Cultura

Ver no es conocer: la propuesta de ‘Punto Ciego’, una obra expansiva y no inclusiva

27 septiembre, 2019


Como muchos temas en nuestro país, hablar de discapacidad es entrar en un camino escabroso, lleno de eufemismos y desconocimiento, así que cualquier iniciativa que aborde esta realidad reviste un grado de temeridad.

‘Punto Ciego’ es una obra de teatro de la compañía Persona que trata acerca el tema de la ceguera pero entendido desde distintas perspectivas como la ceguera cultural, la ceguera biológica y reflexiona sobre cómo se ha configurado nuestra identidad nacional sobre la base de que “ver” es “conocer”.

El relato eje de este montaje trata acerca del juicio que hizo el Estado chileno a los brujos de Chiloé en 1880, escena de nuestra historia que ha sido ensombrecida tanto por el paso de los años como por el peso de los discursos oficiales.

Ignacia González, directora y dramaturga de este montaje, revela que el proyecto en su inicio se llamaba “Percibir en la Oscuridad” y era una investigación que tenía como eje el concepto de oscuridad. “La oscuridad como espacio perceptivo es una cosa, pero en nuestra cultura tiene varios añadidos: la oscuridad se asocia a no ver y no ver se asocia a no entender. La oscuridad, como resultado de lo anterior ha sido un espacio hacia donde se traslada todo lo no deseable: lo maligno para la iglesia, las monstruosidades para las culturas colonizadoras, lo deforme, lo peligroso para nuestra sociedad contemporánea”, agrega González.

Ese fue el resorte para llegar a las entrevistas a personas ciegas y reflexionar sobre “cómo estas personas están vinculadas perceptivamente con otra manera de ver, donde “ver” es relativizado en su relación con “conocer”, por lo tanto la mirada ciega desarrolla otro modo de ver y de conocer, y se escapa de esa norma de la cultura occidental”, señala la directora. Esta parte de nuestra sociedad invisibilizada fue el momento de partida de “Punto Ciego”.

Lorenzo Morales, actor ciego que ha participado en las tres temporadas que se ha presentado este montaje desde 2018 -en el GAM, en Teatro del Puente y en la Sala Agustín Siré-, cuyo trabajo dentro del proyecto se origina tras el periodo de investigación y de laboratorios que tuvo la compañía previo al montaje, comenta que su experiencia “fue un tremendo desafío que le exigió aprender a caminar por el escenario, aprender a hablar distinto y a comunicarme de forma diferente”.

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Ignacia señala acerca de la razón para contar esta historia en particular es que el juicio a los brujos de Chiloé es una historia bastante reciente (1880), que ocurre en un contexto donde el naciente estado de Chile intentaba agrandar su territorio y su soberanía, y evidentemente se encontraba con ‘obstáculos’, con otras comunidades con modos de pensamiento y de vida diferentes. “Lo que hace el Estado -para nosotros- es cubrir a ese grupo de williche de su aparición pública y legítima. Digo, cubrir, porque en definitiva esa es la operación que hacen hoy en día los medios de comunicación, las redes sociales o quienes tienen el poder de definir quién tiene imagen y quién no. ‘Cubrir una noticia’, por ejemplo, es hacer aparecer que algo es más importante que otra cosa, mientras se ocultan sucesos de extrema violencia”, concluye González.

Respecto al tema de la discapacidad, Morales señala que tiene ciertas aprehensiones con ese término porque “la verdad es que yo no soy discapacitado, yo solo soy ciego. Yo me convierto en discapacitado cuando se me ponen barreras, cuando el Estado me pone trabas, no me considera como un sujeto o una persona más. En general, nunca le preguntan a los ciegos qué es lo que necesitan. Si a un ciego le dan todo lo que necesita para trabajar, deja de ser discapacitado”.

Ignacia nos relata que uno de los conceptos que instala Punto Ciego es el ser una obra `expansiva’ y no ‘inclusiva’ porque este último término mantiene una relación de victimación o de supremacía de los que ven incluyendo a los ciegos. “Cuando Lorenzo Morales se integra a la compañía, él nos empezó a enseñar más profundamente sobre su cultura de la ceguera, y ahí nos habló sobre la palabra ‘inclusión’. Yo, personalmente nunca lo había reflexionado mucho, él nos dijo: “cada vez que me dicen que me van a incluir en sociedad, yo me pregunto ¿por qué?, acaso no soy parte ya de la sociedad?””, señala la directora.

Sobre el concepto de expansiva, González dice que esa palabra la empezaron a usar cuando el Centro Cultural Gabriela Mistral los invita a la semana INCLUYE  para hablar sobre las tecnologías “inclusivas” desarrolladas dentro del montaje -con el subtexto de que la obra tiene audiodescripción y que dentro de la compañía hay una actor ciego-. “En las reuniones en que fuimos definiendo nuestra charla le dijimos a la gente de GAM que no queríamos hablar de inclusión, y fue ahí que nos dimos cuenta que nos hacía más sentido hablar de expansión, porque realmente la obra no incluye al público ciego, la audiodescripción fue escrita también para el público que cree ver y cree entender. Hay momentos de la obra en que nadie entiende, y eso está planificado así, hay momentos de total oscuridad”, finaliza Ignacia.

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Por último, sobre lo que les gustaría provocar en quienes vean el montaje “Punto Ciego”, Lorenzo comenta que su deseo es que la gente no salga igual a como entró, “que haya algún cambio en ella, que puedan ver la vida con otros componentes, que logren ver los puntos ciegos que existen en todos los lugares, que se empiece a dar cuenta de cómo se ocultan y se camuflan muchas cosas”.

A Ignacia, en tanto, le gustaría generar una experiencia escénica donde el centro no sea la imagen, “este montaje ha sido dirigido hacia un encuentro con la oscuridad, la oscuridad como un espacio menos domesticado que la luz; su potencial es que los espectadores puedan tener una experiencia de relativización de algunos conceptos/sensaciones sobre el ver, el conocer, la capacidad y la discapacidad que buscamos que expandan los márgenes acostumbrados”.

Finalmente, vale señalar que las últimas funciones que se darían esta semana en la Sala Agustín Siré de la Universidad de Chile, fueron canceladas por las movilizaciones feministas que se están desarrollando. La compañía Persona emitió un comunicado detallando el hecho y su postura frente a estos acontecimientos.

Para quienes no hayan visto y quieran ver este montaje, Ignacia nos revela que quiere gestionar una gira por el sur de Chile. “Ya tuvimos 3 temporadas en Santiago y pasa mucho que el teatro se queda atrapado en la capital. La obra le pertenece en gran parte a Chiloé, por lo que queremos realizar una gira por las localidades del archipiélago”, reveló la directora.

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