Cultura

Edita Rojas, baterista de Electrodomésticos: “Veo a mis colegas haciendo lo que pueden en vez de tener metas ricas, es bien lúgubre esto»

12 septiembre, 2019


Baterista de proyectos como el de Juan Ayala, Fuma y Baila, La Carpa Clandestina y desde 2001 de los fundamentales Electrodomésticos, Edita Rojas se ha erguido como una figura destacada dentro de la música local.


Concepción es frío a esa hora del día. El Teatro Biobío está emplazado junto al río y las corrientes de aire helado que trae ese afluente pegan directo a toda su estructura, por lo tanto, decidir fumar un cigarro o mirar la costanera después de las ocho de la noche, exige hacerlo siempre con gorro y bufanda. En ese momento del 5 de septiembre, la baterista Edita Rojas se presentaba por primera vez en Conce con el proyecto La Carpa Clandestina en compañía del periodista y escritor, Walter Contreras más el histórico músico, Yogui Alvarado.

Antes del show y entre loas sobre la hermosa vista que ofrece el río Bíobio, Rojas parte describiéndose como una absoluta santiaguina, “nacida y criada en una familia normal, con un hermano mayor por diez años, con papás súper tradicionales, de clase media y conservadores”.

Tras una presentación fantástica junto a Contreras y Alvarado en el marco del lanzamiento de la revista Mocha -publicación local sobre literatura y otras artes-, Edita revela que aun cuando su familia era bastante tradicional en sus formas, sus padres eran muy melómanos, en especial su mamá. “Ella era amante de la música clásica, de la ópera, boleros, tangos, música antigua”. En su casa siempre hubo colecciones de vinilos, siempre hubo radio y siempre contó con la posibilidad de escuchar distintas músicas en distintos soportes.

Escucho el beat de un tambor

El relato de esta música nacional continúa esta vez en Santiago. Grácil en sus movimientos, como revelando con cada uno de ellos a lo que se dedica, Edita confiesa que tuvo varios intentos de acercarse a la música, desde el coro del colegio o cursando clases de guitarra. Y no fue hasta en la adolescencia “cuando empiezas a tener otros amigos, se te abre un abanico en lo social, más la llegada del grunge y toda esta lógica un poco más rebelde en donde aparecen mujeres dentro del rock, en donde empieza a surgir en mí esta idea de tocar batería”, recuerda la intérprete.

Cuando era más chica y estaba en el colegio, la baterista no se imaginaba que pudiera hacer una carrera dedicada a la música. Entró a estudiar ingeniería a la USACH y con tres años de carrera en el cuerpo mientras paralelamente estudiaba batería, “luego de tener clases con el Tilo González, ahí se me aparece la pregunta de si quiero dedicarme a la ingeniería o a la música y finalmente opto por tomar clases del instrumento de manera más formal”.

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Un resplandor

Edita recuerda que su banda más importante entre los 17 y los veintitanto y que fue con la que aprendió a tocar se llamaba Índigo. Fue con ellos que conoció al líder de Electrodomésticos, Carlos Cabezas, aunque no movilizados por su proyecto histórico sino que por su primer trabajo solista, El Resplandor de 1997. “Con Índigo nos acercamos a Carlos queriendo que fuese nuestro productor y por ese tiempo él estaba rearmando el proyecto Electrodomésticos con Cuti Aste, Vigliensoni, Silvio Paredes y le faltaba baterista, así que desde el 2001 empecé a tocar con él”, recuerda Rojas mientras articula cada palabra tranquilamente.

Sobre esa experiencia, Edita comenta que en un principio fue impactante estar con Cabezas y con todos esos músicos a los que admiraba muchísimo, “pero cuando pasa el tiempo como que se pierde un poco esa perspectiva y después de todos estos años hay una relación prácticamente de familia con Carlos”. “Trabajar en ese momento con todos ellos fue un espacio súper cómodo, fueron muy amables, muy generosos conmigo”, agrega con voz segura la baterista de Electrodomésticos.

La mujer música

Edita se toma su tiempo para pensar en las escenas de ingratitud o de discriminación sufridas en su carrera por ser una mujer baterista. Cree que de forma más tardía se dio cuenta de los conflictos que tuvo por dedicarse profesionalmente a la música. “En el momento quizás era más inconsciente de esas situaciones”, concluye.

“Recuerdo algunas formas, por ejemplo, me pasó mil veces que me dijeran que tocaba como hombre, por esa época ese era un piropo súper instalado, onda un tipo me decía ‘no te había visto y pensé que estaba tocando un hombre, ¡te pasaste!’, para decirme que tocaba bien”’, comenta Rojas mientras repasa algunas viejas escenas de su carrera musical.

La intérprete profundiza en esta dimensión afirmando que este tipo de hechos siguen sucediendo a pesar de que las nuevas generaciones han cambiado un poco esa mirada. “Hablando con mis compañeras que tocan otros instrumentos, les siguen pasando estas mismas malas situaciones. La otra vez hablaba con unas chicas que estudian vientos en la Chile y me contaban que tienen los mismos problemas que viví cuando era chica”, relata.

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Edita es muy crítica a la hora de reflexionar sobre cómo a nivel de escuelas de música se mantienen algunos discursos y maneras que minimizan las capacidades de las mujeres. La escena que describe es esa forma de discriminación que dice que “por ser mujer eres más débil o te va a costar más, entonces el hombre se siente en el deber de ayudarte, de salvarte y de intervenir. Me parece que las escuelas no están haciendo un buen trabajo en ese sentido”.

Los rudimentos de Edita

Son varios los proyectos en los que ha participado Rojas: baterista de Gonzalo Yáñez, intentos de bandas de mujeres que no funcionaron, baterista de Daniela Aleuy, baterista de los valdivianos Fuma y Baila, baterista de Juan Ayala y por supuesto, baterista de Electrodomésticos. Mientras revisa estos hitos, la intérprete señala con certeza que “los proyectos vacíos no me gustan, busco contenido en todos los trabajos en los que participo”.

Sobre las ambiciones que habitan a esta música, ella es muy clara al señalar que “la mayoría de los instrumentistas tienden a abrirse a la composición, pero en mi caso nunca me ha picado ese bicho o no he tenido esa necesidad profunda de lanzarme al ejercicio compositivo”.

Continúa su reflexión recordando una conversación que tuvo hace algún tiempo con Juan Ayala en donde ella le describió la visión del medio local de manera bien terrible. “Siento que está bien estancado, no pasa mucho, es difícil ponerse metas, veo a mis colegas haciendo lo que pueden en vez de tener metas ricas, es bien lúgubre esto, por ejemplo el amor por la austeridad que uno tiene que tener e insistir en tener si se quiere seguir tocando”, remata Edita mientras mueve su cabeza en señal de decepción.

Y en el ejercicio de la ensoñación, esta intérprete concluye en que sin saber la fórmula, cree que el ideal es que en nuestro país se cimente el respeto por la cultura y las artes, poniéndolas en el lugar que merecen. Mientras mueve sus dedos como siguiendo un ritmo interno, Edita señala firme que ”hay que pensar en políticas públicas sí o sí, tienes que partir desde ahí porque no me imagino desde qué otro lugar, porque no le puedes cargar la mata al público ni tampoco al artista, esa decisión tiene que llegar desde otro lugar que permita insertar más y más la cultura en Chile”.

Fotos por Mariana Soledad

12 septiembre, 2019

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