Política

Mañalich publicó mediciones engañosas sobre gases emanados del incendio en azufrera de Alto Hospicio

28 junio, 2019


El ministro de Salud, Jaime Mañalich, entregó una baja medición de partículas por millón de ácido sulfhídrico en  Alto Hospicio después del incendio para mermar la preocupación de los habitantes. Sin embargo, este ácido proviene de la putrefacción de materia orgánica y no está relacionado con el incendio ni con el dióxido de azufre que realmente es el gas tóxico que emanó de la emergencia química. Del dióxido de azufre no hay ninguna medición.


Diana Vargas, periodista y vocera de la Federación de Pobladores de Alto Hospicio fue testigo presencial del incendio en la azufrera que afectó a toda esa comuna, incluyendo Iquique y Pozo Al Monte.

«El incendio comenzó cerca del mediodía del viernes 21 de junio. La azufrera ya había sufrido tres incendios en años anteriores, pero ninguno había producido una nube tóxica que afectara a toda la población como fue en este caso», relata Vargas.

Según explica la vocera, la nube tóxica se sintió con mayor intensidad en la noche, partiendo por el sector de la pampa. «A raíz del viento y la camanchaca que hay en esta época, la nube tóxica se desplazó al sector del Boro. La particularidad de ese lugar es que hay cerca de quince campamentos que agrupan a 10 mil familias que viven en situación de toma, por lo que las casas no cuentan con buena infraestructura, lo que permitió que el humo entrara por completo», detalla Vargas.

La periodista dice que la primera en reaccionar fue la Municipalidad de Alto Hospicio, dirigida por el alcalde Patricio Ferreira. «A las 3:50 de la madrugada del sábado el edil declaró a la comuna en estado de emergencia ambiental. Hasta ese momento la Seremi de Salud no había realizado ningún monitoreo», explica.

«El sábado cuando la población estalló en reclamos desde las redes sociales, los centros de salud estaban abarrotados por habitantes afectados y la nube tóxica llegó a Iquique, recién ahí se activaron las alarmas en el gobierno regional», asegura Vargas.

Ese día, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, publicó en su cuenta de Twitter que el incendio ya estaba controlado. «Sin embargo, nosotros publicamos videos demostrando que eso no era así y que el incendio continuaba. Exigimos a las autoridades regionales que declararan emergencia ambiental, pero nunca lo hicieron», dice Vargas.  La publicación de Mañalich desató una ola de críticas.

Miguel Segovia, académico de Ingeniería Civil Ambiental de la Universidad Arturo Prat, dice que la publicación de Mañalich estuvo guiada por mediciones erradas por parte de la Seremi de Salud de Tarapacá.

Lee también  Emprendimiento del día: EcoLover, bolsas 100% compostables

«Se dijo que la situación estaba controlada porque no tomaron mediciones de dióxido de azufre, que es el gas más dañino que emanó a raíz del incendio y que puede provocar problemas a la salud, tal como se vio en la población, afectando principalmente las vías respiratorias, irritación en ojos, garganta, nariz, ojos y pulmones», detalla Segovia.

La Seremi midió la cantidad de material particulado en el aire y ácido sulfhídrico. Ninguno tiene relación con el dióxido de azufre ni con el incendio. El ácido sulfhídrico proviene de la putrefacción de materias orgánicas de origen vegetal y/o animal.

Según relata Vargas, el incendio continuó hasta las doce de la noche del sábado, casi madrugada del domingo y fue apagado con espuma y arena por los bomberos. «Estuvimos más de 24 horas respirando azufre», asegura.

El día lunes se realizó una sesión especial en el Consejo Regional de Tarapacá a la que asistió Vargas y Segovia. «El informe de la Seremi de Salud que se leyó en el Consejo fue desafortunado, porque se reiteró que se había medido el ácido sulfhídrico y claro nunca hubo, no existe, porque no corresponde», enfatiza Segovia.

«Después midieron dióxido de azufre y lo hicieron con un aparato que no era el adecuado porque no tenía la precisión ni sensibilidad adecuada, así que tampoco sirvió. Es básico saber cuáles son los niveles en el aire para poder actuar ante una emergencia química y tanto en Iquique como en Alto Hospicio no hay herramientas para medir el dióxido de azufre», detalla el académico.

Lee también  Editorial de Fernando Paulsen: Un chacal que el chacal rechazaría

Vargas explica que durante la sesión varios asistentes insistieron en que se suspendieran las clases, pero la petición no fue aceptada. «Cuando los niños llegaron a sus colegios y jardínes infantiles encontraron un polvillo amarillento en las mesas y material didáctico».

Según Lorena Álvarez, académica de Ingeniería Civil Ambiental de la Universidad de Valparaíso, el dióxido de azufre tiene tintes amarillos. «El dióxido de azufre comprime la caja pulmonar y los alvéolos e impide respirar y puede producir asfixia. Lo más complicado es que se quemó azufre puro», asegura.

«Cuando hay este tipo de emergencias en las mineras se evacua a los trabajadores. En este caso era dióxido de azufre al 100%, cuando hay emanaciones en una minera no es más allá del 2%, ya estamos hablando que se sobrepasó más de 50 veces la norma de cualquier minera», explica Álvarez.

Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, dice que no es tan simple que la autoridad diga que el evento ya pasó.

«Las personas que inhalaron azufre y lo tienen dentro de su organismo deben seguir en monitoreo para ver el efecto en el corto y mediano plazo. Es difícil cuantificar cuánto azufre inhaló cada persona. Deben ser evaluado en su capacidad ventilatoria y en un año deben realizarse exámenes de sangre para ver sus hemogramas por si esto influyó en la producción de glóbulos rojos», explica Torres.

Según el académico, quienes fueron afectados por el dióxido de azufre, deben realizar un control estricto de su salud hasta por lo menos un año del incendio. Según Vargas, en el Consejo Regional se informó que alrededor de 400 personas fueron atendidas en urgencias.

28 junio, 2019

Más actualidad