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Leonardo Rodríguez: «Ha sido un sueño todo lo que viví en la U»

5 septiembre, 2019


Desde Milán, Leonardo Adrían Rodríguez contestó el teléfono y conversó con La Clave.


Un 10 incombustible de la década de los noventa, parte de la Selección Argentina que levantó por última vez una Copa América (y por partida doble), referente total de la Universidad de Chile en el último lustro del milenio pasado y hoy en día representante.

—¿En qué estás actualmente?

En estos momentos estoy en Italia, que es un país en el que he vivido bastante tiempo, hasta en mi época de jugador, y con el cual sigo vinculado laboralmente, ya que en estos años, en mi función de representante o intermediario, trabajo harto con los clubes de acá. Milán es el lugar donde yo hago base en Europa a nivel laboral y en este momento, puntualmente, con nuestro equipo de trabajo llevamos a Giovanni Simeone al Cagliari, en una operación importante.

—¿Cómo ves a tu hijo Thomas?

Bien, la verdad es que Thomas está realmente muy bien, estamos muy contentos, tuvo un gran semestre. Y después, lamentablemente, como el pase era del Genoa de Italia, estaban parados en la venta del futbolista, no nos permitían sacarlo nuevamente a préstamo. Eso perjudicó un poco a Thomas, que obviamente estuvo 45 días entrenando, pero sin poder jugar. Fue una negociación larga, dura, pero por suerte el grupo inversor conjuntamente con la gente de Calera compramos al futbolista al Genoa y automáticamente él se pudo incorporar a Unión Calera, donde trabajó un par de semanas. Rápidamente Paqui lo metió en el primer equipo y el otro día ya se presentó muy bien.

Así que la verdad que Thomas nos está dando grandes alegrías, ojalá que siga en este nivel. Tuvo la posibilidad de volver a jugar en Europa, hubo varias propuestas, pero nos propusimos comprarlo, sacarlo del Genoa y no depender más de ese club, donde le quedaban tres años de contrato y en el que cada junio era un problema negociar con ellos. Ahora logramos liberarlo y que ya no dependa de ellos.

—Repasemos un poco tu carrera. Fuiste dos veces campeón de la Copa América, cuéntame de esa experiencia.

La realidad que haberlas ganado fue una alegría muy grande. Cuando uno tiene la posibilidad de salir campeón con su país es algo que a uno no se le olvida nunca más. Además, nosotros fuimos una selección que jugó buen fútbol, lo hicimos jugando realmente bien y ante rivales importantes, fundamentalmente la primera, la de Chile, donde a mí me tocó destacar mucho, en un país tan querido como Chile: Gané la Copa América y cuatro años después, tras el Mundial del ’94, me incorporé a la U. Ha sido un sueño todo lo que viví en la U, cinco títulos ganados y un rendimiento alto, así que feliz por todo lo vivido como futbolista.

—Desde 1993 que Argentina no gana la Copa América, en los últimos años han fallado en las instancias finales, ¿esto realza lo que hicieron ustedes?

Y, sí. En el fútbol pasa eso. Seguramente a Chile también, en el futuro, si pasan unos años sin ganarla, se va a volver mucho a lo que se hizo en estas copas América que pudo conseguir el título. Lo nuestro se valora mucho, se le da mucha trascendencia, nosotros estamos muy marcados por la gente de nuestro país. La gente nos agradece mucho los 34 partidos invictos, las dos Copa América, haber ganado la Copa Confederaciones. La verdad es que el argentino nos valora mucho a nosotros lo conseguido entre el 90 y el 94.

—Fuiste campeón el 91 y el 93, ¿con cuál te quedas? El 93 hiciste un gol clave ante Brasil en cuartos de final…

A pesar de ese gol y de que lancé penales, yo me quedo con la del ’91, porque ahí éramos todos jugadores que estábamos en el fútbol argentino, a excepción de Diego Pablo Simeone y Claudio Paul Caniggia. Éramos todos chicos jóvenes que teníamos hambre de triunfar, de gloria. La verdad es que jugamos un fútbol impresionante, realmente maravilloso y fuimos reconocidos por la gente, así que me quedo con esa.

—También ganaste la Copa Confederaciones. Tenía otro formato, pero igualmente la ganaron y anotaste en la final…

Sí, tuve la suerte de convertir en la final, en una doble pared con mi amigo, el “Cholo” Simeone, y meter un zapatazo cruzado. La verdad que haber hecho ese gol en la final de la Copa Confederaciones, con todo un estadio lleno en contra, fue una de las cosas que recuerdo con alegría. Es algo realmente inolvidable para mí.

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—Cómo un jugador que estuvo en Francia, Italia y Alemania, que además ganó casi todo con su Selección, termina jugando en Chile. ¿Cómo fue? ¿Cómo se dio?

Mi llegada fue muy extraña. Yo había terminado mi contrato con el Atalanta de Italia y automáticamente tomé un avión a la Argentina para jugar por River Plate. Me habían comprado, tenía todo prácticamente arreglado y, en ese momento, el que era mi representante había tenido un problema muy serio con el presidente de River. Se provocó una situación de distanciamiento entre ellos y me llamó la Universidad de Chile.

Y la realidad es que yo mucho no conocía. La verdad es que venía de Europa y no tenía tanto conocimiento de lo que era la U. Me informé, en ese momento ya estaba Sergio Vargas en el arco, hablé con él por teléfono y tomé la decisión de ir. Y la verdad es que para mí fue maravilloso, fue una de las decisiones más acertadas en mi vida. Todos los días agradezco a dios que en ese momento de dudas, que yo tenía ganas de jugar en River o en Independiente y volver a mi país, haber tomado la decisión de ir a Chile con 28 años, siendo muy joven, es algo realmente maravilloso que nunca olvidaré, creo que fue una decisión acertada”.

—Luego fuiste a México y volviste a la U en buen nivel. ¿Por qué nunca se te dio ir a Boca Juniors? ¿O Independiente? ¿O que se reactivara lo de River?

Después de la Copa América del 91, que me fui a Francia, Boca me quiso comprar; después del Mundial del 94, Independiente con César Menotti me quiso llevar; después de la Libertadores del 96 con la U, River me quiso comprar. Siempre tuve muchas posibilidades para volver al fútbol argentino y no las tomé.

Solo tomé la decisión cuando, ya con 34 años, la U empezaba con una crisis económica y deportiva. Habíamos ganado el bicampeonato, había muchos problemas y me llamó San Lorenzo de Almagro. Decidí volver para terminar mi carrera en la Argentina, en un club que había destacado y que me permitió llegar a la Selección Argentina siendo el mejor jugador del torneo el año 91, siendo el goleador. Me merecía volver a mi país, así que regresé y tuve la suerte de ser campeón, ganando la Mercosur, jugando seis meses más en Lanús y me retiré dignamente como yo quería.

—¿Cuál fue tu mejor momento en la U?

Tuve dos momentos maravillosos, creo que apenas llegué, el 95, tuve esos seis meses en el que salimos campeones y que se continuó con la Copa Libertadores, donde anduve bien para ser vendido al América de México. Y después, cuando volví en el 98, cuando la U estaba a 11 puntos de Colo-Colo, también estuvimos todo el semestre invicto. Hice 11 goles, en la penúltima fecha los pasamos y casi somos campeones nosotros. Tuve la desgracia que en un partido en Valparaíso me agarró descompostura, diarrea, vómitos, en un encuentro que estábamos ganando 3-1 tranquilamente y terminamos empatando a 3, por ese punto no fuimos campeones. Pero creo que el 95-96 y ese semestre del 98, fueron rendimientos muy altos, aunque el 99 y 2000 también. Esos cuatro años que estuve en la U tuve un rendimiento alto.

—¿Por qué ya no salen delanteros como Pedro González?

La verdad es que él fue un delantero maravilloso, uno de los mejores de la historia del fútbol chileno, como Marcelo Salas. Creo que Colo-Colo tiene un delantero importante hoy, que también está marcando la historia del club y del fútbol chileno, lo que está haciendo este delantero es maravilloso también. Es verdad, no están saliendo muchos delanteros. En la Selección Chilena se está sufriendo la falta de algún atacante de jerarquía. Está Eduardo Vargas, pero no es un delantero de área-área, es más de moverse por todo el frente de ataque. En este momento no hay tanto. Está Nico Castillo, que se acaba de lesionar. Es difícil encontrar un delantero en Chile, porque Alexis Sánchez es un enorme delantero, pero no de área. Es como que a Chile le está faltando, después de Zamorano y Salas, la aparición de un número 9 de ese calibre, que no se ha podido lograr.

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—Sobre el final de tu carrera volviste a San Lorenzo y ganaron la Mercosur 2001 con Manuel Pellegrini de DT. ¿Qué tiene él, que por lo general le va bien con sus equipos?

Manuel fue un gran entrenador, fue una persona que supo llevar bien el grupo, entendió rápido cómo quería jugar el equipo y tenía un plantel verdaderamente de lujo. Yo creo que San Lorenzo, a pesar de que volvió a ser campeón el 2007 y con Pizzi, el equipo del 2001 fue de los mejores de la historia. Es difícil que San Lorenzo vuelva a tener un plantel de ese nivel, había tres jugadores por puesto, uno mejor que el otro, todos jugadores de selección. El primer semestre ganamos el campeonato y el segundo la copa. Es recordado en la Argentina como uno de los mejores equipos, en ese sentido fue todo muy lindo.

—Sobre el Cholo Simeone, es amigo tuyo, ¿cómo ves lo que ha logrado? ¿Crees que este año también podrá lograr cosas importantes?

Simeone es uno de mis mejores amigos de la vida. Nos conocimos el año 88 cuando fuimos compañeros. Nuestros hijos entre sí son muy amigos, yo soy el representante de sus hijos y la verdad es que tenemos una relación y un vínculo muy fuerte. Él como entrenador, más allá de todo lo consolidado con el Atlético Madrid en estos últimos ocho años, logrando dos Supercopa, una Copa del Rey, dos finales de Champions, ganar la Liga, dos Europa League, ya en Argentina había logrado un título con River, otro campeonato con Estudiantes, un subcampeonato con Racing. Ya venía demostrando ser un técnico de mucho prestigio y acá en Europa, al dirigir al Atlético, que tiene más poder adquisitivo, se pudo potenciar como entrenador y lograr todo lo que logró.

—En 2011, a la U, llegó Sampaoli y se descartó al Cholo. ¿Crees que la U es el único equipo que no se arrepiente de no haber traído a Simeone?

No, creo que la U en ese momento tuvo dos opciones, Simeone o Sampaoli, que hizo un gran trabajo en la U. Ganó la Sudamericana y el tricampeonato. Creo que en ese momento la elección fue justa. Hizo un gran trabajo y está en el recuerdo de todos los hinchas.

—¿Qué te parecen los malos manejos de algunos representantes? Algunos tienen hasta clubes…

Creo que es un tema muy personal. Es difícil hablar del mundo de los representantes. Es un mundo muy complicado, de muchos intereses económicos. Como en la vida hay gente buena y mala. En el mundo del fútbol, que se mueve mucho dinero, hay representantes que actúan de mala fe, hay dirigentes malos y jugadores que no se comportan bien. Y así también hay buenos representantes, buenos dirigentes y buenos jugadores. Hay un poco de todo y es todo muy personal.

—¿La joya que hoy manejas hoy en día? ¿Alguno que creas que va a explotar esta temporada?

Estoy en un trabajo donde tengo algunos jugadores jóvenes que están en un período de consolidación importante. Sebastián Vegas en México está haciéndolo muy bien; Pablo Galdames empezó a tener una participación grande en Argentina; Thomas Rodríguez si consolida lo bueno del primer semestre, seguramente será un jugador pretendido también; Lucas Necul, es un jugador de Argentina, que acaba de hacer el gol en la final del Panamericano, que juega en Arsenal de Sarandí, lo quiso el Genoa. Tengo un grupo de jugadores que están muy bien vistos, que van a seguir creciendo y que darán un salto de calidad.

—¿Tu opinión sobre Fernando Felicevich?
– No tengo una opinión formada, no tengo relación con él, no hablo, no tengo vínculos. Yo, en la empresa de Felicevich, hablo con Sebastián Rozental, así que no puedo opinar de Fernando porque prácticamente no lo conozco.

5 septiembre, 2019

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