Cine

La apuesta de Soledad Silva de Almada Media: cine documental para todos y todas

28 agosto, 2019


De una trayectoria indiscutible en el universo audiovisual local, Soledad Silva nos cuenta con lujo de detalles el trabajo que desarrolla su productora Almada Media -fundada con la realizadora Paula Talloni– especializada en accesibilidad audiovisual y que esta semana estrena la tercera entrega de la ‘Colección Documentales para Todas y Todos’, con las piezas ‘Jaar’, ‘Robar a Rodin’ y Cheques Matta’.  


Si hay algo que brilla al encontrarse con Soledad Silva es su entusiasmo. Todo en ella parece entusiasmo y convicción en lo que cree. Un dato que confirma la tremenda carrera de Silva y que seguro comprenderán quienes hayan superado los 35 y que en sus tardes ochenteras hayan visto el programa Extra jóvenes, es su trabajo como productora de ese espacio. Ella era esa chiquilla con un mechón blanco conocida como “La Abuela” y que incluso tras las cámaras era un personaje presente en sus emisiones.

El paso de Soledad por ese programa ya mostraba visos de un llamado profundo que llevaba consigo. “En el Extra jóvenes estuvimos cinco años en dictadura, eso significaba una revisión de contenidos a diario, significaba un desafío permanente para la producción considerando las carencias y las adversidades que vivíamos en ese tiempo. Obviamente yo tenía un lado político que se manifestaba junto a los que me rodeaban en ese minuto, para nosotros era importante darle espacio a un mundo que no estaba en los medios”.

Avanza la vida y la Sole entra al trabajo documental luego de volver de una estadía en Inglaterra, después de hacer televisión en Canal 11, en TVN con Revólver y en la producción ejecutiva en Vía X, el ‘98 “partí a Europa a estudiar, sucedió justo cuando Pinochet es detenido allá”. Silva ríe mientras recuerda su paso por Europa y relata que en algunas de sus clases tuvo que explicarles a los locales “porqué había gente que apoyaba a Pinochet siendo que era un monstruo”.

La realizadora profundiza en el momento de su regreso a Chile y en la claridad de que no quería volver a trabajar en televisión. Alimentó su decisión la oportunidad que se le presentó de apoyar a un grupo de realizadores de documentales, hecho que simplemente la cautivó. “Por sobre todas las cosas, yo tenía una convicción política, quería ver el modo en que empezaran a verse aquellas cosas con las que se habían cometido tantas injusticias”.

El documental Estadio Nacional de Carmen Luz Parot fue capital en el movimiento de timón decretado por Soledad. “Cuando entro a hacer la investigación y producción de Estadio Nacional me dije ‘aquí está mi camino’”, responde con voz firme mientras va rememorando ese momento. Todo ese trabajo de investigación, de conocer tanto de lo sucedido en aquel recinto, “de estar metida meses en la Biblioteca y enterarme por ejemplo, que el tiempo que funcionó el Estadio como centro de reclusión fueron solo dos meses, desde el 11 de septiembre hasta el 9 de noviembre de 1973”, lograron definir más aún su laboreo desde la trinchera de la realización audiovisual.

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Traduciendo la discapacidad

Desde los seis años de edad que Sole se acompaña de una muleta para desplazarse, la secuela que dejó la polio en su cuerpo -a pesar de haber recibido la vacuna que la inmunizaba para ese mal- castigó una de sus piernas, por tanto casi toda su vida ha transitado con la discapacidad. Sin embargo, no fue ese hecho el que la hizo arribar al mundo de la inclusión. Silva cree que fue su profunda necesidad “por trabajar a nivel social lo que hizo acercarme a este proyecto; siempre estuve en contacto con personas en situación de discapacidad, tengo amigos en situación de discapacidad, quizá no desde una dimensión sensorial aunque sí tuve compañeros ciegos en el colegio, así que ese mundo no me parecía extraño”.

Se suma a lo anterior otro hecho que cristalizó su camino en el desarrollo de herramientas que posibiliten el acceso de piezas documentales chilenas al público con discapacidad sensorial: la aparición de una línea en el Fondo Audiovisual de 2016 -a desarrollarse el 2017- contemplando un área de distribución, con el fin de integrar a audiencias de personas con discapacidad. “Me hizo mucho click porque sabía que había ficción en esta área con adaptaciones, pero nada de cine documental”. Silva comenta que “estaba súper clara de la cantidad de piezas documentales nacionales, porque por ese tiempo había terminado recién Tierra Sola de la Tiziana Panizza, habíamos tenido una extraordinaria experiencia con Allende mi abuelo Allende de Marcia Tambutti”. Todo lo que le estaba sucediendo parecía indicarle la ruta a seguir.

Sacando cuentas, Soledad resuelve que el proyecto Almada Media nace cuando le comenta a la realizadora, Paula Talloni, sobre este camino que le hacía tanto sentido. “A la Paula la conocí trabajando en un proyecto junto a la Tatiana Lorca, luego trabajamos en otro proyecto documental de Mijael Bustos sobre el mundo de los kawéskar en Puerto Edén, entonces cuando aparece esta nueva línea de financiamiento le digo “aquí necesito una partner, aquí te necesito””. Un seminario en el GAM llamado Encuentro Incluye, en donde estuvieron durante días aprendiendo sobre temáticas de inclusión, en contacto con las historias y los proyectos de varias personas con discapacidad, dejó en ellas un profundo asombro por el mundo en el que se estaban metiendo y fue ese momento en que decidieron lanzarse al desafío Almada Media, pensando siempre en brindar un servicio de adaptación.

Almada Media: Pasteleras a sus pasteles

La Sole con diplomacia intenta compartir el estado del mundo de la accesibilidad audiovisual con el que se encontraron por esos años. Había una empresa que prestaba ese servicio y jamás pensando que terminarían produciendo ellas mismas las herramientas inclusivas, descubrieron “que no existían las mejores prácticas de accesibilidad tras mucho tiempo de investigación junto a la Paula, así que no tuvimos más alternativa que tomar el sartén por el mango”.

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Silva continúa relatando que “como realizadoras vimos tantas faltas y errores en los productos que supuestamente estaban terminados que llegamos a la decisión de dejar de contar con esos servicios y adentrarnos nosotras en desarrollar todas nuestras propias herramientas de accesibilidad y no solo desde el área de pedir asesoría sino que dedicarnos a hacer las audiodescripciones, los subtítulos descriptivos y conocer y aplicar las normas”.

Envalentonadas, Soledad y Paula iniciaron este camino desconocido, fascinante, lleno de espacios que exigían la voluntad total para adentrarse en los códigos comunicativos de la población ciega y sorda e incorporarlos a obras de nuestro acervo documental. Pieza clave en este tránsito fue conocer a Antonio Vásquez, con 25 años de trabajo en el desarrollo de herramientas de accesibilidad, fundador del equipo creador del sistema AUDESC que implementa la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Vásquez recibe el año pasado un llamado de Sole desde Chile contándole cuán necesaria era su presencia para ayudar a transformar realmente el escenario de la inclusividad desde el arte en nuestro país.

“Antonio dirigió el año pasado el Primer Seminario de Accesibilidad Audiovisual, seis días de cuasi encierro y mucho trabajo con alumnos profesionales de distintas áreas los que, motivados por su propio interés y por las posibilidades con las que contaban desde sus campos laborales, decidieron incorporarse al desafío del mundo de la accesibilidad”, relata orgullosa Soledad como uno de los palmarés obtenidos con el proyecto.

El arte es para todas y todos

Vamos concluyendo la conversación con la realizadora a poco del lanzamiento de la tercera entrega del proyecto «Colección Documentales para Todas y Todos». La productora siempre se ha preocupado de que todos sus lanzamientos o que las actividades de visibilización de su trabajo sean una fiesta. Quilapayún, Claudio Narea, Miguel Tapia, Manuel García y en esta ocasión Pascuala Ilabaca, han sido los artistas que junto a la Orquesta Nacional de Ciegos y la banda Cluster -también conformada por músicas y músicos no videntes- muestran su arte y compromiso con la inclusión.

Al finalizar, Silva es clara al revelar las verdaderas intenciones de Almada Media, “nuestro objetivo como que va más allá de lograr estos objetos documentales que cuentan con herramientas de accesibilidad, nuestra apuesta va por adaptar normas de accesibilidad extranjeras -y digo adaptarlas porque comprarlas es muy caro-, particularmente la norma española e incorporarlas a la realidad chilena. Para esto contamos con la asistencia de la productora de Antonio Vásquez en España, Aristía, que se ha comprometido en ayudarnos en este camino que es muy difícil porque la idea es que se incorporen como una normativa consistente y de carácter oficial”.

28 agosto, 2019

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