Cultura

Descentralizando la música: Tres ejemplos de cómo hacer festivales desde la provincia

8 octubre, 2019


Los festivales de música son instancias culturales masivas que desde hace un buen tiempo, se han convertido en parte del consumo habitual de la ciudadanía melómana o de esa que está ávida de vivir experiencias inolvidables. La necesidad de disfrutar la música en compañía de otros cientos o miles, la sensación de desplazarse entre la multitud para escuchar la banda que quieres, vestirte como quieras, bailar como quieras, acampar solo o acompañado cercano a algún vistoso escenario, son posibilidades de vivir cuando decides ser parte de alguna forma de festival actualmente.

Nos sorprendimos (?) con lo sucedido este fin de semana y la cancelación  -luego de su tercer intento en un año- de la sexta edición de La Cumbre, festival de música chilena que por primera vez salía de la Región Metropolitana y se instalaría en el Centro Deportivo Patricio Mekis y en la Medialuna Monumental de Rancagua en la Región de O’Higgins. Con un nutrido cartel de artistas locales y el anuncio de que Anita Tijoux sería la primera música en recibir el premio Ícono del Rock Chileno, se informó recién el viernes a pocas horas que se desarrollara el evento que se suspendería debido a que la Intendencia de la Región de O’Higgins estimó que la “productora organizadora del espectáculo no fue capaz de garantizar la seguridad de las personas asistentes a este evento masivo”.

Siempre es lamentable que una instancia de promoción de la música nacional como La Cumbre fracase en su realización, pero así como esta iniciativa falló por sus deficiencias en la producción, hay otros casos de festivales que desde la provincia han sorteado con éxito las adversidades manteniéndose activos pese a un vicio tan arraigado en nuestro país como la centralización.

Conversamos con los organizadores de tres festivales realizados en diferentes regiones de nuestro país, todos autogestionados, todos pensados para públicos diferentes pero los tres hermanados en la necesidad de generar tribunas para que músicos nacionales y extranjeros muestren sus trabajos fuera de la capital.

Festival Woodstaco

Para José Amunátegui, director del Festival Woodstaco, el crecimiento de este evento “ha sido completamente orgánico. Siempre se ha hecho pensando en que cada año tiene que ser mejor que el anterior, considerando más todavía que no funcionamos con marcas”.

El próximo año, Woodstaco celebra sus 12 años de existencia, confirmando en cada cita una fanaticada fiel y dispuesta a ser parte de su experiencia independiente del lugar en donde se realice. Hasta el 2018, los últimos seis o siete años de festival se desarrollaron en un punto profundo del campo de Maule, cercano a Teno, hasta que en la edición de este año, cambiaron su espacio al camping Trapiche San Manuel de Parral a orillas del río Perquilauquén, enclave “más grande, con más lugares con sombra y de mejor accesibilidad para los asistentes”, comenta Amunátegui.

Uno de los propósitos de este festival en sus tres días de realización es convocar a la mayor cantidad de bandas de distintos géneros. Por sus anteriores ediciones han pasado artistas como Desintoxicados, Knei, Sol y Lluvia, Aguaturbia, Crisálida, Dania Neko, La Floripondio, Weichafe, Parresía, 2X, Solteronas en Escabeche, Vilú. Desde los más consagrados hasta los más incipientes, poco importa porque cada año en sus cuatro escenarios, la tribuna es igual para todas y todos, “siempre buscando la circulación de la música y la presencia de bandas de regiones de distintos géneros”, agrega José.

Para Amunátegui, la idea de desplazar un festival desde el centro a la provincia fue siempre un motor relevante, “la necesidad de abrir una tribuna en un lugar que no fuese Santiago para que se presenten bandas y músicos, siempre fue una necesidad para nosotros”. Más allá de las dificultades logísticas que implica un festival en ese lugar, “contamos con el apoyo del municipio de Parral y hemos hecho una red de colaboración bien importante que ha ido creciendo con el tiempo haciendo que el proyecto siga con vida, más allá de todas las cosas difíciles que hemos pasado”.

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El director de este festival nos comenta que también se desempeña como presidente de la Comisión de Espectáculos de IMI Chile (Asociación Gremial Industria Musical Independiente de Chile) y que desde ese lugar se ha dado cuenta de la falta de antecedentes respecto a lo que sucede en detalle dentro de la industria musical y por eso “estamos intentando saber cuántos festivales hay, cuáles son sus líneas, cuáles son sus problemáticas, sus formas de gestionar (…) no existen estudios sobre aquello, su impacto económico, su impacto social, cultural, turístico”. Como una manera de iniciar este catastro, hace un par de meses se puso en marcha una Encuesta Nacional para Trabajadores de la Música cuyo propósito es empezar a regularizar el trabajo de quienes hacen posible el desarrollo de la industria musical local.

Uno de los elementos importantes a considerar es ese que trata sobre las audiencias y para el realizador de Woodstaco, si hay algo destacable en la experiencia de este festival, es que cuentan con un público muy fidelizado que se logró progresivamente, “con un cartel de músicos muy variado, con tickets a precios alcanzables, con entornos naturales privilegiados asociados a una experiencia colectiva que se comparte con otros”.

Finalmente, Amunátegui liderando estos 12 años de Woodstaco ve la escena de los festivales “como un camino inestable”. Comenta que uno de los elementos que ayuda enormemente a la existencia de estos eventos es la presencia de marcas, sin embargo el escenario está enrarecido “porque, por ejemplo, una marca puede bajarse en un último momento y te fuiste a la B”. Y en su caso particular, en donde prescinden de la existencia de marcas para levantar el proyecto, José cree que el desafío está en que “en tiempos en donde la industria musical crece, es necesario ver la manera en que se involucren los organismos públicos y que validen estas actividades, que vean que son más que un carrete y que son instancias de difusión cultural”.

Laguna Mental

El festival Laguna Mental comenzó siendo un escenario flotante sobre una laguna pensado para el lanzamiento de un disco de la banda penquista Trigo. Al menos así lo idearon Héctor Figueroa y Eduardo Aedo, ambos integrantes del grupo musical y propulsores de lo que hoy es un encuentro cultural e internacional de música, gastronomía y performances, teniendo una excelente llegada con el público reuniendo a casi mil personas en la última jornada.

Luego de esa primera tocata, Figueroa y Aedo comenzaron a realizar más eventos similares. Esta vez con el motivo de convertirse en un referente festivalero y provocar múltiples instancias culturales. Uno de los primeros propósitos según Figueroa era el de crear una instancia “en donde los músicos pudieran tocar en espacios no convencionales rodeados de naturaleza, cosa de poder disfrutar de la música y todos los estímulos”. El generar ganancias, dicen sus organizadores, se busca principalmente para perfeccionar la calidad del encuentro musical.

Trigo Producciones SPA es la organización que le da vida a un concierto, en palabras de Figueroa, “místico y con una onda especial”. Laguna mental es abierto para toda la familia y se realiza a comienzos del día y al aire libre. Su punto de encuentro es en el fundo Santa Eloísa, camino a la Desembocadura del Bío Bío. La selección de artistas invitados, nacionales e internacionales del festival varía cada versión generando expectativas positivas -de acuerdo a los años anteriores- entre las personas que deciden asistir.

Sobre la dimensión logística y bajo la premisa “de vivir una experiencia musical en un entorno natural”, relata que arrendaban generadores de corriente y se iban “a tocar a cualquier lado y así empezó ese movimiento que terminó convirtiéndose en Laguna Mental, asumiéndose con más o menos dificultad las adversidades pero siempre claros de que la mejora en los aspectos técnicos es muy importante”.

Uno de los desafíos que han surgido orgánicamente dentro del festival -pensando tanto en su impacto tanto en el Biobío como en las ciudades aledañas- responde a una búsqueda de identidad, “a una especie de línea editorial propia, por ejemplo, hemos tenido eventos con mapuche que nos han mostrado mucha de su cultura, de sus símbolos, y eso lo hemos mezclado con música actual, con actividades contemporáneas. Toda esa dinámica y ese contenido, no hay otro festival en la región que lo esté mostrando como nosotros”, comenta Héctor.

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Los creadores de este evento penquista han señalado que la naturaleza, la psicodelia y el esparcimiento al aire libre han sido el espíritu de esta gran tocata. Hecho que este año, desde el 5 al 12 de octubre, en conjunto con Stereo Lovers Productions, abrirán sus puertas al mundo y lanzarán el evento musical en Costa Rica. Desde Chile, irán como visita las bandas Cigarbox Man y Larrea Trip. “Creamos un Corredor Cultural para la exportación de músicos del Biobío y todo Chile. Y se dará comienzo con esta hermosa fiesta sostenible”, destacaron los realizadores penquistas.

Evil Confrontation Festival

En un país de tradición metalera, pensar en instancias que reúnan tanto a bandas locales como internacionales del género, parece un deber y una de las iniciativas exitosas en esta lógica es el Evil Confrontation Festival que tendrá su cuarta edición entre el viernes 24 y el domingo 26 de de enero de 2020.

Matías Moreno, productor general del evento, señala a propósito de este festival que este próximo año se realiza en el predio Shangri-La cercano a San Fernando,“que empezó como una instancia de promoción de las bandas propias del sello que lleva el mismo nombre y que ese año (2013), se nos dio la oportunidad de traer a los suecos de Enforcer más a los estadounidenses, Midnight; recuerdo que tuvimos un show muy potente y además, vendimos una cantidad bien grande de discos”.

Moreno continúa el relato señalando que con el tiempo “esta idea creció y para la segunda edición tuvimos a bandas de Inglaterra e Italia junto a bandas nacionales de otros sellos”. Luego de una gira por Europa que hizo con la banda doom de Concepción -Condenados- conoció eventos de este tipo y lo cautivaron profundamente las experiencias de música al aire libre, los open air, incorporando este concepto al Evil Confrontation.

Moreno ha concebido este proyecto desde la región pero con un alcance nacional e internacional, “hemos buscado lugares que respondan a las necesidades que exige un festival open air, por eso la versión anterior en la Hacienda Picarquín en Mostazal y en esta oportunidad en Shangri-La, a las afueras de San Fernando, ambos ubicados en la provincia pero con buena conectividad para otras ciudades e incluso, otros países”.

El CEO de Evil Confrontation reflexiona acerca del público que ha asistido al festival definiéndolo como un “público fiel, amante del sonido metal, que agradece una experiencia de este tipo en nuestro país y que comparte con más gente las buenas sensaciones que les deja este evento”. Si bien cuentan con la colaboración de la Municipalidad de San Fernando en la implementación de esta versión del festival, “siempre es necesaria la presencia de más ayuda de distintos organismos, tanto privado como públicos”, concluye Matías.

Matías comparte algunas lógicas a la hora de pensar en las proyecciones que estiman para el festival, “hicimos un estudio bien exhaustivo a propósito de que tuvimos algo de pérdida de dinero el año pasado y según las proyecciones que hicimos, estimamos que sobre 3 mil asistentes el proyecto se hace sustentable, por eso la necesidad de contar con headliners de peso como lo que sucederá en esta nueva versión cuya primera banda anunciada es Sodom”.

Por último, el productor relata con alegría la alianza estratégica desarrollada con el festival de música metal más importante del mundo, el Wacken Open Air de Alemania y que en el caso del Evil Confrontation del próximo año, se traduce en ser sede del Wacken Metal Battle, instancia en que diferentes grupos locales competirán por lograr un espacio en la nueva edición del festival germano y de esa manera, poder acceder a todas las oportunidades de visibilización de su material en una vitrina de gran envergadura.

8 octubre, 2019

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