Política

Por el derecho al tiempo: Abuso sexual infantil imprescriptible, pero no retroactivo

26 junio, 2019


El miércoles 19 de junio, la Comisión Mixta del Congreso abordó la discusión referente al proyecto de ley “Derecho al tiempo”, el cual establece que los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes sean imprescriptibles y retroactivos. En dicha instancia, se ratificó la imprescriptibilidad, no obstante, se confirmó que la normativa no tendrá efecto retroactivo. ¿Qué quiere decir esto? Significa que los delitos que al día de hoy se encuentran prescritos (que ya no tienen vigencia), no serán investigados por la justicia. 


Desestimación de la retroactividad

Luego de que, de manera unánime, la Cámara de Diputados y Diputadas, y el Senado aprobasen que los abusos a niños, niñas y adolescentes sean imprescriptibles, a principios de junio, el Senado rechazó el efecto retroactivo del proyecto de ley. Esto, debido a lo que se denominó como una eventual inconstitucionalidad de la misma, respecto a la cual, el senador Felipe Harboe, manifestó que, luego de que las comisiones de Infancia y de Constitución examinasen la posibilidad de retroactividad, “aspectos legales hicieron inviable el aplicarla en el texto legal y juristas expertos determinaron que se podría vulnerar lo dispuesto en la Constitución”.

Posterior a dicha instancia, la iniciativa pasó a Comisión Mixta, donde, este miércoles 19 de junio, con seis votos contra cuatro, se ratificó que no será retroactiva la investigación de abusos previos a la ley, rechazando así la indicación del diputado René Saffirio que establecía que los crímenes hubiesen sido cometidos desde 1990 (año en que Chile adscribió a la Convención de los Derechos del Niño) pudiesen ser retroactivos para su investigación.

Por su parte, según manifestó en redes sociales el diputado de la Democracia Cristiana, Matías Walker, lamentó que “ni siquiera tuvimos acuerdo para investigar abusos anteriores a esta ley (como lo han determinado tribunales). Perdimos 6 a 4. Abrazo a las víctimas”.

En tanto, y luego de que el Gobierno y parlamentarios del oficialismo mantuviesen la postura de que la retroactividad no era aplicable, el ministro de justicia, Hernán Larraín, quien participó este miércoles de la discusión en la Comisión Mixta, manifestó que “aquí hay una gran conquista, histórica”, agregando que “que se haya consensuado en ambas cámaras la imprescriptibilidad de los delitos sexuales que se cometan en contra de los menores de edad es realmente una conquista. Chile queda a la vanguardia en la defensa de la indemnidad de niños, niñas y adolescentes”. “Que tenga o no efecto retroactivo es quizás algo que uno quisiera, pero que nuestro ordenamiento constitucional y el derecho internacional de los derechos humanos, no lo acepta”, agregó.

Para José Andrés Murillo, Director Ejecutivo de Fundación Para la Confianza, “es una decisión conservadora y equivocada, una interpretación que niega el hecho de que ha existido siempre el derecho de las personas a que sea investigado el abuso”.

“Me habría encantado contar con todas las garantías de inmediato, pero es un tremendo paso el que se ha dado con esta ley y hay que seguir trabajando por lo que falta”, expresa Vinka Jackson, psicóloga, trabaja en prevención del abuso sexual infantil y es una de quienes ha impulsado esta iniciativa desde Derecho al tiempo, quien valora la aprobación de la imprescriptibilidad y señala también que “vamos a sacar la ley de imprescriptibilidad y para nosotros no significa un ‘nunca’ en relación a la retroactividad. Entendemos que es un proceso histórico, que también toma su tiempo, y la conversación está abierta y lo valoramos”.

Se estima que la iniciativa se votará nuevamente, y ya para su promulgación, tanto en la Cámara de Diputados y Diputadas, como en el Senado, durante las primeras semanas de julio.

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Vinka Jackson

Punta de lanza: La imprescriptibilidad

Si bien, el proyecto no se aprobó de manera íntegra al desestimar la retroactividad, cabe mencionar que la imprescriptibilidad de los abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes fue aprobada de manera unánime en ambas cámaras.

Dicha iniciativa deviene de un proyecto de ley presentado en 2010 por un grupo de parlamentarios de ese entonces: Ximena Rincón, Jaime Quintana, Patricio Walker y Fulvio Rossi. Este proyecto, el cual ha recorrido un largo camino, ha sido respaldado también por la sociedad civil y organizaciones e iniciativas dedicadas a la protección de niños, niñas y adolescentes, entre las que se encuentran Derecho al tiempo, Fundación Para la Confianza, y No + abuso sexual infantil. De igual modo, al reactivarse la discusión en 2017, Vinka Jackson y James Hamilton realizaron una campaña para reunir firmas y presionar el proceso.

Para Jackson, esta temática se ha tratado hace mucho tiempo, pero con especial énfasis desde el año 2007 cuando “en otros países se estaba revisando y el Comité de los Derechos del Niño estaba pidiendo a los países que procuraran una manera en la que realmente hubiese justicia para el abuso sexual infantil, se sancionara efectivamente y se suspendieran también los plazos de prescripción. ¿Por qué? por el tipo de crimen y tipo de víctima que lo vive y por las consecuencias del trauma”. Jackson agrega además que “estábamos en una situación en la cual las víctimas no ejercieron siquiera el derecho a denuncia: para realizar una denuncia se necesita un relato y en el caso del abuso, para contar con ese relato pasaban muchos años, para evaluar el trauma, para verbalizarlo en un contexto seguro y luego, a partir de ahí, realizar una denuncia e iniciar una acción legal. Cuando una mayoría de las víctimas lograba recorrer ese proceso, resulta que los plazos hace mucho habían prescrito“.

En tanto, para la Organización de las Naciones Unidas, y como uno de los argumentos que esbozaban para manifestar la urgencia en la discusión del proyecto desde Derecho al tiempo, el abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes constituye un delito que equivale a la tortura.

Explícitamente, en 2015, el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas instó a Chile para que avanzara en materia de protección de derechos de la infancia, recomendando nuevamente, que se debía establecer la imprescriptibilidad de crímenes de agresión sexual y comercio sexual con niños, niñas y adolescentes.

La prescripción ha sido más que una garantía procesal, una garantía de impunidad. Y eso es un error que niega también el derecho de los niños niñas y adolescentes que ha sido consagrados en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño”, enfatiza Murillo.

Según señalan estadísticas entregadas por Fiscalía, entre 2014 y 2017 se registraron un total de 88.888 víctimas de delitos sexuales, de ellas, un total de 68.444 corresponden a niños, niñas y adolescentes, es decir, un 77%. Un 62% de estos abusos ocurren en los hogares de las víctimas. En estos casos, y según un estudio realizado por Fundación para la Confianza, un 87,8% de las víctimas no denuncia; diversas son las razones para no hacerlo, algunas de ellas responden al trauma o a la cercanía y dependencia con el/la victimario.

“Si se trataba de víctimas que por edad y procesos de maduración incompletos, ni siquiera podían reconocerse como víctimas al momento de ocurrencia del crimen, tampoco podían reconocer el abuso como un delito, y tampoco podían reconocer al victimario o abusador como tal, porque, en la inmensa mayoría de los casos se trata de alguien de la familia o muy cercano, una figura adulta que debía cuidar. Entonces, ¿cómo podíamos, como sociedad, permitir, que se dieran las condiciones para que estas víctimas ejercieran el derecho a denuncia?”, señala Jackson, al consultarle cómo surgió la iniciativa que hoy está pronta a convertirse en ley.

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“El plazo de prescripción para lo único que terminaba sirviendo era para endosar una situación de impunidad de facto donde una inmensa mayoría de los abusadores quedaba sin sanción, sin asumir responsabilidad y además con el riesgo, en muchos casos, de reincidir”, agrega.

Esta iniciativa, entre otras cosas, propone un “catálogo” que tipifica los delitos sexuales contra la infancia (niños, niñas y adolescentes), entre los que se encuentra: violación, abusos sexuales, estupro, prostitución de menores, violación con homicidio y pornografía infantil. Del mismo modo, el eje principal de este proyecto recae en establecer la imprescriptibilidad para garantizar un oportuno acceso de las y los sobrevivientes de delitos sexuales a la justicia, esto, acorde se sientan preparados y con la voluntad de denunciar.

En palabras de la Dirección de Estudios de la Corte Suprema, “este proyecto de ley contempla una única reforma que, sustituyendo el artículo 369 quáter del Código Penal, que actualmente prevé que la prescripción de los delitos sexuales cometidos contra menores comienza a correr en cuanto éstos cumplen 18 años, dispone en cambio que todos los delitos sexuales previstos en los párrafos 5° (“de la violación”) y 6° (“Del estupro y otros delitos sexuales”), serán imprescriptibles”.

“No puede ser opcional la educación de prevención de abuso sexual infantil”

Tal como se especifica en la propuesta de normativa, el abuso sexual contra niños niñas y adolescentes constituye “el peor de los eventos adversos de infancia, se asocia a uno de los más graves cuadros de estrés post traumático crónico no sólo por el impacto psíquico que provoca sino por la edad cerebral de los afectados”.

Además, este tipo de traumas durante la infancia y adolescencia posee una memoria genética, la cual “no sólo altera los cromosomas de la persona durante su vida, sino que, además, en casos de traumas extremos, puede ser heredado a través del óvulo y el espermio”, y por ende, transmisible de generación en generación. En este sentido, los efectos de este tipo de abusos son múltiples y diversos. Algunas de sus consecuencias pueden ser miedo, problemas para conciliar el sueño, sentimientos de culpa, vergüenza, ira, aislamiento, pérdida de confianza y autoestima, además de estrés postraumático.

Para Vinka Jackson, aún resta una gran cantidad de trabajo por hacer, comenzando, por ejemplo, con la prevención de abusos. “Un eje vital es el de prevención. Hay un trabajo imprescindible que realizar como sociedad desde los medios, desde la política pública, desde las escuelas, del Estado, de educar, prevenir, tomar medidas. No puede ser opcional la educación de prevención de abuso sexual infantil”.

Según señala la psicóloga, con la aprobación de la imprescriptibilidad, hoy es posible “darle una posibilidad de reescritura de otra historia de vida a cada niño y niña”, enfatizando que el trabajo futuro se direcciona para que “en algún momento de nuestra historia, ningún niño más sea abusado y pueda vivir la infancia que merece”.


*Si tú o alguien que conoces necesita orientación o ayuda respecto a estos temas, puedes recurrir a Fundación Para la Confianza o dirigirte al Fono Denuncia Seguro, de carácter anónimo: 600 400 0101.

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