Cine

Andrés Wood y nuestra historia reciente: «Nos cuesta reconocer que los afectos pueden estar mezclados con el horror”

29 agosto, 2019


En tiempos donde muchos de los productos audiovisuales sugieren nuevas miradas, ópticas diferentes sobre hechos de carácter público, el director nacional Andrés Wood continúa en esa senda proponiendo un nuevo lugar. Conocido por cintas como Machuca o Violeta se fue a los cielos, Wood ha logrado conectarse con las audiencias con historias cercanas y personajes entrañables, aunque en su última apuesta, Araña, las voces protagónicas las conducen miembros del movimiento nacionalista Patria y Libertad.

Andrés comenta que las razones que lo motivaron para embarcarse en el proyecto Araña fueron definitivamente “cuando visualicé a los personajes. Antes, una primera aproximación, fue la sensación de que una vertiente nacionalista nos cruza transversalmente, la cual aparece en momentos de tensión o carestía”.

En un país en donde pareciera ser que las voces oficiales intentan despolitizar de alguna manera a la ciudadanía, el trabajo de Wood brilla justamente por lo contrario y frente a la responsabilidad que le cabe al cine en este proceso el director señala que dentro de las múltiples roles del arte y del cine en particular “es el de ser un espejo, que nos refleje interiormente, ya sea en un fragmento, con una mirada muy particular o en una visión general y que nos haga sentirnos orgullosos de lo que somos o también incómodos. Ese reflejo es difícil de despolitizar”.

Le comento a Andrés que tenemos la sensación de encontrarnos más frecuentemente con proyectos cuyos relatos nacen desde la óptica de los castigados, de los torturados y que, sin embargo, su nueva película o montajes como La mujer de los perros inspirado en la agente de la DINA, Ingrid Olderock, apuestan por lo contrario. ¿Cuál es el aporte de trabajar desde ópticas? El director cree que son “interesantes e importantes para ayudar a limpiar esas heridas. El gran desafío de la mirada de nuestra historia reciente es que nos cuesta reconocer que los afectos pueden estar mezclados con el horror”.

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Tras la investigación realizada al movimiento nacionalista Patria y Libertad para desarrollar la película, dentro de los elementos que más lo sorprendieron están “su composición heterogénea, el alto nivel de ideología, su descaro y del mismo modo, su osadía”.

Y a propósito del aumento de la presencia de grupos y gobiernos de ultraderecha en distintas partes del mundo, el director señala que “las palabras tienen significado, y la liviandad de su uso provoca violencia que toleramos más de la cuenta con la excusa de la sinceridad”, concluyendo que en épocas de incertidumbre como esta “se asoman peligrosamente estos grupos”.

Sobre alguna forma de herencia legada por movimientos como Patria y Libertad en alguna forma de organización de la actualidad, Andrés cree que sí existe, “directamente la extrema derecha, sumado a grupos que se organizan a través de la web y que cada vez tienen más participación pública».

Saliendo de estos temas más hostiles, Wood piensa que el cine local actual “vive un momento interesante en lo creativo, porque hay muchos jóvenes creadores en las distintas áreas del quehacer cinematográfico que intentan desarrollarse en esta incipiente industria, pero todavía falta una decisión política clara que realmente permita el desarrollo de esta industria, como lo han hecho varios países latinoamericanos. Hay que lograr incentivar la inversión de privados, chilenos y extranjeros”.

Finalizando, el realizador nacional nos comparte lo que le gustaría provocar en quienes vean la película Araña y es que “se entretengan; luego, ojalá que les provoque algo -desde empatía hasta la incomodidad- y que ojalá eso permita un diálogo posterior. Y por último, que se lleven la película con ellos”.

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