Cultura

Francisco Reyes nos habla del rey Lear de Flavia Radrigán que interpreta en el Teatro Finis Terrae

23 mayo, 2019


Lear, el rey y su doble es una obra de la dramaturga nacional, Flavia Radrigán, protagonizada por Francisco Reyes y Daniel Antivilo, dirigida por Jesús Urqueta y que fue encargada por la Corporación Cultural de Quilicura como parte del homenaje a Juan Radrigán para la 29° edición del festival de teatro de la comuna que cumple tres años de vida llevando ese nombre.

En el marco del ciclo Teatro Hoy de Fundación Teatro a Mil, este montaje inaugura la programación de este año del Teatro Finis Terrae y cuenta la historia de Lear, un rey anciano que desarrolla los preparativos de su fiesta de despedida al mismo tiempo que abusa de un bufón quebrándole su cadera y con esto, quedando sujeto a una tensa relación de dependencia y conflicto en la que el viejo monarca revela sus secretos y miserias.

A poco de que empezara una de las funciones, conversamos con el actor Francisco Reyes sobre los componentes de la lectura que hace Flavia Radrigán sobre este personaje clásico, sus desplazamientos hacia la realidad que vivimos actualmente y su mirada sobre el teatro en los tiempos que corren.

—¿Qué lugar crees que ocupa este rey Lear que interpretas en estos tiempos actuales tan extremos a veces?

Hay que tener claro que esta es una versión, no es el Lear de Shakespeare. Flavia Radrigán toma uno de los temas importantes del Rey Lear que es un hombre viejo, poderoso, aferrado al poder, que quiere que el poder siga en su estirpe y no logra captar las señales del verdadero afecto, de la verdadera lealtad y que está representada por su hija menor y la deshereda, la manda al destierro, etc. Y opta por beneficiar a sus hijas mayores que lo único que tenían era codicia y el afán por mantener los territorios para el rey.

De alguna forma, Flavia Radrigán toma esto y aquí lo llevamos nosotros a una experiencia súper íntima.

Si lo queremos llevar a un campo de la actualidad, esto tiene que ver con el patetismo de aquellos que se aferran al poder hasta las últimas consecuencias, Lear tiene que ver con el patetismo de los que creen que la riqueza es solo para ellos y cuando el cuerpo te está diciendo “chao de este mundo” tú sigues con esa ansiedad por querer tener y tener. Así que por ahí creo que hay una conexión entre este Lear de Flavia con lo que vivimos actualmente, con este hombre en las últimas de su vida, con el patetismo de cómo se aferra al poder y de esos está lleno hoy en día, de gente que se aferra al poder económico o político.

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—Y bajo esa misma lógica, ¿cómo crees que opera el bufón?

Justamente en el escenario hay dos estereotipos: está Daniel Antivilo y Francisco Reyes, que incluso físicamente son diferentes. Uno es grande, fuerte, grueso; el otro, más viejo, más flaco, más nórdico quizá. Están representados arquetípicamente, se representa esa fuerza de la sociedad en el escenario y obviamente el bufón es un hombre popular, como todos los bufones conoce la enjundia de la vida de la calle. El bufón en esta obra acompaña al rey, lo asiste casi como un enfermero en sus últimos momentos de vejez y siento que de alguna forma está obligándolo a confesar a que entienda lo equivocado de sus decisiones, lo equivocado de su lugar en el mundo con relación a los afectos, al menos. En el fondo lo que quiere el bufón es que Lear se logre despedir del mundo (o del escenario) en buena forma.

—Sabiendo que Flavia Radrigán selecciona un personaje clásico como Lear y lo revisita, ¿cómo observas esta acción de Flavia o cómo crees que los clásicos pueden sobrevivir al paso del tiempo?

Creo que los clásicos no es necesario remozarlos para nada. Un Lear de Shakespeare es tremendamente potente y si lo montas tal cual, estás hablando de una corte, de reyes y de elementos que quizás no son parte esencial de nuestra cultura y creo que se pueden hacer adaptaciones, es decir, modernizar un poco los contextos y traer esos mismos conflictos al presente. En este caso, lo que hace Flavia es una apropiación de uno de los elementos del Lear de Shakespeare y se apropia porque ella quiere hablar de algo propio, de sus fantasmas y encuentra en este personaje un eco que la inspira y que le permite hacer su propio texto.

Y haciendo esta reflexión previa, creo que los clásicos son rotundos, son potentes y quizá puedas limpiar ciertos elementos en el lenguaje o en el contexto, pero todo lo que expresan existencialmente, políticamente, humanamente, son de una potencia incomparable y que tienen la facultad de permanecer vigentes en el tiempo.

—A propósito de la reciente celebración del Día Nacional del Teatro, ¿cómo ves el desarrollo de este oficio actualmente en nuestro país?

Yo lo veo como un organismo muy vital. Creo que en tiempos en que las formas de cuenta cuentos y de contar relatos se hace cada vez más virtual, alucinantemente virtual, el teatro adquiere cada vez más potencia porque es como mantener la esencia de la comunicación, tú y yo frente a frente. Por eso el teatro sigue siendo tan necesario y como te comentaba, el teatro goza de buena salud. Acá se está haciendo mucho teatro, hay mucho talento, cada vez aparecen más dramaturgos y como siempre falta es el apoyo económico.

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Yo veo cómo el teatro se hace sumamente a pulso, todos quienes trabajan en este oficio son sumamente voluntariosos pero tras esto uno se da cuenta de una sociedad muy enferma que no es capaz de entender que el arte es un antídoto y una vitamina para el desarrollo de una sociedad sana. En particular nuestra sociedad chilena, no ha logrado entender eso, tanto la clase política como la económica, que de a poquito se han ido abriendo y valorando su responsabilidad en este tema, pero todavía muy llenos de prejuicios, muy llenos de temores, llenos de ideología porque ellos no apoyan todo sino que lo que les resulta más conveniente de algún modo.

—¿Y cómo ves al mundo teatrero frente a las leyes? ¿desprotegidos? ¿avanzando?

Obviamente el Estado está debe frente al mundo de las artes. Y no es que uno vaya a pedir limosna, sino que no hay una conciencia de la importancia del desarrollo de las artes y de involucrar a la sociedad en ese desarrollo. Este sistema que tenemos nosotros es de libre mercado -y con esto no estoy diciendo ¡no al capitalismo! sino que estoy describiendo cómo se está llevando adelante este sistema en Chile- necesita gente atontada, necesita una mala educación en los colegios -con mala educación me refiero a una educación incompleta- porque quizá en términos convencionales se estén entregando esos conocimientos como matemática o materias tradicionales, pero no en temas como educación cívica. Leía hace poco una encuesta que decía que el 47% de los estudiantes pensaba que no era grave la abstención en las votaciones, eso creo que es tremendamente preocupante.

COORDENADAS LEAR, EL REY Y SU DOBLE

17 de mayo al 2 de junio
jueves a sábado 20.30 h, domingos 19 h
De $2.500 a $7.000
Jueves popular $4.500

FICHA ARTÍSTICA
Dramaturgia: Flavia Radrigán
Dirección: Jesús Urqueta Cazaudehore
Elenco: Francisco Reyes Morandé y Daniel Antivilo Acuña
Diseñadora escenografía e iluminación: Belén Abarza Castillo
Productora: Ana Cosmelli Sánchez
Músico: Álvaro Pacheco
Diseño vestuario: Francisco Bagnara
Asistente diseño vestuario: Florencia Borie
Jefe técnico: Francisco Herrera
Producción Corporación Cultural Municipal de Quilicura
Duración: 75 min
Edad recomendada: Todo espectador +16

23 mayo, 2019

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