Entrevista

Tres versos para una historia: Distintas generaciones reflexionan sobre cinco demandas del Chile movilizado

12 noviembre, 2019


Tres generaciones comparten sus miradas sobre diferentes temas y su relevancia dentro de la construcción de un nuevo país: derechos humanos, salud y educación pública, no más AFP y nueva constitución.


El icónico grupo nacional Illapu, en 1991 saca su disco Vuelvo amor… Vuelvo vida. La banda que había vuelto del exilio hacía pocos años, edita este material que contiene canciones que se han vuelto muy importantes para nuestro cancionero popular. ‘Vuelvo para vivir’, ‘Ya quisieran por olvido’ o ‘Se alumbra la vida’, son algunas de ellas, pero hay una que cala profundo por su belleza, su hondura y por la potencia de su mensaje: ‘Tres versos para una historia’.

“Para que nadie pierda la memoria / Porque soy parte de esta historia / Están mis hijos, mi mañana”, versos que resuenan más claros cuando tenemos a una policía descontrolada y a un Gobierno lento, errático y que desoye las demandas ciudadanas. Pasado, presente y futuro se cruzan en esta canción y a propósito de una ciudadanía que se organiza luego de años de desigualdad, tres generaciones comparten sus miradas sobre diferentes temas y su relevancia dentro de la construcción de un nuevo país: derechos humanos, salud pública, educación pública, no más AFP y nueva constitución.

Verso uno: Emilia Schneider

Emilia Schneider (23) es la actual presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Militante del Partido Comunes, feminista, estudiante de Derecho, Emilia es la primera presidenta trans en la historia de esta organización estudiantil.

La líder de las y los estudiantes de esta casa de estudios señala que hay que entender las dimensiones que tienen los Derechos Humanos, por una parte es rechazar, defender y buscar justicia frente a los actos violentos y crudos que hemos visto de parte de Carabineros, de militares, de Fuerzas Especiales, “los hechos tan crudos de la dictadura que aún no tienen responsables y que todavía no logran justicia, pero también es pensar y garantizar un país en que la educación, la salud, el trabajo no sean motivos para endeudarse, no sean bienes de consumo sino que derechos que garanticen un mínimo de dignidad”.

Schneider cree que existen dos desafíos, primero terminar con la impunidad de la violencia de la persecución política, con una impunidad tremenda desde la dictadura en adelante, revelando que “nuestra democracia está construida sobre una base muy débil, sobre un pacto elitario que fue el que decretó la transición, el que decretó que siguiéramos con el modelo heredado de la dictadura y con una constitución manchada con sangre más un modelo impuesto por la fuerza”.

Por otro lado, existe un gran desafío que, según Emilia, no ha sido asumido por ningún gobierno desde el fin de la dictadura hasta ahora y que es intervenir y repensar el rol de las Fuerzas Armadas, de Carabineros, de Fuerzas Especiales, quienes “han continuado con una formación, con una perspectiva desde la dictadura en adelante (…) es necesario asumir el desafío de intervenir esos espacios para encontrar verdad, justicia, reparación y para que de aquí en adelante cumplan efectivamente el rol de salvaguardar a la sociedad, a las mayorías y sus necesidades y no levantarse contra ellas ni ejercer violencia en contra de las ciudadanías”.

En el tema de salud, la dirigenta estudiantil comenta que se sigue la misma lógica que en educación, en pensiones y en el traspaso de recursos del sector público al sector privado de forma de garantizar el negocio de los empresarios, “precarizando la vida de las personas e impidiendo la posibilidad de garantizar derechos sino que garantizar el lucro con una de las cuestiones más inhumanas posibles que es la salud de las personas, con su integridad física”.

Emilia continúa su reflexión diciendo que este aspecto está muy relacionado con la vida de los adultos mayores, que son quienes más acceden a la salud pública y los que requieren más prestaciones de salud junto con las y los niños “y es a ellos a quienes los afecta esta cuestión que es muy brutal de cómo el sistema es muy deshumanizado y hoy en día el gobierno no da respuesta a estas cuestiones. Hubo un cambio de gabinete en el que Jaime Mañalich vuelve a ser Ministro de Salud, un hombre que viene del mundo de la empresa y del lucro con la salud”.

Sobre la educación, la joven afirma que esta es una de las grandes deudas que tenemos como país y que hablar de educación gratuita en nuestro país se volvió en un sentido común, luego de las movilizaciones que ha protagonizado el movimiento estudiantil desde el 2006 en adelante.

Schneider apunta a que el Gobierno sigue entregando recursos públicos a las empresas privadas para que lucren, como las universidades privadas, “por ejemplo, la Universidad Autónoma por concepto de gratuidad ha sido una de las que más ha recibido recursos, incluso más que universidades públicas como la Universidad de Chile, entonces hoy hablar de educación gratuita implica tener la claridad de distinguir lo que es una beca de lo que es garantizar la educación como un derecho”.

Respecto a este tema, Emilia concluye que urge iniciar el desafío de dejar de entregarle tantos recursos del Estado al sector privado como, por ejemplo, sucede hoy a los bancos a través de los créditos para estudiar -como el CAE, el Fondo Solidario o el crédito CORFO-. “La idea es que esos recursos pasen a fortalecer la red pública, de instituciones de educación en todos sus niveles y que esos pasen a ser el pilar fundamental de nuestro sistema (…) es importante seguir avanzando en esta línea, en pensar en una educación gratuita, en pensar en una educación como un derecho y eso implica no solo que sea gratuita, sino que también sea no sexista, que sea inclusiva y que no lucre porque con los derechos no se lucra”.

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Para la presidenta de la FECH, el asunto de las AFP es una norma central de este movimiento que ha aglutinado a muchos trabajadores y trabajadoras durante su proceso en donde la Coordinadora No + AFP ha sido un actor muy relevante.

“La crisis que tenemos hoy en Chile es justamente por el nivel de lucro inhumano que hay con distintos aspectos de nuestras vidas, como con nuestra vejez, como la seguridad social que hoy está controlada por las AFP que lucran con el futuro de las personas, que han generado un negocio completamente inhumano y creo que es muy importante que en esta pasada podamos desarrollar un sistema tripartito, solidario y que sobre todo, que corte con el lucro, con el negocio de las AFP’s en nuestras vidas” indica la estudiante de Derecho.

Schneider señala que la Constitución que tenemos es algo que ha impedido una serie de transformaciones que van en la línea de desmercantilizar la vida, de garantizar derechos y que a través de amarres y cerrojos impide discutir muchas políticas que nos rigen y obliga a contar con organismos sumamente antidemocráticos y antimayoritarios como el Tribunal Constitucional que ha impedido transformaciones que ha conquistado el movimiento estudiantil, como por ejemplo, el fin al lucro.

“Creo que el cambio de la Constitución es un proceso a largo plazo pero fundamental para pensar en un país de derechos, en un país en donde haya dignidad para todas y todos. Es importante que en esta movilización el proceso de nueva Constitución sea un proceso participativo a través de una Asamblea Constituyente, porque hoy lo que está reclamando la gente también es un rechazo profundo a la política sin sociedad que se ha durante todos estos años, una política desanclada de los intereses de las mayorías, sin posibilidades participativas”, concluye la dirigenta estudiantil.

Verso dos: Iván Monsalves

Profesor de Lenguaje y director del emblemático proyecto literario Revista Mocha, Iván Monsalves (46) llegó desde la comuna de Renca a estudiar Pedagogía a la Universidad de Concepción en 1999 y desde ese año ha trabajado tanto en el sistema educativo local como en proyectos culturales de la región del Biobío.

Monsalves respecto a los Derechos Humanos, con angustia comenta que esto es lo más terrible que se está viviendo, el atentado contra la gente, contra los que marchan, contra los estudiantes, contra la población trabajadora. “Es increíble sentir que estamos en una sociedad ciega, parece la más terrible metáfora, nos dejaron ciegos, estábamos ciegos desde siempre. El uso y abuso de las armas nunca será la solución, el ejercicio del poder no puede ser la solución”.

El profesor sostiene enfáticamente que “antes de lograr lo profundo de las demandas sociales debemos detener la violencia, el uso de perdigones, de lacrimógenas, los apaleos, nuestra sociedad y el resto del mundo no pueden aceptar lo que nos está pasando cada vez que nos manifestamos legítimamente en las calles de Chile”.

Sobre la salud, Iván repara en que uno de los Derechos Humanos es el estar sanos, no temer a enfermarnos, “la gente padece dolores y los enfrenta con calmantes autorecetados, ir al médico ya parece un riesgo, que te descubran otro dolor o que el costo para tratarlo sea más doloroso que la enfermedad. La salud pública es otro gran castigo del poder, convertida en la más cotidiana y violenta de las discriminaciones que vivimos en este país”.

Respecto a la educación no solo local sino mundial, Iván apunta a que vive una crisis porque la gente no confía en ella, “es de las pocas cosas que no cambian, que usa los mismos recursos y el desafío está en que la educación debe reencantar a la sociedad en su conjunto, el ejercicio de estudiar debe revalidarse. Creo que a pocos les parece importante, no hay ganas ni estímulos para aprender, por lo tanto debe haber un replanteamiento del sistema considerando mecánicas para su validación, valoración, regreso al cariño y al respeto que se merece y si eso no sucede, todo lo que se haga está perdido”.

Sobre el tema de las pensiones, Monsalves siente que es el más terrible, es como el gran asalto a mano armada que vivimos todos los chilenos, “porque ver el sufrimiento de los tatas o el miedo de llegar a la edad de jubilarse es macabro, es una verdadera pelìcula de terror en donde los malos ganan, el empresariado es el que gana”.

El docente continúa su diagnóstico señalando que esto no puede seguir, que nada volverá a la tranquilidad mientras no cambie este sistema, “llegó el momento en que nunca más permitiremos que los empresarios continúen usufructuando del esfuerzo de los trabajadores; hay que buscar una nueva fórmula y a ese tema se le debe carácter de urgente. Quizá en este tiempo califique que los pensionados puedan ocupar parte de sus ahorros, pero lo que necesitamos es terminar con la crueldad de este sistema”.

“Pienso en las grandes culturas y en el cuidado que tienen de sus abuelos, el respeto a sus ancianos, en la validación de su sabiduría, acá tenemos la media cagada y es momento de detenerla y repararla”, concluye Monsalves.

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En cuanto a la necesidad de una nueva Constitución, Iván indica que aboliendo esta constitución de la dictadura, empezaremos a construir un mejor país, volver a conocernos, volver a ponernos de acuerdo, “las asambleas y cabildos además nos humanizarán, nos abrirán la posibilidad de escucharnos y de aprender; se viene un tiempo de unión, un bello proceso en que Chile podrá demostrar que estar mejor es también pensar en el otro”.

El profesor termina su reflexión señalando que se enorgullece “de los jóvenes estudiantes que saltaron para no pagar el Metro, que dijeron basta, ellos son las primeras letras de esta nueva Constitución, ellos son las últimas esperanzas de que este país sea más libre y justo, de una vez por todas”.

Verso tres: Santiago Montes

Santiago Montes (69) es jubilado. Tras un breve paso por Pedagogía en Matemáticas, este hombre terminó estudiando la carrera de Técnico en Instrumentación Industrial en la icónica Universidad Técnica del Estado. En septiembre de 1973, cuando era un joven estudiante, fue detenido y torturado junto a su esposa por Carabineros de Chile, en la ciudad de Temuco. Ahora que han pasado 46 años de esos eventos, Santiago reflexiona sobre este nuevo Chile y cómo a pesar de que nuevamente la fuerza policial hiere y tortura a la propia ciudadanía, esta sigue junta y movilizada.

Montes confiesa que ver tantas escenas de compatriotas perdiendo sus ojos, siendo golpeados, gaseados, lo remece en lo más profundo, porque es como si nuevamente la dictadura estirara su brazo de horror y alcanzara a los compatriotas que estamos en las calles.

“Si los Derechos Humanos no son respetados por el Estado, toda la sociedad se convierte en un pueblo reprimido, muchas veces lleno de miedo y en donde la vida empieza a perder de alguna forma el sentido. Muchas personas que sobrevivimos a la tortura de la dictadura de Pinochet, hemos tenido que lidiar con los fantasmas que nos dejó la violencia y el horror sin ninguna justificación y por eso, ver más a miles de personas detenidas y heridas bajo las mismas condiciones, personalmente me hiere mucho”, comenta Santiago.

Montes afirma que “la desigualdad también es una forma de violación de los DD.HH. y en nuestro país, es habitual encontrarnos con esta escena desigual en todos los aspectos de nuestra vida como educación para ricos y para pobres, salud para ricos y para pobres, justicia para ricos y para pobres”.

Sobre la salud pública, este jubilado sostiene enfático que esta tiene que ser un derecho real, verdadero y de calidad para todas las personas, “este derecho tiene que estar estampado en nuestra Constitución, sin letra chica y lejos de cualquier interés comercial. Es indignante ver cómo muchos consultorios no dan abasto con sus prestaciones o como temas como la salud mental jamás hayan sido una prioridad para este gobierno y para los anteriores”.

Montes ahonda en el aspecto de la salud mental confesando que “ahora más viejo me he dado cuenta de la importancia de esto, porque para los de mi generación este tipo de salud nunca fue una posibilidad, porque como la vida siempre ha sido tan dura e injusta, nunca hubo tiempo en ocuparse de la pena, de las frustraciones y sencillamente siempre hubo que echarle pa’ adelante, independiente de los costos personales. Por eso un pueblo entristecido y atormentado es más fácil de manipular”.

Respecto a la educación, Santiago concuerda con las voces anteriores en que no puede ser un bien de consumo sino que un derecho y por lo tanto debe ser gratuita y pensada en el desarrollo de las personas tanto en sus individualidades como en su dimensión como parte de una comunidad. “Cuando un pueblo no tiene a la educación como un derecho absoluto, se convierte en un pueblo vulnerado y en un blanco perfecto para vulnerar en el tiempo”, afirma.

Además de entregar herramientas para poder enfrentar la vida, para desarrollar un oficio o una profesión, Montes comenta que la educación es un instancia que “dignifica la naturaleza humana, la hace brillar, permite la conexión con otras personas similares y diferentes, ayuda a vivir en sociedad y hace que nuestro espíritu colectivo genere un mejor país”.

En cuanto a las AFP, Santiago comenta que “ahora que tengo casi 70 años y veo mi pensión, siento que el ahorro tras tantos años de trabajo sencillamente me lo robó toda esta gente que comercia y se enriquece con nuestras pensiones. El hecho de pensar que cuando te jubilas en Chile estás condenado directamente a engrosar las cifras de pobreza, es terrible, es como estar condenado a una pena terrible por algo de lo que no eres culpable”.

Al finalizar, este hombre reflexiona sobre lo terrible de esta Constitución y de cómo fue hecha en dictadura entre cuatro paredes, urdida de tal manera que solo resguarda la privatización, el libre mercado como brújula y el debilitamiento del Estado dentro de la construcción de país.

“Por eso cuando veo a mis vecinos, a la gente de otras regiones, incluso a personas que no piensan como yo que están caceroleando y usando las calles para manifestarse, me lleno de esperanza porque veo que son muchos los mensajes que hablan de una nueva Constitución y sobre todo, de que sea una Asamblea Constituyente la que la reescriba. Aunque a veces nos duela y nos cueste un poco más, esto no va a parar, nadie nos va a parar. Ya empezó un nuevo Chile”, concluye Montes con entusiasmo.

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