Política

Cómo los IP y CFT hicieron que el negocio del Crédito con Aval del Estado fuera mucho más rentable

2 julio, 2019


Endeudar para gobernar y mercantilizar: El caso del CAE, así se titula la investigación realizada por Fundación Sol que aborda el endeudamiento de los estudiantes que pueden optar a la educación superior a través del Crédito con Aval del Estado (CAE).

Según el estudio, al año 2018 se registran 1.262.771 matriculados en la educación superior y el 71 % de este aumento se ha concentrado en solo 20 casas de estudio. Se trata de las instituciones que pertenecen a los siguientes grupos educacionales: Laureate International, dueños de la Universidad Andrés Bello, Universidad de Las Américas e Instituto Profesional AIEP. Grupo Santo Tomás (Universidad, IP y CFT); INACAP (Universidad, IP y CFT) y Pontificia Universidad Católica (Universidad, IP y CFT Duoc UC).

«Precisamente es en estas instituciones donde se concentra el 67,7 % de los alumnos que acceden al CAE y el 67,9 % de los recursos que por esta vía ha recibido todo el sistema de educación superior chileno desde el año 2006, lo que equivale a $3,6 billones (millones de millones). Solo el Grupo Laureate International, ha recibido más de $970 mil millones a través del CAE», detalla la investigación.

«Cuando uno mira la evolución de la matrícula antes del CAE, o sea, el año 2005 versus el 2018, uno ve que hay Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP) que aumentaron su matrícula de manera impresionante. Por ejemplo, AIEP, vinculado al grupo económico Laureate: El año 2005 tenía 9.740 matriculados y el año pasado llegó a 95.914, es decir, aumentó su matrícula en 884%», dice Marco Kremerman, economista de Fundación Sol.

«Ahí te das cuenta de que sin duda el CAE fue uno de los elementos centrales para explicar ese aumento. El grupo Laureate es prácticamente el accionista mayoritario del CAE, se lleva casi el 20% del CAE histórico entregado», detalla Kremerman.

El estudio detalla que al desagregar los datos según tipo de institución de educación superior, se observa que los mayores niveles de morosidad se registran en los Centros de Formación Técnica: 48,3 % y en los Institutos Profesionales: 47,0 %. Además, es importante destacar que el 64,4 % de los morosos por CAE estudió en CFT o IP.

Al considerar sólo a los estudiantes morosos de los Institutos Profesionales se superan los 87 mil estudiantes a nivel nacional, mientras que en los CFT, se trata de 36 mil estudiantes. 

«Es tremendo que una de cada dos personas que haya egresado de CFT o IP esté moroso», dice Kremerman.

«Con el CAE se pretendía aumentar el acceso a la educación superior, lo que se hizo a través de este crédito que cumplió su objetivo pero de manera inorgánica porque el aumento de matrícula fue explosivo en siete años, duplicándose rápidamente y eso no se hizo de la mano con el desarrollo y la generación de políticas públicas que promovieran cambios en la matriz productiva para que estas personas que egresan de distintas carreras después puedan encontrar trabajo en lo que estudiaron», explica el economista.

Kremerman dice que hay más de 500 mil personas en Chile que realizan labores que tienen niveles de cualificación mucho menores a las que poseen gracias a los estudios que cursaron.

«Pedimos por Transparencia los datos de por qué las personas morosas por CAE no pagan, pero no los mandaron. Pero es una tesis fuerte el hecho de que las personas no paguen porque no tienen trabajo. En el fondo no pagas porque tienes problemas económicos. Puede ser que no tengas pega o que sí la tengas, pero ganes muy poco», detalla.

«Los grandes ganadores del CAE son la banca y las instituciones privadas de educación superior que aumentaron su matrícula de tal manera que hoy día son actores muy importantes y tienen gran poder de lobby al momento de modificar las políticas públicas en educación superior. AIEP con 9 mil alumnos no pesa lo mismo que con 95 mil», dice Kremerman.

«Hay un problema de gobierno en la política pública en educación superior porque los actores principales son privados y con el CAE se acentuó esa privatización. Por otro lado, así se gobierna a los mismos estudiantes/consumidores que tienen poca libertad cuando buscan trabajo porque tienen que pagar la deuda, entonces muchas veces se tienen que conformar con lo que sea para poder pagar», explica.

Kremerman dice que la matriz productiva de Chile no necesita personas con muchos años de escolaridad porque la estrategia de desarrollo del país no se ha modernizado.

«Por tanto, esta presión por aumentar el acceso a la educación superior tiene que ver con otros elementos como la gobernabilidad, endeudamiento, aumento del negocio en la educación más que un beneficio para la sociedad», enfatiza el economista.

2 julio, 2019

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