Cultura

Cler Canifrú: «Me gustaría formar parte de la gente que vuelve a instalar el rock en las radios»

17 mayo, 2019


Si pensamos en Cler Canifrú, una de las primeras imágenes que se nos vienen es la de una trabajadora de la música. Como música de sesión de cantantes como Myriam Hernández y Franco Simone; habitando bandas como Hijos de Algo, Lilits e Hidalgo; desarrollando su propio proyecto que tiene como fruto un segundo disco llamado Agénesis lanzado hace pocas semanas y como profesora y directora de una de las sedes de las School of Rock, Canifrú parece descansar muy poco y trabajar incansablemente por hacer lo que más ama.

Conversamos con Cler en un paréntesis de su día antes de partir a hacer clases y le preguntamos acerca de su nuevo disco y las motivaciones para hacerlo, su visión sobre el lugar que ocupa el rock nacional en este tiempo, el oficio de músico en los tiempos que corren y todo lo que se nos ocurrió antes de que empezara su jornada como profe.

—Leía en una entrevista anterior tuya que te molesta un poco adecuarte a la horma del estilo para hacer canciones ¿cómo sucedió eso en Agénesis?

En el primer disco, K9, siempre me sentí como media obligada a tener que mostrar algo.  La verdad es que no sé si tenía que demostrarlo o no pero personalmente sentía eso. Igual siempre me hueveaban con cosas “la pescan o tiene pega porque es mina”, “la invitan a tocar a las orquestas de la tele porque es mina”, y yo creo que no tiene que ver con esa razón pero igual de alguna forma tenía que demostrarlo.

—Qué terrible estar cuestionada permanentemente.

Sí. Es terrible. Además, en las mismas pegas de sesión y especialmente las de la tele se da algo terrible que es cuando te dicen “Cler, engordaste dos kilos” o “¿Cuántos años tení? ¡Estai llegando a los 40!”, así que no estoy ni ahí con la tele.

—Y si ves a varios músicos de orquestas, hartos de ellos son gordos o tienen más de 40.

Claro. Hay varios guatones y nadie les dice nada, pero si la corista es media gorda, harta gente le da color. En todo caso y a pesar de esto, soy super agradecida de todo lo que he hecho, no me arrepiento de ningún trabajo porque de todo he aprendido. Y creo que con todo ese camino recorrido ahora puedo elegir dónde quiero estar y me ayudó caleta a eso School of Rock, que es la escuela en donde hago clases. Eso me ha dado bastante estabilidad, de hecho estoy de directora de la escuela de Los Domínicos y en gran medida gracias a esto puedo escoger con quiénes toco y qué música quiero hacer.

Agénesis: como escupiendo canciones

—¿Cómo empieza a gestarse tu último trabajo?

Una vez que terminé de hacer el primer disco, empecé en poco tiempo con el segundo. Personalmente siempre siento la necesidad de estar diciendo cosas cada cierto tiempo y en este disco se mezclaron varias situaciones personales bien charchas en algún sentido.

—¿Y cómo trabajas en las líricas? Te lo pregunto porque en Agénesis no destaca por contener letras particularmente furibundas.

La verdad es que nunca me vas a escuchar decir “me engañaste” o mensajes de ese tipo. Encuentro que hay otras personas que hacen muy bien esa pega, los baladistas por ejemplo, pero a mí me quedaría terrible, me quedaría súper cursi. Esas malas situaciones las digo a mi manera y no son necesariamente cuestiones amorosas, sino que cosas pencas en general.  Y aparte que también estaba con esta gran necesidad de decir que estaba pal pico, empecé a hacer las canciones hasta que me dije “¿Y qué tengo que andar demostrando hueás?” o “¿Pa qué tengo que andar haciendo solos y demostrar algo?”.

—¿En K9 sucedió de otro modo?  

Claro. Todas las canciones tienen que tener un solo y ahora no es así. En este disco son pocas, creo que unas tres nomás y se los puse porque sentí que les venía. Aparte que me gusta hacerlo pero siempre sin ninguna presión de tener que hacerlo.

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—Si bien Agénesis es un disco que bebe del rock, también brillan en él componentes más vinculados al pop. ¿Cómo sucedió esto a la hora de componer?

A diferencia del primer disco, este fue hecho con guitarra acústica y casi que me faltaba un a cuerda, jajaja, pero no importaba. Realmente fueron canciones que nacieron de momentos de una necesidad terrible de poder escupir. Y da lo mismo cómo lo hubiese hecho, si hubiera tenido una mesa para percutir y hacerlo, lo habría hecho igual.

Entonces, cuando compones una canción desde el hueso del asunto, sin apoyarte mucho en temas como “es que el Cubase no me funciona”, “es que la tarjeta de sonido no sé qué hueá” o cosas de ese tipo, en mi caso las canciones cuando las hiciste desde lo real y hasta usaste una flauta dulce para hacerlas, da lo mismo porque van a calzar donde las pongas. Yo no hice ninguna canción pensando en que la quería rockera, las hice pensando en que fueran simplemente una canción.

Después los chiquillos de la banda jugaron un rol fundamental porque aparte son como mis hermanos, entonces les decía “esta canción la hice el otro día por esa hueá que te conté”, jajaja, así que cachaban perfectamente todo. Aparte que trabajamos con las canciones listas y con ellos terminamos de cerrar los temas especialmente con el bajista (Juan Francisco Meza) quien también fue productor del disco. Con él nos juntamos después y hacíamos la pega de maquetear, de producir y todo eso, pero eso fue mucho después. Yo primero hice las canciones y después vi para donde llevarlas. Creo que estoy en un momento súper poco prejuicioso de mi vida.

—¡Qué bueno eso!

¡Sí! Por ejemplo hay una canción que se llama ‘Elo’, es súper popera. Cacha que el arpegio del principio lo hizo una alumna mía. Estábamos en una clase y la Elo, porque se llama Eloísa, me dijo “Cler, hice esta cuestión”, lo escuché y me gustó altiro.  Le pedí que lo tocara de nuevo, lo grabé, le dije que estaba súper lindo y ella me dijo “te lo regalo para que hagas una canción”. Una niña de ocho, puh.

—Eso es no tener prejuicio alguno. Ahora bien, ¿tienes alguna ambición para Agénesis?

¿Sabes qué me gustaría? Creo que es poder volver a poner el rock chileno más en la palestra. Y ahora que me lo dices, quizás por eso es que lo hice un poco más amigable en cuanto a las cadencias o al uso de notas. Me gustaría formar parte de la gente que vuelve a instalar el rock en las radios, que pueda sonar en La Clave o en la Cooperativa y no solo en la Futuro o en la Sonar. Si pudiera lograrlo con Agénesis, sería lo mejor y con eso estaría abriendo el camino para tantos hueones que estamos en la misma.

Hablando de rock

—No hay que ser muy ducho para darse cuenta que el pop se ha hecho cargo de los discursos de resistencia y contracultura que estaban asociados más al rock. Según tu visión ¿Cuáles crees que son los vicios o las torpezas que comete la escena rockera en nuestro país?

Me pasa que en el rock, en todos esos discursos contestatarios, terminan siendo súper complacientes. Es como si yo te dijera “¡Arriba la gente honesta!” o sea, obvio que sí, no estás diciendo nada nuevo. “¡La derecha vale callampa!”, sí, obvio, estás redundando y redundando. Siento que no se renueva el discurso.

Además, no ayuda el que los temas en conflicto parezcan tan separados, hartas células dispersas como el feminismo, lucha de clases, educación, la salud y que el rock no ha sabido abordar de otra manera, no ha sabido cómo agarrar pensando en el tiempo que vivimos y continúa repitiendo los mismos discursos.

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Creo que el pop de músicos como Álex Anwandter, Camila Moreno o la Javiera Mena, hablan de problemáticas quizás mucho más actuales, incluso a veces de manera hasta sarcástica, ¿cachai? Y eso termina haciéndolo atractivo para las audiencias.

—Una vez Ángelo Pierattini me comentaba que el rock se había aburguesado y que el pop había tomado un poco la posta de politizar al mundo. ¿Cómo ves este movimiento, sobre todo considerando la idea de que supuestamente somos un país de naturaleza rockera y metalera?

Los rockeros generalmente operan como círculos cerrados. El rock es como que no deja entrar a nadie. Hartas veces excluye más que integra. Te voy a poner como ejemplo lo que sucede con School of Rock que es donde trabajo y que está ubicada en un sector acomodado de nuestra sociedad, de Plaza Italia pa arriba, y tiene su razón ya que pagar la patente de esa escuela -que es una franquicia gringa- es muy caro, por lo tanto, la única manera de poder sostener esta patente es cobrando caro. Y el otro día leía una noticia que decía que la escuela abría dos nuevas sedes y no te imaginas la cagá que había en los comentarios: “¡Ni ahí! ¡Cuicos culiao, cuicos culiaos!”. Se da por hecho entonces que si tienes plata no puedes escuchar rock. Parece que se les olvida que los Rolling eran locos cuicos o Pink Floyd, por ejemplo.

Y después estos mismos son los que alegan que el rock está de capa caída y son ellos los que no dejan “entrar” a nueva gente. Te enojai porque en Lollapalooza andan las minas con una polera de Metallica, hueón, alégrate, por último las cabras están vistiendo el logo de una banda que te gusta.

—¿Te sientes parte de alguna escena en la música nacional?

Sí, me siento parte de la escena rockera chilena, de todas maneras. Pero también me gustaría llegar a más gente y no necesariamente al rockero que habita el Bar de René. Yo amo al rockero que va al bar de René, yo misma paso metida allá, me encanta ir, pero como te decía antes, el Agénesis no está compuesto pensando en que quería hacer un disco de rock.

Piensa que igual he estado en distintos lugares. Hace poco teloneé a Slash, pero anteriormente lo hice a James Blunt, entonces creo que soy versátil y siento que todo esto parte porque para mí lo más importante es la canción, después veo pa qué lado la tiro. Cuando haces una canción bien estructurada o entendiste lo que querías hacer, las puedes producir de cualquier forma.

—¿Qué opinión tienes sobre las políticas culturales? ¿cómo ves a las y los trabajadores de la cultura en estos tiempos?

Es raro el asunto de los fondos concursables. A mí me pasa que he sido jurado en hartas cuestiones organizadas por la SCD y uno siempre escucha que los alegatos dicen que ganan los mismos de siempre, pero cuando estás de jurado cachai el porqué. Es porque ellos la saben hacer bien, saben postular bien. Entonces, tu proyecto puede ser bacán pero si está mal postulado, no lo puedo aceptar porque ahí hay que regirse a ciertos parámetros que se piden.

Demás está decir que me encantaría que Chile tuviese más amor por la cultura. Si vas a México o a Perú, cachai muchísimo el rollo de la cultura, acá la cultura pareciera que molesta. Es como que mientras más artistas hay, más cachos hay. Ojalá se pudieran instalar más políticas públicas enfocadas a todo lo que sucede en el arte. Como que tengo la sensación de aquí se ve al artista como un estorbo, como una especie de cacho que no produce en términos económicos clásicos. Ojalá se pudiera dar vuelta eso, pero la verdad es que está bien pelúo.

17 mayo, 2019

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