Cultura

El mundo de la cultura reflexiona sobre el Acuerdo por la paz social y la nueva Constitución 

Por Carlos Montes

Aunque desde hace algún tiempo las encuestas ya dejaron de ser instrumentos en los que la ciudadanía confía plenamente, estas últimas semanas de estallido social las cifras arrojadas por algunas de ellas concuerdan en un punto: la necesidad de que Chile cambie su Constitución.

Dentro de los actores sociales, uno de los grupos que también se ha manifestado en las calles u organizándose a través de distintas instancias han sido las y los trabajadores de la cultura. Muchos de ellos a través de distintos canales de comunicación, han confirmado lo que indican las encuestas sobre una nueva Carta Magna, por eso conversamos con algunas y algunos de ellos para que nos explicaran en detalle sus miradas íntimas sobre este proceso.

Mista Coco, músico y gestor cultural

A este músico no le parece para nada cómo se gestó el Acuerdo por la Paz Social, cree que la derecha está jugando a estirar el estado de las cosas manteniendo la misma lógica y que los cambios que realmente se necesitan no van a ocurrir con ese modelo. “Tiene cero representatividad de la gente y de la gente que está en la calle por lo tanto es un arreglo más y por lo mismo se refleja en las calles porque no deja a nadie conforme, es más de lo mismo, por eso algunos se restaron”, comenta.

Coco sostiene enfático que la Asamblea Constituyente es la única opción en donde existe representatividad de las minorías que son mayoría. “Acá toda la gente, personas como tú, como yo, deberíamos tener participación porque si vamos a hablar de un cambio debiese empezar por ahí, más aún considerando todos los resultados que están arrojando los cabildos en las poblas, en los cabildos de los artistas, de organizaciones en los barrios o en los cabildos de mujeres, todo eso debiese ser considerado para que la constitución sea representativa (…) este esqueleto debiéramos hacerlo nosotros mismos apoyados por una organización de expertos o de personas que tengan más experiencia en esto, pero sí considerando los resultados y lo que dice la calle. Eso es fundamental”.

Yorka Pastenes, música

Yorka es tajante al señalar que “un acuerdo hecho a las 3 de la mañana, a puertas cerradas y bajo posibles amenazas políticas y militares es lo menos pacífico y social que hay”. Agrega que además “son puros hombres que no entienden que son quienes nos tienen así y no pueden ser justamente ellos quienes nos salven. Así funciona el mundo lamentablemente, con puros hombres egocéntricos, que se creen muy intelectuales y que toman decisiones por los demás sin escuchar”.

Sobre la forma de Asamblea Constituyente, Yorka cree que en ese formato siempre y cuando los asambleístas cumplan con la cuota de género del 50% y cuota de representación plurinacional de nuestros pueblos originarios. “Por otra parte me encantaría y sueño con tener representantes del mundo artístico. Estamos cansadas de que los políticos crean que la política es de ellos y de nadie más, lo han hecho pésimo por años y es momento de que suelten el poder de las decisiones”.

Walter Contreras, poeta y comunicador radial

Contreras es optimista y señala que este es un gran momento en la historia de este país para poder construir una nueva constitución y por primera vez hacerla desde la gente. Lo que sí le preocupa es que los mismos políticos que no hicieron nada durante treinta años sean quienes sean los garantes de esta nueva constitución, sobre todo dando cuenta que esta constitución es “la que ha llenado los bolsillos de la corrupción de este país”.

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Continúa su reflexión señalando que la constitución de los ochenta ha construido este país que no nos gusta y que es transversal la molestia que existe hacia ella. “Que sea con un acuerdo de paz social, es porque creo que se están apurando, querían salir luego del cacho (…) Me preocupa de sobremanera quiénes son los garantes de esta nueva constitución porque son los mismos que trabajaron con Pinochet, los que llenaron a la Concertación de poder y de lucas, los que concesionaron todo, entonces hasta qué punto podemos estar tranquilos de que ellos van a ser”.

Walter cree que el camino es la Convención Constituyente “que es un eufemismo para nombrar la Asamblea Constituyente, pero tiene que ser un grupo de gente que nosotros elijamos con un nuevo sistema”.

Para finalizar, Contreras confiesa que tiene muchas dudas “pero como bien dijo Gabriel Salazar, ‘hay que sacar como sea la nueva constitución, que no puede ser peor que la que tenemos’ (…) Esta es una reflexión bien compleja pero por todos los chicos que están batallando a diario, por todos los muertos, hay que cambiar la constitución”.

Foto: Antonio Garrido

Rocío Peña, música

La compositora penquista señala que este Acuerdo se firma de una manera muy desafortunada, no representativa y que esta es una manera que históricamente ha tenido la política de funcionar tomándose las atribuciones de una manera paternalista, “decidiendo por todo el pueblo qué es lo mejor para el pueblo. Me parece que es terrible que no haya sido vinculante con las organizaciones territoriales, los movimientos sociales o los sindicatos (…) creo que la primera voluntad de un gobierno que quiere arreglar la cagada que tiene es que haya justicia y que se destituyan a los responsables, que los procesos se puedan llevar a cabo y que efectivamente la represión disminuya, idealmente, si de verdad les importa que desaparezca, pero nos están matando, nos están mutilando, estamos desapareciendo. Todos tenemos miedo cuando salimos a la calle sin saber si vamos a volver o no con vida a nuestras casas y eso está pasando y las autoridades lo están desconociendo, están apareciendo también los acuerdos internacionales, entonces me parece que no es un contexto para firmar ningún acuerdo, ninguna paz, porque sin justicia no hay paz”.

Rocío cree en la Asamblea Constituyente con ese mismo nombre “sin la mezquindad de cambiárselo porque a un sector no le parece (…) Como mujer me encantaría que las mujeres estuviéramos consideradas como sujetas sociales, actoras políticas dentro de un texto, que no se hable del hombre como la comunidad. También me encantaría que la nueva constitución sea plurinacional”.

Peña concluye que es importante que esta Asamblea tenga requisitos básicos de representatividad partiendo por paridad de género en donde también estén consideradas todas las disidencias y por supuesto que tengan voz y voto todos los representantes de los pueblo-nación que hay en Chile, “como la nación mapuche y los pueblos aymara, diaguitas, todos necesitan un aparataje distinto para poder resguardar sus culturas y sus territorios que es lo que avasalla con todo el sistema neoliberal y capitalista”.

Ismael Oddó, músico

Sobre este Acuerdo firmado por parlamentarios hace algunas semanas, el compositor cree que sí es un avance, quiere pensar -así como lo indican Bassa y el abogado Atria- que sí existe la posibilidad real de la implementación de una nueva Constitución “hecha a la medida de la ciudadanía y en total concordancia con el funcionamiento ciudadano y como el reflejo puro de una sociedad civil en necesidad absoluta del respeto de esa nueva Constitución”.

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“Por otro lado me pasa que la respuesta del Congreso y del Ejecutivo fue tardía sobre todo ante el estallido. Pasó casi un mes antes del acuerdo y esta respuesta debería haber llegado mucho antes y debería haberse resuelto políticamente con la ciudadanía o con agentes representativos de ella y de la sociedad civil”, indica Oddó.

Además, para Ismael que la ciudadanía dude mucho de este acuerdo es precisamente porque no se actuó antes y dejaron que las cosas se les fuera de las manos. “Estamos en una situación en que este acuerdo está pasando a segundo plano, hoy estamos viviendo una situación muy muy violenta y que se está yendo aún más de las manos y nadie sabe exactamente qué es lo que va a pasar”.

“Respecto a la Asamblea Constituyente creo que es un camino que Chile debería haber tomado hace muchos años. Si aún existe la constitución del ochenta es porque le entrega mucho poder a los poderes fácticos para que puedan actuar sin ningún tipo de fiscalización real por sobre la voluntad popular y por sobre las necesidades de la ciudadanía pasando por encima de derechos fundamentales”, comenta Ismael.

Al finalizar, el músico señala que la ciudadanía ha dicho basta por el hastío, por recuperar la dignidad en sus vidas, “no por nada la Plaza Italia se ha refundado popularmente como Plaza de la Dignidad y creo que el camino es ese. La constitución de una sociedad civil a través de una AC es urgente pero no es urgente hoy sino que hace muchos años y el Estado aún no se hace garante, no defiende esa intención popular porque está preocupado de no ponerse en contra de esos poderes fácticos”.

Janet Toro, artista visual y performista

Para la artista, este Acuerdo es un hecho patriarcal, colonial y abrupto, primero, porque no es tal, “ya que es firmado bajo una tremenda presión, bajo desigualdad de poder y bajo un estado de excepción de facto, porque si bien los militares se fueron a sus cuarteles y se terminó el toque de queda, sin embargo las fuerzas policiales siguieron (y siguen) violando sistemáticamente los Derechos Humanos, en completa impunidad, y más encima, la policía recibiendo reiteradas felicitaciones por su actuar en nombre de la Paz social y de la Seguridad pública”.

Un segundo punto lo refiere al lenguaje, al uso indiscriminado de palabras como “Paz”, “Orden” y “Seguridad”, “porque quienes han quebrantado la paz en este país, quienes han doblegado el orden y quienes han mermado la seguridad de los ciudadanos, son los poderosos, los grupos económicos, el gobierno, las fuerzas policiales, los mismos que nos han engañado y nos han saqueado durante décadas, desde la Dictadura militar hasta hoy”

En tercer lugar, Janet desestima este Acuerdo porque fue firmado con la ausencia de muchos actores fundamentales “como los pueblos originarios, las organizaciones sociales, las feministas, los estudiantes, los artistas, etc. Entonces seguimos en lo colonial y lo patriarcal, o sea los poderosos deciden de manera vertical, quiénes participan y quiénes no”.

Finalmente, Toro cree profundamente en la Asamblea Constituyente, piensa que “es la forma más participativa y más digna para generar una nueva y justa Constitución. Ya lo hemos comprobado en los Cabildos, que han funcionado maravillosamente en muchas comunas y regiones del país. Hemos constatado que es sano y más holístico seguir ese camino”.

*Foto Portada: Pablo Vera / AFP

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