Artes Visuales

La libertad creadora de Joaquín Torres García en la exhibición “Obra Viva”

8 julio, 2019


Roberto Arlt es un escritor argentino que en 1926 publica una de sus obras más emblemáticas, quizá la más conectada con su propia historia, ‘El juguete rabioso’. Su prolífica obra desde diferentes trincheras como la narrativa, la dramaturgia, el periodismo y la creación de inventos, nunca tuvo el reconocimiento ni la resonancia que logró una vez que muere en 1942. El título de esta primera novela en su carrera, aun cuando parece más bien un arranque de desparpajo frente a su relato realista y descarnado de la vida proletaria, termina siendo el símbolo de toda esa ira que nace cuando el día a día es injusto con cualquiera, como si fuese un juguete rabioso.

El mismo año que Arlt debuta con su novela, en otro lugar y desde otro lenguaje el artista visual uruguayo, Joaquín Torres García -formado en Barcelona y con la impagable experiencia de haber sido asistente de Antoni Gaudí– terminaba su labor en la confección de diversos juguetes los que abordó dentro de su trabajo creativo como la mejor manera de obtener ganancias junto con desarrollar sus inquietudes plásticas con nuevos soportes y estructuras.

Luego de visitar la muestra «Obra Viva» de este artista que está en exhibición desde el 12 de abril hasta el 28 de este mes en el Centro Cultural Palacio de la Moneda, sucede natural el conectar sin intención alguna todos estos juguetes, todas estas piezas con sus posibilidades, así como seguro lo hubiesen figurado ambos creadores.

 

Dos razones para el viaje de Joaquín Torres García

«Obra Viva» es una muestra ambiciosa, valiente en su voluntad por lograr exponer todos los brazos creativos que Torres García dispuso como sus canales expresivos. Con la curatoría de Alejandro Díaz -director del museo que lleva el nombre del artista y que se encarga de conservar y difundir su legado- en conjunto con un equipo de este centro cultural, esta exhibición es una experiencia fabulosa, apostando siempre por mostrarnos al creador inquieto que desde diferentes materiales y técnicas (óleo sobre tela, madera, cartón, juguetes articulados, publicaciones, entre muchos otros) se hizo cargo de conjugar su oficio con sus íntimas convicciones.

Razón 1: El norte es otro

En 1943, Joaquín Torres García estrena una de las piezas más icónicas de su trayectoria, “América Invertida”. Un pequeño dibujo hecho con pluma y tinta muestra al continente americano invertido, coronado en la parte superior con el sol, la luna y la S de Sur como un nuevo punto cardinal de referencia. Así de sucinta, así de breve, ver esta obra es encontrarse con una pieza capital que evidencia todo el constructo político y revolucionario que configuraba a este artista y que lo llevó a crear la Escuela del Sur, iniciativa con la que pretendía repensar las formas locales de producción artística moderna que en esos años bebían tanto de la tradición clásica fundada en Europa como de la latinoamericana inspirada en el indigenismo y el imaginario vernáculo que heredamos en esta parte del mundo. La disidencia de Torres García asombra con esta “América Invertida”, porque confirma esa pulsión desobediente que nos habita como continente joven y conquistado y sobre todo, porque nos recuerda la urgencia de mirarnos indios, sudacas y mestizos, pero esta vez responsables de cómo queremos vivir nuestra historia como continente de este lado del mundo.

Razón 2: El arte de todas y todos

Encanta recorrer todos los espacios dispuestos en «Obra Viva», porque transitarlo es como atestiguar que uno de los ejes por los que Torres García hizo su obra fue pensando al arte como una acción humana libre, superior a convenciones o a lugares comunes, capaz de alcanzar a quien fuese. Por eso en esa sala conviven teatritos con escenas cotidianas pensadas para sus hijos, publicaciones varias en las que volcó sus reflexiones, cuadros en que partículas geométricas son el instrumento de un relato superior y cósmico, juguetes cuya simpleza basta para compartir un espacio con obras de arte tradicionales.

La clara defensa de este artista por contemplar a todas las audiencias, a las infantes, a las ancianas, a todas, vibra en todas las piezas y objetos que constituyen su exhibición, por eso seguro es que quien se acerque a conocerla, terminará rendido a la sensación de que pudo verse a sí mismo en alguno de esos rincones.

Una Obra Viva

La mejor obra de un artista es aquella que es capaz de vestirse con cualquier emoción, la que interpela desde cualquier lugar a quien la lea o la escuche, de ahí que esta muestra lleve el nombre «Obra Viva», porque en ella es posible conocer un poco todas esas dimensiones y pistas que fueron parte de Joaquín Torres García, desde “Retrato del Señor Gandelbeu”, la primera obra que hizo cuando era un niño de 12 años, hasta los fundamentos que sostienen su concepto como creador, el Universalismo Constructivo.

Por todo lo anterior, esta es una exhibición necesaria, una muestra que reluce las múltiples posibilidades del oficio artístico, de la reflexión sobre la vida y sobre todo, de que poco importa si lo que moviliza al creador es el amor o es la rabia, mientras su obra esté viva lo demás es solo un detalle.

Coordenadas «Obra Viva» – Centro Cultural La Moneda

12 de abril – 28 de julio | 2019
Lunes a domingo | 9:30 a 19:30 horas
Sala Pacífico | Nivel -3
Entrada general $3000, estudiantes y convenios  $1500
Tercera edad y niños menores de 12 años entrada liberada en todo horario
Público general entrada liberada todos los días desde las 15:00 horas

8 julio, 2019

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