Cultura

Natisú: “Nunca sé muy bien dónde voy a llegar, pero estoy segura de los impulsos creativos del momento”

31 mayo, 2019


En pocos días más se presenta en Espacio Elefante en lo que será un concierto de despedida llamado Ausente. Natisú se despide del país prontamente porque empieza a vivir en Nueva York sin fecha de regreso, así nomás y por eso le pedimos en medio de estos tiempos de estrés y movimiento un ratito para conversarnos un café y que nos contara un poco de todo eso que siente ante esta importante jugada en su vida.

De su pasado, de este tiempo y de lo que viene, en esta entrevista con esta lúcida creadora nacional.

Antes que cualquier cosa ¿Cómo te sientes en estos tiempos que corren?

Estresada y nerviosa, como cuando sabes que se viene algo importante y estay nervioso. Eso mismo pero amplificado. Hoy me entrevistó el Rodrigo Alarcón de la radio U de Chile y pensaba, “hueón para qué chucha se me ocurrió hacer un concierto días antes de irme, como con 10 invitados y más o menos largo. Pa’ qué”, pero siento que está super bien, en el sentido de que lo encuentro necesario como un ritual simbólico y ha sido super bonito cachar que mis amigos músicos son super apañadores. Yo en general me siento re sola y no po, no estoy na’ sola. Y nada de eso hubiera pasado si no se me hubiese ocurrido hacer un concierto. Bueno a la Yorka en realidad, a ella se le ocurrió, no a mí. Ella fue la impulsora. Yo tenía ganas de hacer un carrete casi y ella me dijo “Oye Nati, te podís dar un poco de color por favor, vos cachai todo lo que has hecho y por último para la gente como yo que disfruta tu música, por último, tú encárgate de tocar, yo te produzco la hueá”.

 

¿Por qué crees que es necesario hacerlo?

Lo pienso desde un punto de vista muy espiritual, aunque suene super hippie. Lo veo como un ritual, ni siquiera lo veo como para mostrar mi música o para aprovechar la publicidad del concierto, lo veo simplemente como un acto ritualesco para la gente que me sigue y que no ve un concierto mío hace cinco años. He estado tocando harto pero en conciertos muy chiquititos a pura guitarra y muy de vez en cuando con banda. Hace mucho que no hago un concierto especial y también es un ritual personal porque creo que esto le pasa a caleta de gente que se dedica al arte y que es el que se te olvida todo lo que has hecho. A veces digo “pucha, no he hecho nada con mi vida” y haciendo esto he tenido que hacer mi gestión de prensa y para eso tuve que actualizar mi dossier y es como mierda, he hecho mil hueás en estos diez años.

 

Igual imagino que hay un dejo de satisfacción viendo este recorrido.

Me pasan dos cosas: por un lado es como un agotamiento de “aaaahhh, me quiero acostar, no quiero hacer nada” y acostarme a ver tele con mis gatos y por otro es como “¡Qué bacán!”. La raja todo esto que he podido hacer, toda la gente con la que he podido colaborar y conocer, toda la gente con la que he podido hacer lazos musicales o de amistad y ahí cobra sentido para mí hacer un concierto como este. Si fuera solamente para decir “Ya, antes de irme voy a hacer la última promoción de mi proyecto”, no me nacería tanto, me sentiría muy falsa como estafadora, no sé. Pero por eso también me cuesta gestionar conciertos especiales porque siento que tienen también que ser especiales, tienen que tener como una mística sino como que no me dan muchas ganas, tiene que tener un propósito más místico que publicitario. Decir publicitario me mata las pasiones.

 

¿Y qué pasa con lo publicitario, lo castigas?

Sí, lo castigo y me cuesta. Sin duda ha sido algo que le ha faltado mucho a mi proyecto y que me ha costado tomarlo porque me genera ruido, cuestiono mucho el sistema en el que estamos, ese sistema patriarcal, capitalista, entonces la rama publicitaria de la música para mí está relacionada con eso, no con el propósito real de la música que es levantar el alma y el espíritu. Entonces, toda esa pata publicitaria me hace ruido. Igual a veces me dan ganas de jugar ese juego también para ver qué pasa o simplemente para poder costear mi vida. Pero es algo que me cuesta, lo cuestiono harto.

 

Pero tú que estás en tantas partes, colaboras con tanta gente, eres multiforme, harta gente admira tu trabajo, tu producto artístico es atractivo, visionario, ¿No crees que podrías perfectamente habitar ese espacio de la promoción?

Es que para mí es extraño todo esto que me dices, porque yo habito el cotidiano solamente. Habito el cotidiano de levantarme, pensar canciones, grabarlas y para mí el ejercicio de avisar onda “gente hice esto”, es como difícil de abordar.

 

¿De verdad te cuesta mucho ese distanciamiento?

Me cuesta, pero con otros proyectos no me cuesta nada porque muchos amigos me piden consejos sobre cómo muevo otros proyectos pero con el mío me cuesta mucho hacerlo y nunca he tenido a alguien que quizás me ayude a verlo. Sí he tenido muchos colaboradores musicales, pero esa mirada creo que es más de manager y nunca he tenido uno y siento que ellos a veces tienen esa mirada más amplia y que ven todos los posibles alcances e impactos de tu proyecto. Para mi ver la parte artístico musical de mi proyecto ya me ocupa mucho tiempo mental y espiritual.

 

Repasando los discos

A propósito de esta entrevista, estos días he estado repasando todos tus trabajos. Pensaba particularmente en ‘La Historia’ y toda su hondura. Cuéntame cómo sucedió ese proceso en ese disco.

Yo trabajé en ese proyecto con Felipe Cadenasso y Antonio del Favero fui super mañosa y por eso les agradezco a los chiquillos porque les dije de un principio “En esta hueá quiero que me ayuden, pero yo lo voy a producir”, porque el disco anterior ‘Deshabitar’ lo produjo más Ángelo Pierattini y yo como que tomé muy pocas decisiones, por una hueá de no saber principalmente. Entonces en este disco ya la tenía mucho más clara. La mayoría de las canciones que están en el disco ya las había compuesto desde mi casa. Pero también me mantuve super abierta a la opinión del Felipe (Cadenasso) a quien admiro caleta, entonces si él de repente decía “mira en esta parte quizás más silencio”, yo le decía “sí, dale”. Siento que en ese sentido fuimos súper buena dupla. Él es súper respetuoso con mi mirada y ha honrado mucho mis arreglos solamente dándome comentarios, no siendo prepotente como pasa harto con otros productores. Entonces todo eso se confabuló para que el disco fuese uno que a mí me gusta mucho -y la verdad es que a mí me cuesta caleta que me gusten mis discos-. El ‘Deshabitar’ no lo he escuchado nunca más, ‘Los Muertos tampoco’, ‘Relato entre paréntesis’ tampoco. ‘La Historia’ es el único que escucho a veces.

 

¿‘Los Muertos’ tampoco? ¿A pesar de ser como una especie de antesala de lo que se vendría con ‘La Historia’?

Sí, bueno, son mañas. Igual es un disco bonito.

 

Si bien disfruto caleta ‘Deshabitar’ y su pata en el rock y el ruido, en ‘La Historia’ brilla un claridad respecto a lo que quieres decirnos, ¿En todos tus proyectos artísticos estás convencida de saber dónde quieres llegar?

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Estoy convencida de la pulsión, pero no del destino al que llegaré. Nunca sé muy bien dónde voy a llegar pero estoy segura de los impulsos creativos del momento. Cuando estoy produciendo o componiendo, no me cuesta entrar en ese juego creativo de lleno, soy muy certera pero soy poco estratégica al momento de pensar en un single o qué canción va a ser super oreja, esas cosas más comerciales no las tengo. Aunque creo que si tuviera esa visión sería otra cosa, la música sería distinta. Soy mucho más del impulso creativo por eso me demoro en sacar cosas, si no estoy sintiendo algo muy fuerte puedo estar meses sin sentarme a grabar o a componer.

 

Creo que cuidas harto tus líricas, la parte autoral. Hay intimidad, hay política, hay intención discursiva. ¿Cuál es tu relación con la literatura, con las y los autores?

Cuando empecé a hacer canciones me costaba la parte de letras. Hacer melodías todo bien, pero las letras me costaba y al principio no encontraba la manera, porque cuando era más chica -y creo que nos pasó a muchos en Chile- escuchaba mucha música en inglés, mucho Beatles, entonces tipo 14 o 15 mis letras eran en inglés y me sentía pésimo diciendo “puta la huea, cómo no voy a sacar canciones en castellano” y me costó mucho hasta que empecé a ponerle más atención a las letras de la Violeta Parra. A pesar de que la escuchaba de muy chica, nunca había hecho el ejercicio consciente de analizar sus letras y ahí empecé a encontrar una manera, sin imitarla pero teniendo una configuración que me representaba, que me parecía muy femenina, muy chilena, muy de mujer y no siendo cliché. Por otro lado, también me gustaba mucho la lírica de la PJ Harvey que era muy producible, sobre todo para mi primer disco, creo que el ‘Deshabitar’ está en ese límite. Luego empecé a abrirme a la poesía chilena, entré por una amiga que se llama Julieta Marchant que es poeta y es sequísima, ahí me quedé pegada con un libro que se llama ‘Urdimbre’ y a través de ella empecé a enganchar con Alejandra Pizarnik y también con la Gabriela Mistral. Encontré con ellas tres un mundo lírico en el que me sentía muy representada, cómoda. Siempre leo algo de ellas para empezar a escribir algo. Cuando ya sé más o menos lo que quiero decir o tengo una sensación o una imagen sobre algo, me quedo con eso, leo algo y empiezo a tocar y a escribir.

 

¿Y ese procedimiento compositivo es un protocolo o va variando con el tiempo?

Va variando, siempre es distinto, pero últimamente ha sido más de empezar a tocar algo en la guitarra o en el piano con esta idea previa que ya tengo de algún sentimiento principalmente o de alguna opinión que tengo sobre algo y por lo general lo que me pasa es que empiezo a encontrar alguna palabra suelta que me atrae por lo general o por como suenan, pero tiene que ser ambas. De hecho a veces ocupo palabras que no están relacionadas con lo que quiero decir, por eso a  veces hay letras mías que quedan abstractas, porque quizás hay alguna palabra al medio que solo la puse porque me gusta como suena, como que eso me lo permito y me da lo mismo, lo encuentro bonito. La palabra como objeto la encuentro bonita.

Tiempo de mujeres

Hablemos de mujeres, ¿cómo evalúas esto qué está pasando y que lo protagonizan ustedes mujeres?

Más que contenta, me siento como atenta y muy responsable de lo que pienso y responsable de actuar, de generar instancias o acciones concretas con lo que está pasando. No me dan ganas de solo observarlo, quiero estar ahí. Pero fue lento, porque este movimiento feminista partió con fuerza hace unos años y yo aunque venía enganchando hace rato no me atrevía mucho a opinar.

 

Entonces ¿cómo estás siendo parte de este movimiento, de esta fuerza?

Empecé cuando colaboré con el Festival Ruidosa, trabajando con la Fran Valenzuela, conversando con ella y la Giovanna Roa, observando discursos, lo que pasaba con el público, observando publicaciones y aprendiendo. Y ya el año pasado empecé a sentir más un llamado a participar de manera más concreta y creo que todo eso explotó con la marcha feminista del 8M, ahí se despertó algo en mí como una decisión de decir “Ya, voy a participar de esto activamente” y ha sido importantísimo para todas yo creo o muchas porque una empieza a replantearse un montón de cosas, a cuestionarse un montón de cosas que te pasaron, diciendo “cómo chucha esto que lo tenía super normalizado no está nada bien”.

También ha sido importante porque abrió la conversación, porque a partir de esa marcha, por ejemplo, hicimos un whatsapp de muchas músicas y trabajadoras de la música -fotógrafas, sonidistas, etc.- y en este momento somos como 180, partimos como 10 y ahora somos 180. Bueno, en ese grupo de whatsapp se han compartido muchos testimonios y al ver esas cosas te das cuenta que muchas cosas no estaban bien, pero estaba tan cerrada la conversación que una no tenía cómo saber a veces. Con este grupo organizamos un primer foro abierto en abril y ahora tendremos otro en julio que es solo para mujeres. Además estoy organizando con la Ina (Olavarría) este encuentro de mujeres en Café Colmado que es más pequeño cuyo título es ‘Encuentro de Mujeres, Música y Conversación’ y es básicamente una conversación en torno al tema de género con respecto a la música, entonces primero invitamos a músicas y ahora estamos con la volá de invitar no solo a músicas sino que a mujeres que trabajen en la música. Abrimos 50 cupos para mujeres y 10 para hombres, los hombres están invitados a escuchar, pero no hablar. El micrófono no es para ellos, porque siempre pasa, la otra vez fue un loco y tomó el micrófono y dijo: “Primero quiero decir que son todas hermosas”. Jajajajaja, fue como “¡Por favor, quítenle el micrófono!”.

La cosa es que yo todavía me siento bien ignorante con respecto a la historia del feminismo pero también estoy tratando de aprender de lo que está sucediendo en el periodo actual. Escuchamos y discutimos con mis compañeras porque tampoco tenemos exactamente la misma visión todas. Entonces debatimos, proponemos y tratamos de ponernos de acuerdo. Queremos armar un manual para trabajadoras de la música, cosas que a veces una no sabe que está mal con respecto a la violencia del medio y no solo a la violencia machista como por ejemplo, que te cobren por tocar.

 

¿Y estas adversidades que viven, pasan mucho por nuestras torpezas o por nuestros vicios?

Más que por los hombres es como por el sistema que está super apegado a actitudes y a hábitos patriarcales que afectan a los hombres también, entonces eso va a ser largo, porque yo siento que nuestra generación -la de los 20 a los 40- somos los que más estamos cuestionando el sistema capitalista, pero la generación post 40, como que ya se entregó. Me refiero a que hay una gran parte de la población que le da lo mismo todo esto y no porque una sienta este fuego, esta rebeldía y piense que están todos en la misma sea de ese modo; hay una gran parte de la población que están felices, muy cómodos sometidos a este sistema que les entrega plata, una casa y los recursos para tener todas esas cosas.

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Yo creo que a nosotras nos pasa que lo cuestionamos más porque estamos en un rubro precario, entonces nosotras, casi ninguna de nosotras yo diría que tiene acceso a una salud segura o a comprar una casa. Imposible. Muchas de nosotras hemos decidido que no vamos a tener hijos porque de dónde si apenas nos alcanza para pagar el arriendo, entonces nuestro rubro quizás facilita esa acción ya que estamos más expuestas, estamos más vulnerables a este sistema, sentimos más su agresividad. Por esto es que en términos de sistema esto va a ser lento porque obviamente no podemos pasar de un sistema capitalista a un sistema más amable en 10 años porque quedaría la cagá, colapsaría todo.

 

El viaje

Decidiste partir a Nueva York por estos días de manera indefinida. ¿Hay algo de huida en ese movimiento?

No sé si de huida, porque no me siento escapando de nada pero sí me siento con la necesidad de estar en otro contexto, como de descontextualizarme, es como que yo misma hubiera construido un lugar para mí en esto y ese lugar ya está gastado. Como cuando estai acostado en la cama y se hunde y al principio es rico pero después es como súper incómodo, necesito cambiarme de cama o de colchón, es como eso. Por un lado estoy contenta con todo lo que pasa acá, siento que tengo muchos privilegios, siempre digo que partiendo por el hecho de que me pueda dedicar a la música y a las artes ya parto con ciertos privilegios, estoy súper consciente de eso. Piensa que acá alguien que vive en una población en riesgo social se le hace súper difícil que se dedique al arte y en ese sentido yo sé que tengo privilegios pero de la misma manera, también estoy muy consciente de las desventajas y de lo precario de esta realidad, de que no puedo ir al dentista hace 3 años porque no tengo ni uno o que no puedo hacer un concierto como yo quiero porque nunca tengo plata para pagarle al equipo, entonces, hay un montón de cosas en las que siento que estoy a contracorriente hace ocho años y la verdad es que estoy raja. Super cansada. Entonces es una mezcla rara porque por un lado estoy super cansada y por otro lado siento estoy acomodada, entonces necesito moverme, conversar de otras cosas con otras personas, ver cómo se hace quizás esto mismo en Nueva York. Mucha gente tiene la visión de esta como una ciudad super opulenta pero la verdad es que yo he ido varias veces y en Brooklyn al menos hay una volá bien comunitaria, bien de hacer hartas cosas gratuitas, muchas actividades culturales, muy de colectivos, entonces también me interesa ver eso y ver qué me pasa con mi visión de mujer chilena expuesta a eso y ojalá volver, digo ojalá porque no sé lo que va a pasar. Estoy muy abierta a lo que yo sienta estando allá o a lo que suceda.

 

¿Y qué pasará con tu nuevo disco, ‘Hay un fuego’? ¿Qué lugar ocupa en esta jugada tuya?

Mi plan era dejarlo casi listo antes de irme pero está difícil porque como estoy a casi dos semanas de irme típico que empezai a agendar todo, me empezaron a invitar a mil cosas y yo digo a todo que sí porque en mi mente pienso que quizás no vuelva, así me quedé sin horarios. Por eso es que con el Iván estamos tratando de juntarnos lo más posible a terminar la producción y terminar de grabar pero también estamos atentos a cómo estamos. Yo cuando estoy colapsada digo “sabes que hoy estoy pal hoyo, estoy estresada, angustiada, cansada, no dormí nada así que no nos juntemos”. El otro día hablábamos de eso con el Iván, de olvidarnos del sistema capitalista y de cumplir plazos de ese modo, porque si tu estai con tu guagua y no tienes con quién dejarlo, olvídate de acciones como “le voy a pagar a alguien para ir a trabajar al estudio”, no, no nos juntemos nomás. No queremos ser hippies, solo queremos ser considerados con el bienestar de cada uno, porque yo ya lo he hecho y no quiero, porque si necesito descansar lo voy a hacer dentro de lo posible.

 

El oficio de la cultura y de la resistencia

Desde tu mirada de gestora cultural, seguro tienes una opinión sobre el estado actual de las políticas culturales en nuestro país.

Siento que se hace lo que se puede, siento que Chile tiene las políticas culturales muy de país nuevo, siento que después de la dictadura se tuvo que rearmar todo y siento que no ha pasado tanto tiempo, 46 años en la historia de un país donde se liquidó la cultura y se mató a tanta gente es poco tiempo. Entonces, políticas culturales claro que hay acá o el Estado por lo menos lo intenta, pero sucede que hay tantas otras falencias básicas para tanta gente que también entiendo que estas políticas no sean prioridad.

Creo que de todas maneras falta un montón de regulación, de presupuesto, que la gente pida más actividades culturales, eso no existe todavía, es muy incipiente y creo que el gobierno de derecha es super maligno para avanzar en esos temas, como que ya cortaron como en 30 % el presupuesto de cultura, mucha gente tuvo que dejar de trabajar ahí y en el Ministerio de Cultura por lo que he observado veo que siempre están colapsados y ahora con menos equipo es super poco lo que pueden hacer, por lo tanto es un escenario bien difícil.

Además creo que las y los trabajadores de la cultura y las artes hacemos lo que podemos con lo que hay y sabemos que damos más de lo que se nos da. Ayer hablábamos con la Tiare (Galaz) de la cantidad de horas que trabajamos al día y son 14 o 15 horas al día y ganando 300 lucas a veces en un mes, realidad que yo creo que vive una gran mayoría. Estamos en la precariedad absoluta y la mayoría de la gente que yo conozco que trabaja en música está sin Fonasa sin isapre, no van al doctor hace 5 años y terminan pidiéndole plata a los papás para pagar el jardín del cabro chico porque no les alcanza, entonces claro que el panorama está bien difícil.

 

Y frente a este escenario tan injusto, ¿cómo se hace la resistencia?

Rebelándose, con armas. Jajajajaja. Una guerra civil, jajajaja. Hay una parte mía que igual lo piensa, pero tampoco quiero morir en la calle en alguna manifestación la verdad. Creo en la rebelión ojalá no tan agresiva, aunque el sistema también es tan agresivo que a veces no sé si hay otra opción que no ser derechamente violento. Pero sí irse a huelga, salir a protestar, juntarse, armar sindicatos, organizaciones. Hacer el peso opuesto al sistema, organizarse, siento que esa es la manera en este momento.

 

Por último y pensando en tu partida, ¿cómo te gustaría que te recordemos desde la distancia?

Quiero que me recuerden porque soy trabajadora. Porque siempre lo intento y me esfuerzo.

*Imágenes de Val Palavecino (@valpalavecino) y Gabriela Vinusa (@fotovinusa)

31 mayo, 2019

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