Entrevista

Médico explica cómo la reforma en Fonasa empobrecerá el sistema de salud público

14 mayo, 2019


“Se verá deteriorado el servicio que se le entrega a las personas porque los hospitales y centros de salud funcionarán con aún menos recursos de los que tienen actualmente”, dice Lagomarsino.


El gobierno de Sebastián Piñera anunció una “Reforma Integral a la Salud” que busca realizar profundas modificaciones tanto a Fonasa como el sistema de Isapre.

Tomás Lagomarsino, médico y presidente de la Fundación Equidad, explica que en cuanto a Fonasa, lo que propone la reforma es a fin de cuentas, debilitar y empobrecer el sistema de salud público.

“Actualmente existen dos formas en las cuales se transfieren recursos del sector público al privado en el área de la salud. Una es la contratación externa de servicios y especialistas, y la otra es la modalidad libre elección, mejor conocidos como bonos”, explica Lagomarsino.

“La reforma abre un nuevo foco de transferencia desde el sector público al privado y amplía uno que ya existe. Actualmente los hospitales de mayor complejidad, son los que firman convenios con privados para comprar servicios, mientras que en los establecimientos de baja y mediana complejidad, son los servicios de salud los que lo hacen directamente. Estos convenios existen actualmente y significan una transferencia importante de recursos desde el sector público hacia el sector privado”, detalla el médico.

Lagomarsino pone un ejemplo: En el Hospital Gustavo Fricke, que es autogestionado y decide sus compras de servicios de forma autónoma, aproximadamente un 5% de su presupuesto anual se va en transferencias a través de compras de servicio a privados. “Lo que hace la reforma es permitir que ahora Fonasa, pueda firmar convenios directamente con privados, saltándose a la red asistencial para resolver problemáticas a ciertas personas, facultad que actualmente no tiene”, explica.

Según el experto, la compra de servicios puede ser, por ejemplo, consultas de especialistas, las diálisis y algunas cirugías que pueden ser externalizadas completamente o se le paga a un cirujano externamente para que haga la prestación en el mismo establecimiento.

“Hay especialistas que en vez de contratarse directamente con un hospital, prefieren prestar servicio por unidad, utilizando el mismo hospital y con ello magnificar la cantidad de ganancias que reciben. Esto en la práctica va mermando los recursos con los que cuenta el hospital, pero hasta ahora es el mismo hospital el que decide cuánto externaliza. Estos nuevos convenios que trae la reforma, le dan la facultad a Fonasa de que tome la decisión por el hospital sin que sea necesario consultarle”, puntualiza.

Una medida que podría ser muy positiva, se transforma en una forma encubierta de desmantelar el sistema público porque la reforma no incluye entregar mayor presupuesto al sistema público ni a Fonasa para poder implementar estas nuevas facultades de transferencia de fondos públicos. Por lo tanto, se van a ver disminuidos los recursos con los cuales cuenta la red asistencial pública”, explica el médico.

Tomás Lagomarsino

Lagomarsino detalla que la segunda nueva facultad que la reforma le entrega a fonasa es decidir el tope de bonificación para la modalidad libre elección, es decir, los bonos.

“Actualmente el tope de bonificación es de un 60%, es decir, cuando una persona quiere comprar un bono para atenderse con privados, del costo de ese bono, Fonasa paga un 60% y la persona paga un 40%. Lo que pretende el gobierno es que este tope de bonificación que está establecido por ley sea eliminado y quede a criterio de Fonasa”, explica.

El médico dice que este punto tampoco incluye mayor financiamiento para Fonasa, a pesar de entregarle más facultades para disponer de los recursos públicos. “Al no incluir mayor presupuesto, se transforma en un atentado directo a la salud pública”, sentencia.

Lagomarsino pone como ejemplo una prestación que en total cuesta $10.000. Si el valor referencial de Fonasa es $5.000, actualmente la entidad pondría $3.000 en la compra del bono, mientras que el usuario $2.000. “Si se aprueba la reforma y Fonasa decide aumentar el tope de bonificación a 80%, por ejemplo, el usuario pagaría $1.000 del bono y Fonasa $4.000”, puntualiza.

A pesar de que esto podría parecer un beneficio para los usuarios, el experto dice que en realidad el foco está en los prestadores privados, en cuanto a que Fonasa de igual forma se financia con fondos públicos que provienen de los impuestos de los chilenos.

“Nosotros creemos que esto será sumamente perjudicial en el contexto de que la reforma no incluye presupuesto para esto. Porque Fonasa ocupará el mismo dinero que tiene actualmente, pero para pagar más dinero a prestadores privados y a través de más convenios”, explica Lagomarsino.

El profesional dice que el único ítem que incluye presupuesto es la nueva posibilidad de que los hombres puedan ser carga de las mujeres. “Son $777.000.000 para su primer año de implementación. Muchos hombres se verán beneficiados al poder comprar bonos sin tener ingresos. Si bien, la reforma avanza en eliminar roles de género, queda claro eso, termina en la práctica beneficiando a los hombres que van a poder adquirir bonos”, explica.

“Nuestro gran temor es que estas nuevas facultades de Fonasa terminen restando los escasos recursos con los que cuentan los hospitales y servicios de salud públicos”, dice Lagomarsino.

El presidente de la fundación Equidad, dice que el emplazamiento de la organización es a que el gobierno transparente de dónde vendrán los recursos para estas dos nuevas facultades. “Si será una redistribución de los mismos recursos con los cuales cuenta Fonasa actualmente, nosotros nos declaramos en contra completamente de esta reforma porque no puede llegar a debilitar más aún los hospitales y centros de salud pública”, enfatiza.

“Nosotros creemos que una reforma a Fonasa tiene que ir enfocada en fortalecer el sistema público, porque es ahí donde se atiende el 80% de la población. Aquí debería haber una real intención de fortalecer el sistema público y no seguir perpetuando la externalización de los servicios que solo beneficia a privados”, asegura.

Lagomarsino explica que actualmente Fonasa cubre un arancel referencial del costo real de los servicios que prestan los centros de salud públicos, lo que se traduce en endeudamiento para que puedan seguir funcionando.

“Los hospitales ya trabajan sub financiados, y si a través de esta reforma se fomenta el flujo de recursos públicos a los privados, sin haber una mayor inyección de presupuesto al sistema público, se verá deteriorado el servicio que se le entrega a las personas porque los hospitales y centros de salud funcionarán con aún menos recursos de los que tienen actualmente”, detalla.

Para el médico, no basta con solo construir hospitales e inaugurarlos, también se debe incluir en el presupuesto el financiamiento para contratar trabajadores, comprar insumos y fármacos, pagar mantención del equipamiento y todo el funcionamiento del hospital.

14 mayo, 2019

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