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Julio Barroso, el defensa que se hizo almirante en Chile

30 agosto, 2019


Lionel Messi, Fernando Gago, Sergio Agüero, Lucas Biglia, Pablo Zabaleta, Neri Cardozo y Ezequiel Garay. Esos son solo algunos nombres de los compañeros de Julio Alberto Barroso en su primera gran conquista en el fútbol: La Copa del Mundo Sub-20 del año 2005 disputada en Holanda.

Ahí, “El Almirante” jugó como central o lateral derecho de la juvenil de Argentina. Y tuvo una peculiar historia el 22 de junio de ese año, pasando de villano a héroe.

La Albiceleste iba en alza. Luego de caer en el debut ante Estados Unidos, se redimió al clasificar a octavos de final tras dos victorias consecutivas ante Egipto y Alemania. En la ronda de los 16 mejores, el rival fue Colombia, que en ese entonces contaba con hombres como Radamel Falcao García, David Ospina, Hugo Rodallega o Fredy Guarín.

Barroso estuvo implicado directamente en el gol de Harrison Otálvaro en la apertura de la cuenta para los cafeteros. Los trasandinos siempre contaron con ese bonus llamado Leo Messi, que rápidamente igualó el partido. Colombia hacía gala de su buen estado físico y todo parecía indicar que irían al tiempo suplementario, pero Barroso dijo lo contrario. El defensor se puso la capa de superhéroe, subió en busca de un envío aéreo que no fructificó, pero la segunda pelota que ganó un compañero suyo se terminó enredando y quedando en su pies; así, desde la medialuna, clavó un zurdazo al ángulo para clasificar a la Selección Argentina a cuartos de final.

Argentina finalmente fue campeón del mundo a nivel sub 20 y Barroso, con 20 años, se ilusionaba con poder volver a su país a aportar en Boca Junior, equipo que meses antes había comprado su pase. Pero no todo fue color de rosa en el “Mundo Boca”, pues apenas jugó un partido (con Arsenal de Sarandí) y se fue expulsado a los 26 minutos por doble amonestación. Él no volvería a jugar por el elenco Xeneize por un tiempo y el equipo se coronaría campeón del Torneo Argentino y la Copa Sudamericana.

Partió a Racing Club, al Lorca de España y a Estudiantes de La Plata, no terminó de convencer en ninguno y debió volver a Boca. Él, más cómodo de central, no chistó las veces que lo hicieron jguar de lateral por lesiones de sus compañeros. Ahí, entre octubre 2008 y marzo 2010, Barroso solo disputó siete partidos (en donde no ganó ningún encuentro), mayoritariamente cuando el conjunto bonaerense presentaba equipos alternativos.

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En mayo del 2010, Claudio Borghi asumió como director técnico de Boca Juniors. Se pensaba que Barroso, ya con 25 años, comenzaría a asumir un rol un poco más preponderante en el equipo, pero dirigencialmente no pensaban lo mismo. El “Bichi” no alcanzó a verlo jugar, mientras que al jugador ya le habían informado que debía buscar club.

Ahí apareció Ñublense, que lo llevó a préstamo, luego compró parte de su pase y finalmente lo vendió a O’Higgins, donde Barroso volvería a sonreír.

En el “Capo de Provincia”, comandado por Eduardo Berizzo, volvió a levantar una copa. Fue en diciembre del 2013, cuando tuvo que definir el campeonato en el Estadio Nacional contra la Universidad Católica de Martín Lasarte. Barroso, Pedro Pablo Hernández, Pablo Calandria y compañía, vencieron a Los Cruzados para darle su primer título a O’Higgins de Rancagua. El zaguero argentino saldaba la deuda de la final perdida un año y medio antes con la Universidad de Chile y por segundo año consecutivo se inscribió en el equipo ideal del año en el fútbol chileno.

Luego vino Colo-Colo. Sumó otros tres títulos de Primera Divisón (semestrales), dos Supercopa y una Copa Chile. Pero desde que se puso la camiseta alba, el “Almirante” ha convivido con el éxito y la polémica.

Durante el segundo semestre del 2014, Barroso disparó un “los torneos no se compran, se ganan”, en alusión a una serie de hechos sobre la “U” en los que el central argentino claramente puso el manto de duda. Esto le valió varias fechas de suspensión, pero no fue lo único. Claudio Bravo criticó los dichos de Barroso sobre el arbitraje, lo que supuso una distancia entre el entonces capitán de la Selección Chilena y el camarín colocolino. Es más, en la época navideña, cuando los jugadores sudamericanos que juegan en Europa tienen permiso para pasar unas semanas en sus países, Bravo quiso aprovechar el tiempo en Chile para entrenar en el Monumental, pero tras consulta de Héctor Tapia, en ese minuto técnico del Cacique, se le denegó la posibilidad al portero.

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No fueron las únicas polémicas de Barroso. Sobre José Luis Sierra dijo que “puedes tener un mal partido, mala suerte, pero no puedes salir a jugar los partidos a planificar. Semanas después, el “Coto” saldría de la banca alba.

Con Pablo Guede también tuvo una relación tensa, pero Barroso se mantenía firme en Colo-Colo gracias a su buen rendimiento y el liderazgo que alcanzó con el golero Justo Villar. Sin embargo, con la salida del golero paraguayo, el formado en Argentinos Juniors se fue quedando solo en un camarín liderado por Esteban Paredes, Jorge Valdivia y un buen lote de jugadores argentinos.

Sus diferencias futbolísticas con Guede quedaron plasmadas en más de una ocasión, pero la falta de feeling quedó retratada en abril del 2018, días después de quedar eliminados de Copa Sudamericana ante Delfín de Ecuador. El técnico argentino presentó su renuncia, la que iba a ser dada a conocer cerca de las 7 de la tarde, pero una serie de reuniones con dirigentes y referentes del plantel hicieron que Guede pusiera marcha atrás. Cerca de las 9 y media de la noche, en conferencia de prensa, el presidente Aníbal Mosa junto a Guede y todo el plantel, respaldaron la labor del director técnico para que siguiera en su cargo. ¿El único ausente en las reuniones y en la sala de prensa del Monumental? Julio Alberto Barroso.

Este 2019, ya con Mario Salas a la cabeza, comenzó complicado para Barroso, pues una lesión no lo dejaba desempeñarse al 100% y vio cómo otros compañeros ocupaban el lugar en el que él había sido figura los últimos cinco años. Ahora, ya recuperado y con la lamentable lesión de Matías Zaldivia, todo hace indicar que volverá a ocupar un espacio en la zaga.

Barroso, ya nacionalizado hace dos años y medio, tiene contrato hasta final del 2020 con Colo-Colo y, si no es en el cuadro de Macul, el “Almirante” no ve con malos ojos volver al equipo que le ayudó a llegar al Cacique, O’Higgins de Rancagua.

30 agosto, 2019

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