Cultura

De Chile los Cuatro y su canto coral: “Tenemos muchas ganas de reparar este puente que fue destruido dentro de la música chilena”

Por Carlos Montes

Magdalena Matthey, Nano Stern, Benjamín Walker y Elizabeth Morris forman De Chile Los Cuatro, un cuarteto coral que se propuso rescatar un cancionero folclórico local que, dicen, la historia se encargó de contaminar con prejuicios. Un proyecto que también cuestiona la figura del featuring, un recurso cada vez más utilizado. “La forma en que se hacen es sumamente contradictoria porque muchas veces esta se realiza en razón del éxito personal, solo en la lógica del feat que me pueda dar más reproducciones”, dice Nano Stern.


En tiempos en donde somos testigos de una especie de crisis de naturaleza historiográfica en que abundan tantos discursos desde tantos lugares -algunos más cercanos a la ficción y otros más próximos a los hechos-, poner bajo la lupa experiencias artísticas actuales cifradas en la revisión de viejas estéticas en que la línea divisoria entre la nostalgia orgánica y la creación oportuna, es difícil de distinguir.

Para estos efectos, califica recordar lo que señala el crítico Simon Reynolds citando a la teórica rusa, Svetlana Boym, acerca del concepto de nostalgia. Particularmente, hay una categoría que sugiere Boym y que brilla en su espesura, la nostalgia reflexiva. En contraste con la nostalgia restauradora -más cercana a la militancia y la intransigencia en la recuperación del pasado-, la mirada reflexiva es una expresión que se “complace en la neblinosa lejanía del pasado y cultiva las agridulces punzadas de lo conmovedor”, comprendiendo que aquellos tiempos idos son “una pérdida irrecuperable” pero que aun así merecen abordarse desde el ensueño y la sublimación.

Ensueño y sublimación, hay mucho de esto en el proyecto De Chile los Cuatro, conformado por las y los músicos Benjamín Walker, Magdalena Matthey, Elizabeth Morris y Nano Stern, quienes recuperan principalmente el canto coral del folclor local, destacando el rescate de la obra del grupo Los Cuatro de Chile, que desde mitad de la década del sesenta hasta dos décadas después, brilló por su belleza en cuanto a sus arreglos vocales.

 

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Trabajando en un lindo proyecto con los amigos. . . . . #música #musicachilena #oscarcastro #loscuatrodechile #romancedebarcoyjunco #elimorris #elizabethmorris

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Desde marzo de este año que estas y estos compositores e intérpretes, impulsados por la amistad que se profesan más el amor a aquellas canciones de naturaleza folclórica coral que el tiempo dejó en el olvido, se juntaron a partir de un café para iniciar un proyecto que recupera esta tradición y que la historia se encargó de contaminar con muchos prejuicios.

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Nano Stern comenta que son varias las razones de porqué decidieron recuperar estas canciones que han sido minimizadas de algún modo por la historia y sus prejuicios. “Primero por una reivindicación netamente musical, por nuestro gusto por cantar en conjunto, más allá de alguna estética que pueda ser la del neofolclor en este caso o la de los coros anteriores a la Nueva Canción Chilena, creo que hay una cuestión muy humana de cantar en compañía de otros”, afirma Stern.

El músico agrega que otro hecho fue la voluntad de revivir una música que está al límite del olvido en nuestro país “y por eso el nombre del conjunto es tan explícito, como una especie de homenaje a Los Cuatro de Chile, que son una tradición de una manera de cantar y de un cierto repertorio que está desapareciendo”.

Magdalena Matthey colabora con la descripción de este momento germinal del grupo, señalando que recibió una invitación de Nano hacía mucho tiempo para formar parte de un rescate de trabajo coral, “luego pensamos quiénes más podrían ser y aparecieron los nombres de la Eli y del Benja; después se fue acotando al hecho que fuera repertorio chileno; luego partimos con la canción ‘Romance de barco y junco’ como base y de ahí nos lanzamos a sumar repertorio”.

La experiencia para el músico Benjamín Walker ha sido “particularmente muy fuerte. Somos tres generaciones y yo soy el más chico, así que el haber sido invitado a trabajar con este grupo de músicos a los que admiro desde hace tanto tiempo, es muy significativo”.

Nano reflexiona sobre la veladura que cayó sobre la tradición coral folclórica, señalando que “lo que pasó fue algo muy específico en cuanto a la historia de esa música es que fue ‘secuestrada’ de alguna manera por casos particulares y que por asuntos políticos terminaron sepultándola, convirtiéndola en un lugar muerto, inerte, momificado”, en alusión a las vinculaciones que hubo entre la obra de ciertas agrupaciones con la derecha chilena y con aquellos sectores más conservadores y acomodados.

Sumando a lo anterior, Matthey sostiene que ha sido interesante el rescate de este repertorio chileno, “y los cuatro estamos muy alineados en todo sentido, en cuanto a los aportes que queremos hacer en los arreglos vocales, en los contenidos, en los autores que estamos escogiendo y tenemos muchas ganas de reparar este puente que fue destruido dentro de la música chilena, desde un cierto momento hasta ahora”.

Walker confiesa que particularmente recibir este repertorio fue tener una gran apertura mental, “porque este género en particular en nuestra historia se fue estigmatizando con ciertas bandas que siguieron cultivándolo en dictadura”. El músico cree que a su generación se le negó por diversas razones este parte del cancionero popular local, “pienso en el Quila, el Inti y hasta el Canto Nuevo, pero de ahí para atrás, esta música era un misterio en general”.

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Para los integrantes de De Chile los Cuatro uno de los grandes aportes que trae esta tradición en este tiempo es su sentido de colectivo, por lo que implica cantar en conjunto. Nano Stern profundiza en que “la voz humana es el instrumento musical más sublime y el hecho de cantar en conjunto va mucho más allá de lo estético, apunta también a lo ético, es decir, a la manera de hacer música colectivamente”.

Stern continúa su reflexión concluyendo que “estamos en un momento de la sociedad en que el nivel de individualismo es impresionante y una de las maneras en que se evidencia esto es el cómo se hacen las colaboraciones. La forma en que se hacen es sumamente contradictoria porque muchas veces esta se realiza en razón del éxito personal, solo en la lógica del feat que me pueda dar más reproducciones”.

Benjamín agrega a lo dicho por su amigo Nano que “en este proyecto desde un principio nos dimos cuenta que había algo desalienante en su dimensión de trabajo colectivo. Nosotros integramos esto como un ejercicio en nuestros oficios de músicos, juntarnos todas las semanas una mañana completa a escuchar música antigua, a investigar, y lo que me llama más la atención artísticamente, es juntarnos a desarrollar el ejercicio del canto coral, la armonización de muchas voces”.

Al cierre, Magdalena comenta que a propósito de la presentación que tendrán el 26 de septiembre junto al grupo argentino Aca Seca Trío “que hace un trabajo de rescate maravilloso de la tradición coral, creo que es muy interesante lo que pasa con el público y la conexión que tiene con este tipo de música, por ejemplo, cantar “Romance de barco y junco” a mí me ha sorprendido en cuanto a cómo la gente se vuelve a reencontrar, hay un lugar ahí que se nota que está intacto y que creo que podemos volver a encender”.

24 septiembre, 2019

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