Cultura

Patricia Artés, directora de obra sobre la ‘Venda Sexy’: “Pretendemos dotar de dignidad al dolor”

18 octubre, 2019


Valentina es una adolescente que, luego de una investigación realizada para su colegio, descubre cómo la crudeza del pasado reciente de Chile, logra teñir la intimidad de su propio hogar. Su necesidad de saber realmente las cosas que sucedieron en ese espacio en el que vive, la hacen resistir la necesidad de olvido que exhiben sus padres e indagar en archivos y en su propia memoria, sin sospechar lo que se oculta en las sombras de su propia familia.

Así es como sucede el relato de Irán #3037 [violencia político sexual en dictadura], montaje dirigido por Patricia Artés que trata sobre el ex centro de tortura Venda Sexy, lugar de detención en que la violencia política y sexual eran la práctica reinante entre sus rincones. Sobre los detalles de la investigación, las implicancias de levantar un proyecto como este y el rol del arte en temas de memoria, conversamos con su directora y con el actor del elenco, Cristián Lagreze.

Sobre el origen de este montaje, Artés señala que todo nace con lo insoportable que le resultó conocer la historia del ex centro de tortura y exterminio Venda Sexy, “con esta sensación de lo inabarcable del horror, de lo inabarcable de la injusticia sin razón y la cantidad de capas que tiene este conflicto en términos de problemas de la memoria”. Continúa la directora diciendo que son todas esas razones la que lo hacen insoportable, “quiero decir por un lado, el tipo de vejación, el tipo de tortura específica que se cometía en este centro, un centro de tortura de violencia de género, un centro de tortura de violencia político sexual, que ha sido negada inclusive por los relatos de memoria. Lo insoportable que resulta que un sitio así sea hoy una casa particular donde vive una familia y también lo insoportable que resulta que este sea un negocio de especulación inmobiliaria”.

Sobre su experiencia como parte del elenco de esta obra, Lagreze relata que su participación en este proyecto ha sido bien potente “porque si bien es cierto uno conoce los terribles sucesos en la historia de Chile entre el ‘73 y el fin de la dictadura, no siempre se tiene acceso a los detalles y siempre esos detalles son fuertes de escuchar y de recibir y además generan en uno fuertes deseos de justicia. Creo que esos detalles han sido lo más importante para mí en este proceso”.

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Para Patricia, el proceso de investigación le ha conmovido profundamente al descubrir la brutalidad ejercida durante la dictadura por los agentes del Estado, por los tipos de tortura que ahí se ejercieron, por las vejaciones sexuales pero además por el carácter humano de todo esto, “es decir, es necesario apuntar a que fueron seres humanos quienes cometieron estos hechos, no son monstruos. No eran monstruos, como a veces se representan las distintas estéticas o formas de hablar de ellos, así que lo brutalmente terrible y una de las cosas que conmueven es que hay que nombrarlos como los seres humanos que son, hombres concretos que obedecieron a una política de Estado, estos no fueron hechos aislados sino que tuvieron que ver con una política de exterminio del Estado, de un Estado patriarcal”.

Otro punto que conmovió a esta directora en este parte del proceso fue la resistencia de las mujeres que pasaron por estos hechos vejatorios, “cómo en los momentos más oscuros se abren ventanas luminosas por las relaciones sociales de solidaridad, de sororidad entre las mujeres. Fueron esos relatos los que me conmovieron profundamente, porque lo que eso hace es dar una perspectiva de porvenir, una perspectiva de humanidad en el sentido no humanista sino revolucionario, en el sentido de que podemos continuar creyendo, en el sentido de que se abren imaginarios”.

Lagreze es drástico al momento de reflexionar acerca del rol de las artes en los tiempos que corren afirmando que uno de los principales objetivos es despasteurizar a la audiencia, limpiar el ejercicio de memoria que en el fondo llega por todos los medios como diciendo que hay un gran hito con el regreso a la democracia clausurando el ejercicio de memoria. “Si ves algunos programas de televisión, pienso en una serie como “Los Archivos del Cardenal”, serie de la que solo vi el último capítulo, recuerdo que ahí aparecía el torturador y estas víctimas como pariendo un hijo nuevo que era como un nuevo Chile. Esa lógica como de clausura, como de ‘fin del horror llegando a la democracia’, la entiendo como una falacia enorme que hay que desmontar y que en algunos ejercicios escénicos se propone este desmontaje (…) Creo que ese es el ejercicio que los artistas responsables debemos realizar y no aportar a esta clausura que está muy masificada entre las obras y entre los distintos relatos”, concluye Cristian.

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Sobre el punto anterior, Artés comenta que desde la perspectiva de un arte crítico y político, el arte se levanta para develar las relaciones de poder, los ejercicios de poder, de dominación y de distribución de este poder, “en ese sentido he vivido y he visto que el teatro puede contribuir de manera gigante a potenciar las luchas y a develar estos nudos en un momento en que se ve todo muy oscuro, donde se despolitiza, donde la inmediatez y el individualismo son como los paradigmas, un arte crítico que se hace cargo de estos problemas que pudiesen verse como trasnochados”.

“Darle vuelta hoy a la memoria desde una mirada política me parece que es un acto de resistencia y también de ofensiva al avance de las derechas, porque no es una memoria clausurada en el pasado, es una memoria viva que lo que hace es reivindicar justamente el carácter de resistencia de estas compañeras”, profundiza la directora.

Consultada sobre las razones de porqué es necesario conocer este proyecto, Patricia indica que esta obra es capaz de movilizar ciertos problemas y “también por las estrategias y los dispositivos escénicos y estéticos que despliega para hacer circular este conflicto invisibilizado de las retóricas de la memoria que es la violencia político sexual, que es una violencia específica de género, que es una violencia que fue aplicada en contra de las mujeres y de los cuerpos feminizados. Con todos estos dispositivos que se ponen en juego pretendemos no volver a representar el horror sino que dotar de dignidad al dolor, entrar por canales que no sean aquellos que estamos acostumbrados a ver, inclusive en las representaciones simbólicas. Creo que el trabajo dramatúrgico, visual, sonoro, están en esta perspectiva y bajo esta dirección”.

Al finalizar, Artés comenta que una vez que terminan todas las funciones “estamos recolectando firmas para presentarlas en algún momento en Bienes Nacionales y pedir que la venta de la Venda Sexy que apareció en mayo a una inmobiliaria sea anulada. Porque también pretendemos que la obra tenga un carácter activista y no solo se quede ahí en el teatro sino que podamos también contribuir en términos concretos”.

Coordenadas

Desde el jueves 3 al sábado 26 de octubre. / Jueves, viernes y sábados a las 20:30 hrs.

Dirección: Santo Domingo 711. Santiago Centro / Metro Bellas Artes

Fono Boletería: 2 2328 1867 – Fono Información: 2 2328 1865

Valores: $ 5.000.- entrada general /  $ 3.000.- entrada estudiantes y tercera edad /  $ 3.000.- jueves populares.

18 octubre, 2019

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