Entrevista

Madre de niñas alérgicas alimentarias: “Si aprueban el TPP11, no sé qué comerán mis hijas”

22 mayo, 2019


“Si cambian la genética de las plantas que mi hija mayor logró comer y tolerar después de cinco años, vamos a volver al principio, a comer solo arroz porque es lo único que su cuerpo no rechaza totalmente”, dice Paula, quien fue parte de los recursos de protección que se presentaron en los Tribunales de Santiago en contra de la votación del TPP11 hace algunas semanas.


Paula Pérez tiene dos hijas que sufren alergia alimentaria. Ambas pequeñas, de cinco y dos años, tienen intensas y dañinas reacciones alérgicas al comer distintos alimentos. Este tipo de alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunológico al comer productos que los anticuerpos detectan como enemigos.

“Mi hija mayor dejó de crecer cuando tenía dos meses, es muy raro que un bebé a esa edad no crezca nada. Le hicimos varios exámenes inmunológicos para determina qué causaba su falta de crecimiento y ahí le diagnosticaron alergia alimentaria múltiple. Volvió a crecer después de que tenía cuatro meses”, cuenta Paula.

Cólicos, ardor en los pliegues de la piel, dermatitis, reflujo y anafilaxia son algunos de los síntomas que sufren las hijas de Paula. La alergia alimentaria aún no tiene un origen definido y quienes la padecen, pueden descubrir qué alimentos no toleran solo cuando lo comen. “Ensayo y error”, dice Paula.

“Hay niños a los que las alergias alimentarias les provocan choques alérgicos o anafilaxia y tienen máximo una hora para que les inyecten antihistamínicos. Mientras que otros reaccionan más lento, como mis hijas, los síntomas se presentan después de 12 horas. Al ser así, es mucho más difícil detectar qué les hace año”, relata.

—¿Cómo afectaría a tus hijas la aprobación del TPP11?

“No hay ninguna causa científica que determine de manera específica por qué se produce la reacción alérgica. Lo que sí está determinado es que los alimentos que sí pueden consumir, deben permanecer con las mismas propiedades para que su cuerpo no vuelva a atrás y no se revierta la tolerancia. Si cambian la genética de las plantas que, por ejemplo, mi hija mayor consume y que logró tolerar después de cinco años, vamos a volver al principio, a comer solo arroz porque es lo único que su cuerpo no rechaza totalmente. Este es el riesgo que corremos si se aprueba el TPP11, porque incluye el UPOV 91, que masifica el uso de transgénicos y privatiza las semillas”.

Paula dice que las diferencias entre semillas son muy notorias, incluso dentro de las variedades de una misma planta. “Por ejemplo, si toleran el zapallo italiano que proviene de Santiago, todo bien. Pero si vamos a la quinta región, hay que hacer una nueva prueba de alimentos porque es otra semilla y la reacción del cuerpo puede ser completamente distinta”, detalla.

Además explica que una prueba de alimentos es progresiva y debe ser muy controlada para saber qué alimento específico provoca alergia. “Consiste en comer los alimentos base que define el médico durante cinco días mientras dura la prueba de alimentos y no comer nada más. El primer día es un cubito de comida, el segundo son dos, el tercero son cinco, y así vas midiendo la tolerancia a esos alimentos”, describe.

“Es un protocolo muy complejo, si nos cambian las semillas no sé qué les voy a dar de comer a mis hijas. Voy a tener que volver completamente a cero, nuevamente todas las pruebas de alimentos y no sé si van a tolerar las semillas transgénicas, ruego a Dios que sí”, explica.

Paula está segura de que los parlamentarios desconocen en qué consiste el TPP11. “Si supieran cómo afectará su propia alimentación no lo aprobarían. Basta con ver lo que pasó con el convenio UPOV91 en la India, México y Argentina, ya no pueden proteger sus semillas. No entiendo por qué no aprenden del camino ya recorrido y sus consecuencias”, enfatiza.

“Le pido a los senadores que antes de aprobar el TPP11, eliminen la penalización por plantar semillas nativas. No me importa lo que exporten, yo voy a buscar un lugar donde no haya transgénicos, lejos de donde van a morir esas pobres abejas por lo agrotóxicos. Si lo aprueban me tendrán que meter a la cárcel porque yo seguiré plantando las semillas que ellas toleran, es instinto de supervivencia. Es lo único que me queda”, asegura Paula.

Todos los lunes Paula va al ex Congreso en el horario que sesionan diputados y senadores. “Cuando llegan los recibimos entre gritos y protestas”, dice. En pos de proteger las semillas de sus hijas, desde diciembre no ha dejado de manifestar su rechazo al TPP11.

22 mayo, 2019

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