacer yo?”

¿Cómo ves la responsabilidad de los medios de comunicación en el estado actual de las cosas?

A mi me sorprende un montón que sea tan poco manejada la resolución de la Paradoja de la Intolerancia de Carl Popper que “tolerar la intolerancia” conduce a la destrucción y no a la libertad de expresión y que esa idea -en resumen, que no se debe tolerar la intolerancia- sea tan poco accesible pa tanta gente, me choca caleta eso.

Ahora los medios de comunicación están jugando un juego ultra perverso al contraponer cosas que no están en la misma balanza, tolerancia e intolerancia no son posturas equivalentes. Una cosa es agresiva y la otra no tiene nada que ver, trata de respeto, la tolerancia no violenta a nadie, no le quita los derechos a nadie. Entonces cuando invitan a un panelista neonazi y a un activista de derechos humanos, esas no son personas que están haciendo lo mismo desde distintos lados.

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Tampoco llamar “polémico” a un discurso de odio, aunque sea desde la autoridad, no le hace ningún bien a la sociedad. Se me hace super irresponsable de parte de los medios, no sé si es un riesgo económico siento, es como perder clicks o ganar clicks llamando polémico a Bolsonaro cuando es un fascista que debería haber sido acallado antes de llegar al poder.

Y pareciera que se mantuvieran estos discursos en el tiempo o que no hay voluntad de parte de los medios por detener la presencia de estas voces.

Claro y para ser un poco autorreferente, fue un poco por eso el afán más histórico de mi disco que de contingencia o de temas sociales, de verbalizar más esos temas, porque siento que estamos -y puede ser dramático decirlo- más cerca de un abismo, pero esto ya ha pasado muchas veces. Esto del fascismo en Latinoamérica no es una cuestión del 2018, entonces miremos pa atrás y hagamos las conexiones.

Estábamos hablando de esta isla de esperanza dentro del disco…

Y yo altiro me pongo así, jajajaja.

Jajajajaja. Personalmente hay algo en mi que quiere defender el optimismo, la esperanza.

¡Qué bacán! A mí me hace falta eso. Y de hecho y más en plan persona, también intento como un poco salirme de mí mismo y pensar desde el otro lado: “Hemos pasado antes por esto y hemos sobrevivido”.

Qué bueno que le des otra lectura y mantengas la fe.

De vez en cuando me cae la teja.

Y presionando esa tecla, aunque parezca a veces media lejana ¿Dónde crees tú que podrían haber ciertas respuestas para un cambio definitivo? O cómo redirigir esta energía que apunta al despeñadero.

Una de las pocas ideas que he leído o he escuchado últimamente y que me ha resonado fue leyendo la entrevista a una diputada brasilera recién electa, no recuerdo su nombre lamentablemente, (N de R: Diputada Áurea Carolina) que planteaba el feminismo interseccional como una especie de reemplazo a las izquierdas como potencia política. Yo dije “¡Esta cosa es nueva!”. No lo había pensado porque las izquierdas tienden a jerarquizar las opresiones, tienden a ser machistas, tienden a reproducir un montón de problemas que el feminismo se intenta ocupar de ellas, obviamente que con políticas económicas y sociales, entonces puede ir por ahí la cosa.

20 febrero, 2018

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