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EXCLUSIVO | Entrevista a Jorge Garcés: «Selman me cagó mi segundo aire de carrera»

27 agosto, 2019


Volvió al fútbol luego de tres años sin dirigir y reapareció con todo. Contó cómo llegó a su nuevo club, disparó contra la “argentinización” del medio futbolístico, se refirió a lo sucedido con el ex árbitro Rubén Selman, amenazó con hacer público el juicio que tiene contra San Antonio Unido, habló de su casi llegada a Boca Juniors y más, en diálogo con La Clave.


PEINETA ALMIRANTE

—¿Cómo se gesta esta llegada a Fernández Vial?

Es muy simple: Me llama Roberto Kettlun, que está de director deportivo, es uno de los nuevos accionistas del club, el día jueves me pregunta que cuál es mi situación, si es que pudiera ir a trabajar con ellos. Conversamos poco porque la verdad es que ellos tenían partido el día sábado, aún tenían su técnico, así que les dije que prefería hablar cuando ellos no tuvieran DT en sus labores. El día sábado ellos perdieron un partido bastante complicado en casa, en la noche me llamó y me tomé 24 horas para analizar el tema y el día domingo a las 8 y media, 9 de la noche, llegamos a acuerdo para asumir.

—¿En qué momento de su vida se encuentra?

En el momento en que tenía deseos de volver a la actividad. Independiente de que sea la división que es, me encontré con una institución profesional. Fernández Vial está trabajando de tal manera que nada le tendría que envidiar a muchos equipos de Primera B e incluso algunos de Primera División. Lo único que le falta es un complejo propio. Hay varios lugares, canchas, que se consiguen en la semana y tenemos alternativas bien agradables. Y el resto camina bien: los muchachos están contentos, sus salarios están al día, se les da lo necesitan. Es un equipo que desde que asumió esta gente, se ha profesionalizado en un 100%. Buenos hoteles, viajes cómodos, concentración, una hinchada maravillosa, que ese es el mejor patrimonio que tiene la institución. Así que muy bien, muy ilusionado.

—¿Los jugadores se adaptan al sistema suyo o usted se adapta a los jugadores que tiene?

Uno va trabajando con lo que encontró, con lo que tiene. Difícilmente puedo buscar un sistema en el cual no tengo los jugadores para dicho sistema. Jugar con un líbero, por ejemplo, es muy difícil cuando no tienes a ese jugador. Hay situaciones que tienes que ir manejando en relación a ellos. Luego, ellos se tienen que ir adaptando a la forma de trabajo. Nosotros hacemos mucho balón detenido, para ellos es una sorpresa. Trabajamos muy temprano, empezamos a las 8 y media. Antes se empezaba a las 10 y media, a veces a las 11. Se tienen que ir adaptando al régimen de trabajo y se tienen que disciplinar, indudablemente.

—¿Cuál es el objetivo de la institución y el suyo?

Mejorar todo, había muchos inconvenientes, había muchos problemas, de verdad, muchos problemas. Cuando digo ‘todo’ y ‘muchos problemas’, es ¡todo! ¡Y muchos problemas! Afortunadamente en esta segunda semana en que estamos trabajando, se han visto cosas bien interesantes. El primer partido se ganó por 4 a 0. Este sábado se pierde en un partido muy raro, muy bien jugado por ambos equipos. Creo que inmerecidamente se pierde por 2 a 1, con un arbitraje que dejó mucho que desear, de verdad, mucho que desear. El segundo gol de ellos estaba offside, netamente, el guardalínea llegó tarde. Hay un penal escandaloso que no nos cobran, una mano impresionante. Era como para no empatar y para no ganar. Se dio de esas cosas que uno a veces no se explica, pero fue un partido bien jugado. Nos faltaban tres jugadores bien importantes en el equipo, que ya regresan esta semana. Pero bien, la actitud de los chicos y el compromiso, bastante bien.

GARCÉS ÍNTIMO

—¿Quién es Jorge Garcés?

Una persona demasiado transparente, demasiado honesta y demasiado directa para este país. Eso me juega en contra. Sí, no me gustan esos enredos raros cuando aparecen empresarios ofreciendo a tal o cual jugador, por eso no trabajo con empresarios. Yo aprendí de mi padre que dando la mano era más importante que una firma porque la mano no se falsifica, y hoy día en este mundo he dado la mano tantas veces y todavía no cobro en varios equipos. La deslealtad no la puedo soportar. He tenido varias personas trabajando a mi lado, el llamado nuestro ha significado trabajo para ellos y han sido muy desleales. No soporto eso. Me cuesta ver la miseria, me cuesta ver la pobreza, me cuesta ver gente que pueda violar a un niño, a una niña, esas cosas no las puedo entender, me cuesta, todas esas cosas a mí me hacen sufrir mucho, de verdad, soy una persona muy sentimental, muy sensible.

—¿Cuál es el lugar de Jorge Garcés en el mundo? ¿Valparaíso, Concepción, Viña?

Yo me radiqué en Viña. Es una de las ciudades que me sedujo desde siempre, desde que llegué a estudiar en el año setenta y tanto a la universidad. Y después debuté con Wanderers, así que ya me quedé radicado en Viña, pero siempre yo le comentaba a mi entorno que Concepción es una ciudad que me gusta mucho acá en Chile. Está muy bonito, muy grande. Aparte del frío o la lluvia que pueda haber, la gente es muy cálida. Es muy cálida la gente ahí y me han tratado bien. Me siento súper bien. Muy bien. Gracias a dios en Calama me trataron bien, en Iquique igual, siempre quiere mi regreso la gente, en Temuco igual me trataron bien cuando estuve, ni hablar en Osorno, cuando nos tocó salvar a Puerto Montt del descenso, cuando salvamos a Temuco del descenso, cuando salvamos a Iquique del descenso, salvamos a Everton del descenso, salvamos a Wanderers del descenso. Oh, si hubiera sido argentino ni le cuento dónde estaría. Imagínate todo lo que te estoy nombrando. Subir equipos, subí a Osorno, subí a Wanderers. No, increíble. Pero bueno, me toca la vuelta larga. Imagínate que a mí me tocó debutar contra la selección de Brasil allá, fueron campeones del mundo después esos gallos.

Siempre me ha tocado la vuelta larga. Debo haber fallado en muchas cosas y aquí en Chile te pasan la factura rápido. El hecho de que yo te esté dando esta entrevista, van a decir ‘ya está dando notas de nuevo, que vaya a un programa de televisión’. Si te doy la entrevista no es para ti, es como el vehículo para llegar a la gente. Eso es, pero lo entienden mal. Yo estuve en Pasapalabra. ‘Mirá Garcés ya está de nuevo’. Bueno, ¿y? ¿Quién me llama? ¿Quién me alimenta? Y tengo seis hijos, de los cuales el único profesional es el mayor. ¿Y el resto? ¿Quién me los alimenta? En casi tres años de no estar, fui a Pasapalabra y me critican. Fui al Podemos Hablar, que creo que sale esta semana, hace como un mes, me van a criticar. El Divina Comida lo estamos grabando esta semana, estoy yendo y viniendo, porque teníamos el contrato firmado de antes y me van a criticar. ¿Y? ¿Me llamó alguien para decirme ‘aquí hay unas lucas para la universidad de las niñas, para el colegio del niño chico’? Y ese es el tema en este país. En otros países no te critican, jamás.

—¿Un lugar que recomiende para comer? ¿A dónde suele ir Jorge Garcés?
A cualquier parte que cocinen rico, no me importa si es muy caro o más barato, prefiero las picadas.

—¿Alguno preferido?

Sí, me gustan varios, no le voy a hacer publicidad a nadie. Me gustan las buenas pastas, el buen marisco, de las carnes rojas no soy muy amigo, pero de repente una carnecita hace bien. Me cuido, como no tomo trago, no tomo vino, no tomo alcohol. En mi vida he tomado. Una vez dijeron que yo era alcohólico, que me habían visto salir de una cantina en Calama, no sé, nunca he tomado ni siquiera agua mineral con gas, imagínate.

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—¿Qué hace en su tiempo libre?

Veo fútbol. Cuando no estoy dirigiendo veo todos los partidos, de todo el mundo, tengo todos los cables. Y ahora que estoy dirigiendo, me aboco más al equipo. Algunos dicen ‘no, es que está inactivo, está desactualizado’. Já, vaya, que me pregunten cómo juega cualquier equipo del fútbol chileno de Primera B y de Primera División. Voy a los estadios, veo todos los partidos, reviso todo, pero usted sabe…

—¿Un lugar para irse de vacaciones?

Uf, Cancún. Italia, recorrer Cerdeña, todos esos lugares en la costa italiana, que es una maravilla, una locura.

—¿Situación sentimental de Jorge Garcés?

Divorciado, señor.

—¿Por culpa del fútbol?

No, la vida. Como digo yo, la vida que nos toca vivir no la elegimos, pero sí podemos elegir qué hacer con ella.

LA AMTERALLADORA DEL PEINETA

—¿Está “argentinizado” el medio chileno?

Hace rato, hace rato. Todo está así, porque hasta los periodistas emplean términos argentinos, a cada rato. El ‘caño’, por ejemplo. Me da risa cuando los escucho. Muchas cosas se han traído del otro lado. Incluso han llegado técnicos que han tenidos que dar dos o tres veces el examen de título y los han ayudado o arreglan los mismos dirigentes, vienen con jugadores».

—¿Cómo quién?

No, no, no, no, por favor, no me pidas nombres, es una misión más periodística. Pero siempre tienen club, se dan vuelta por aquí, por allá y eso da mucha lata la verdad, porque eso te priva a gente joven. Tanto técnico joven que estudia acá y al final se van a trabajar a las municipalidades, sin desmerecer ese trabajo, pero si ellos estudian lo harán pensando en hacerlo de forma profesional. Y no pueden porque están ocupados por tipos que vienen, se dan vueltas por años y no aportan absolutamente nada.

Yo fui extranjero muchos años en Europa y me lo hicieron sentir, en México y en todas partes. Pero yo cuando fui a México fui después de haber sido campeón y técnico de la Selección, cuando estuve a punto de ir a Boca Juniors, lo mismo. Pero acá llega cualquiera, no se les exige nada, vienen a dar sus primeros pasos y otros a terminar su carrera. Cuando veo que a equipos grandes llegan técnicos que no han ganado nada y les empiezan a meter los empresarios. Técnicos de Primera B que se dan vuelta y que aparecen en un equipo y otro. Bueno, ahí está Panchito Arrué, para empezar a dar sus primeros pasos tuvo que empezar en la Segunda Profesional, entre otros, hay muchos. Entonces no me parece justo, no me parece justo.

Me parece que… bueno, el problema es de Chile, la verdad es que es nuestra idiosincrasia. No nos queremos, no respetamos. Lo de afuera siempre es lo mejor. La chaqueta que tiene una etiqueta de afuera vale más y la queremos mostrar. Los zapatos lo mismo, el pantalón igual. Y es así. Mujeres en Chile, tenemos mujeres preciosas, pero llegan chicas de afuera, se hacen casi a la mano y aparecen en los primeros lugares de todo. Entonces acá no nos queremos, no hay respeto por nosotros mismos, no valoramos lo que hacemos nosotros. Yo digo, técnico extranjero que haya logrado todo lo que yo logré, entre otros, porque hay otros colegas que también han logrado cosas, les entregan las llaves de la ciudad y les ponen un monumento en el estadio. Ese es el gran problema, que acá no nos valoramos, no respetamos lo nuestro.

Yo cuando fui campeón con Wanderers el 2001, después de 30 y tantos años, ese mismo año Racing Club ganó después de 30 y tantos años con el “Mostaza” Merlo. A él le pusieron un pequeño busto a la entrada de El Cilindro, acá no me querían dejar al estadio como al mes después porque había discutido con el presidente. Chile, ese es Chile, esos somos nosotros, así somos. Es una pena, pero es la triste realidad. Entonces después te metes a los programas y hay empresarios que compran clubes, que manejan. Yo estuve a punto de ir a un equipo del norte hace un tiempo. Nos llamó un empresario, ofreció jugadores y puso al técnico. No duró mucho. Y así es el tema, hoy día se maneja así, entonces está complicado el fútbol.

Futbolísticamente tú ves que está de peor en peor. Los jugadores jóvenes que aparecen los toman y se los llevan ya, no los alcanzamos ni siquiera a disfrutar un par de años. Entonces cuando esto está manejado en gran parte por gente que no sabe de fútbol… ahora se está manejando un poco mejor, la U llevando a Sergio Vargas, al Polaco Goldberg, eso es lo que tienen que hacer todos los clubes, llevar gente de fútbol. Eso es importantísimo. La gente que lleva las sociedades anónimas tiene mucho éxito en sus empresas, pero el fútbol no es igual. El fútbol no es lo mismo que tener una constructora. Si el día de mañana se me ocurre tener una constructora, voy a tener gente que entienda del tema; si me pongo a construir yo, al primer sismo se me va a caer todo el edificio. Pero eso hay que entenderlo también, los empresarios no lo entienden, creen que cuando llegan a un equipo es un juguete nuevo. “Me gustó ese jugador” o “me gustó el video que me mostraron”. ¡Ja! No te imaginas las experiencias. En Rangers, por ejemplo, me pasaron cosas increíbles. Llegué a las seis y tenían contratados a dos o tres jugadores por video. Los vi jugar y dije “no, entreno un poco y juego yo”.

En San Antonio me pasó lo mismo. Ese Miguel Díaz, lo digo y ponlo si quieres, terrible, no me pagó nunca, hacía lo que él quería, ahora acaba de vender el club. Recibió casi 300 millones de pesos y no le pagó a nadie. A mí no me pagó nunca, me estafó. No me hizo imposiciones. Ahí tengo un juicio, y ponlo por favor, en la Fiscalía de San Antonio hace tres años. Y me tramitan también. Ahí el fiscal me tramita, me tramita y me tramita. Una cosa increíble. Y por favor hazlo público, te lo voy a agradecer. Porque voy a empezar a hacerlo público, me lo dijo mi abogado, porque ya es demasiado-

—Tranquilo, esta entrevista será transcrita textual. Habló de Boca Juniors, ¿por qué no me cuenta algo sobre esa posibilidad?

Estaba en la Selección en ese momento, había salido campeón con Wanderers. Estábamos entrenando creo que el 15 de diciembre y recibí el llamado de un empresario argentino. Me dijo “Garcés, trabajo para Boca, me pidieron hablar con usted, si es posible que viaje, lo esperamos acá, Mauricio Macri quiere recibirlo, teníamos ocho técnicos para reemplazar a Carlos Bianchi, de los ocho quedaron dos, se le hizo un seguimiento a usted de toda la campaña de este año con Wanderers, conocemos todo su historial, quedaron dos técnicos para hablar con el presidente, que son el Maestro Tabárez y usted».

Hablé con Jorge Lafrentz, de Wanderers, le conté. Yo ya había renovado con la institución, no habíamos firmado, pero sí un contrato acordado. Viajé y ahí quedó la escoba. Los chicos Sánchez, el hijo de don Reinaldo, me trató pésimo después por la radio, que le había faltado el respeto. Viajé a Argentina, estuve dos horas y medias con Mauricio en su casa, hoy el actual presidente de ese país. Y tenía muchas posibilidades de quedar. Algunos de los dirigentes prefirieron al Maestro Tabárez, porque ya estaba allá en Argentina y conocía el tema. De hecho el señor Pedro Pompilio, que en paz descanse, que era el vicepresidente de Boca, hizo unas declaraciones para Chile, donde decía que a él le gustaba mucho mi nombre, que iba a apostar por mí y que tenía muchas posibilidades de llegar a Boca. Iba a conversar con Macri una hora y estuvimos dos horas y 45 minutos.

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Después llegué, me fui con la Selección a Barcelona, Cataluña, y mientras yo estaba allá, Luchito Sánchez, que estaba reemplazando a su padre que estaba en la ANFP, me faltó el respeto por la radio, así que fui despedido por la radio estando en España con la Selección. Y ahí fue cuando Wanderers pintó las paredes, dejó la escoba, se transformó Valparaíso. Pero bueno, a los líderes de esa barra les dieron unas entradas gratis y pasajes para ir a ver el partido con Boca por la Libertadores a Buenos Aires y todo se calmó. Perdí Wanderers y perdí la Selección.

—¿Es el Wanderers del 2001 el mejor equipo que dirigió?

Entre Wanderers 2001 y Osorno 1992. Bueno, lo de Osorno fue la mejor campaña histórica, en porcentaje, que logró en ascenso, de la Primera B a la A. Creo que los dos mejores. El otro creo que podríamos nombrar es O’Higgins 2006, Concepción 2008 y el otro fue Arquennes de Bélgica, que perdimos un solo partido en el año y empatamos creo que dos, faltando cinco partidos subimos. Creo que esos serían los cinco equipos más sólidos. Cobreloa también fue muy bueno también en el 94.

—Justo nombró a O’Higgins, ¿quedaron cuentas pendientes con Rubén Selman?

No, yo no. Me marcó, nada más. Como se dice vulgarmente, me cagó mi segundo aire de carrera, porque ya todos hablaban de mi regreso a la Selección. Yo tomé a O’Higgins penúltimo y lo tuve primero casi todo el Clausura, en la fase regular. Llegábamos a la final e íbamos a Copa Libertadores, porque Colo-Colo ya había ganado el Apertura. Y merecidamente, porque el partido con Audax, el 4-1 de Santiago, fue un resultado muy mentiroso. Era como para haber perdido 2-1 con lo justo o empatado a 2. Y después, en casa, usted sabe lo que pasó. Ganamos 4-2, hicimos seis goles y quedamos fuera. Dos goles anulados que nadie se explica, un tiro libre al ángulo, un gol offside, no lo explica nadie, un penal que no nos cobran, un expulsado. Se vendió el señor Selman, si eso todos lo saben, después yo lo supe por un par de dirigentes, pero bueno, era tarde ya.

—¿Le hicieron la cama en Unión Española?

Eso dicen. Yo hablé internamente. Lo que tenía que decir lo dije en el vestuario, lo que se dice afuera después no tiene validez, así pienso yo.

—Dirigió dos veces a Deportes Concepción y ahora dirige al máximo rival, ¿las barras o los hinchas le han hecho sentir esto?

Al contrario, ambas hinchadas me tratan muy bien. Yo soy un tipo de fútbol. En la conferencia de prensa lo dije. Que seas rival no te hace enemigo. Eso es un error que se comete. Si a mí me gusta un color no tengo porqué discriminar al otro que le gusta otro color. Si a mí me gusta un color político no tengo porqué ir en contra de otro que tiene otro color político, la gente tiene que respetar. O sino andaríamos todos vestidos iguales si nos gustaran las mismas cosas. Todos merecemos respeto. Cómo voy a pelear porque a uno le gusta el Colo y a otro la U o a uno Everton o al otro Wanderers.

Yo le tengo cariño a todos los hinchas del fútbol. Nadie tiene derecho a juzgar. Podemos ser rivales, nos podemos echar tallas y reírnos un rato, como se hacía antes. Cuando llegué a México me llevaron a ver un partido de Cruz Azul con América. Increíble, familiares con camiseta distinta, tomando cerveza y se mataban de la risa. Metía un gol uno, le hacían bromas al otro. Qué lindo, ¿por qué no acá en Chile? Porque estamos en un mundo agresivo, porque el chileno está agresivo, porque hoy día no puedes salir a la calle, porque andas preocupado de que no te roben, que no te maten o que no te asalten. O que te tiren el auto encima, cuando tú quieres pasar una línea de auto, el que viene al lado en vez de darte la pasada, acelera. Esa es la vida hoy día, así vive el chileno, con miedo, con temores, agresivo. Entonces van al estadio y qué mejor lugar, como es masivo. La gente tiene miedo de ir. Y en los parlantes, el hincha tiene que salir y el otro tiene que esperar 20 minutos. ¿Por qué? No debiera ser así, no tendría por qué ser así. No puedo entenderlo, de verdad. ¡Sobre todo en una actividad tan hermosa como es esto, que es el fútbol, tan bonito que es el fútbol por dios! Entonces eso debiera cambiar. Hay cosas peores en la vida que perder un partido de fútbol.

—Don Jorge, después de Wanderers y la Selección, ¿se le dio la posibilidad de dirigir un equipo grande de la capital?

Sí, el 2008 con Colo-Colo.

—¿Y qué pasó?

Que Lucas Barrios hizo el gol en el último minuto en Concepción contra Ñublense y pasaron a la final, y la perdieron con Everton. Yo había hecho una tremenda campaña con Concepción el 2008. Fui elegido el mejor técnico del Apertura, no nos pagaron nunca y nos tuvimos que ir. No, si a mí me ha tocado bailar con la fea, en la cancha hemos andado bien, pero afuera. No nos pagaron nunca, les quitaron punto, nos descendieron y nos tuvimos que ir todos.

Como fui el mejor en esa época, me esperaba Colo-Colo al día siguiente de ese partido. Ellos habían perdido en Santiago, me parece, con Ñublense por 1-0. Y en el minuto 93 o 94, Lucas Barrios hace un gol, se queda una pelota trancada en el barro, le pega un puntazo y gol. Y ratificaron a mi amigo Fernando Astengo, y yo estaba muy contento, lo hice público además. Pero si no hacían ese gol, yo al otro día firmaba en Santiago. Y firmé por Unión Española. Yo ahí tenía a Unión como hace una semana o dos, esperando.

Con la U también estuve muy cerca a fines 2003, cuando llegué de México. Me querían siete dirigentes y todavía no hablaban con el doctor Orozco. Yo había estado con Lino Díaz, que era el vicepresidente. El doctor Orozco con otro dirigente, cuando llegaron a la reunión, llegaron con el contrato firmado del Negro Pinto. Y de ahí dijo el doctor que yo era muy polémico. Él quería tribuna, seguramente si yo llegaba a la U iba a tener más tribuna que él y el doctor era muy especial. Según él, su madre me quería mucho porque era evertoniana y ahí me había ido bien con Everton. El doctor era un personaje. Igual no guardo nada contra él, mucho respeto.

Esas fueron las dos posibilidades de ir a un equipo grande. En Católica nunca estuve, ni siquiera creo que haya estado mi nombre en Católica, porque según una vez me dijeron, buscaban otro perfil. Al técnico que llevaron después mejor ni lo nombro. En fin, cuando te dicen eso de los perfiles es como para decirte que no nomás. Pero no importa, no dirigí a los más grandes, pero dirigí al más grande, el orgullo que no todos tienen de dirigir a su Selección, eso ya es maravilloso, es algo increíble que te elijan para dirigir al equipo de tu país ¿Cuántos técnicos en la historia de Chile han sido técnicos de la Selección? Creo que no llegamos a los 40, eso sí es un privilegio.

27 agosto, 2019

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