Reportajes

Chile y su salud mental en crisis

16 abril, 2019


Según el segundo informe de Evaluación del Sistema de Salud Mental en Chile, publicado en 2014, el 22% de la población experimentó trastornos mentales entre 2013 y ese año, mientras que un 23% de la enfermedades en el país corresponden a trastornos neuropsiquiátricos. ¿Cómo funciona la salud mental en Chile, país que, mientras lidera el índice de felicidad en Sudamérica, también lo hace en el ranking de suicidios por habitante en el continente? ¿estamos frente a una crisis de salud mental? ¿hablamos de estos temas? ¿cómo podemos mejorar la salud mental?


Cuando el dolor se hace público

La mañana del martes 9 de abril del 2019 el Mall Costanera Center transcurría como cualquier otra, el supermercado al interior abrió a las 8.30 hrs. y las tiendas desde las 10.00 hrs. El edificio, que es visitado por entre 3 millones 200 mil y 3 millones 400 mil personas al mes, recibió a eso de las 11 de la mañana a personal de emergencia, esto debido al aviso de que una persona se había precipitado al piso -1, falleciendo de inmediato.

Un mes antes, una trabajadora del centro comercial entregó detalles sobre los procedimientos en estas circunstancias, esto luego del suicidio de una mujer. La trabajadora señaló que las primeras indicaciones corresponden a cubrir el cuerpo con un toldo que se ubica tras las escaleras y a frenar cualquier tipo de registro audiovisual. Todo esto, en un ambiente que, en su mayoría, no paraliza sus funciones, puesto que, tal como expresó la trabajadora, el mall no cierra, solo se le prohíbe el ingreso al público a una zona reducida.

En tanto, el 18 de marzo se reportaba un suicidio en el Metro de Santiago, entidad que a principios de abril entregó cifras: entre 2017 y 2019 se presentaron 54 hechos, dentro de los cuales 20 personas resultaron fallecidas y el resto se catalogó como «intentos frustrados». Por su parte, la empresa cuenta con un protocolo para enfrentar este tipo de hechos: cierre inmediato de estación, apoyo a vigilantes desde otras estaciones, contención al conductor o conductora del tren en cuestión y coordinación con Carabineros, Ministerio Público y servicios de salud.

Frente al hecho, reaccionó el diputado del Movimiento Autonomista, Gabriel Boric, quien, luego de que en octubre de 2018 se internase voluntariamente en el Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Chile para tratar su Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), ha visibilizado el tema de salud mental: «Nuevo suicidio en el metro. Una persona más a la que no alcanzamos a llegar como sociedad. Quizás qué penas y angustias tenía que no pudo soportar… El acceso a la salud mental debe ser una prioridad como país», twitteó.

«Tenemos una crisis de salud mental que no se hace explícita o tan evidente porque los padecimientos relacionados a la salud mental no siempre se ven hacia fuera. Yo siempre digo que tú no ves una mano sangrando o un hueso quebrado porque muchas veces el dolor se lleva por dentro, pero sin embargo existe, es real, la gente lo padece y está generando consecuencias graves en nuestra población», expresó Boric.

No obstante, y fuera de todo pronóstico, existen personas que, frente a estos hechos y a la información de los mismos en medios de comunicación online, responden con indolencia y violencia. Ejemplo de estas instancias fue la persona que luego del suicidio de un hombre en el Costanera center subió a su cuenta de Twitter una fotografía del suceso mientras promocionaba atributos de la cámara de su teléfono móvil. Posteriormente su cuenta fue desactivada.

«Tenemos una sociedad muy poco protectora, la que cada vez te lleva más hacia el individualismo, a un egoísmo y a que ‘yo voy por mi camino y todo lo que lo interrumpa es un molestia’. Hay una naturalización de la violencia que hace que uno no se sorprenda y genera morbo: uno ve violencia por todas partes, a cada rato, se naturaliza y nos deja de impactar e importar el otro, por lo tanto el suicidio, el problema del otro, es suyo, ya no es mío, pero me afecta a mí en mi individualidad», manifiesta María Fernanda Pérez, psicóloga, respecto a estas situaciones de indolencia, agregando que «el adulto ya no tiene las redes de protección de antes, hablar con el vecino, hacer vida en comunidad, cada vez es más solitario todo, estamos cada vez más ensimismados: ya no nos miramos los unos a los otros».

Es importante señalar que el suicidio no es catalogado como enfermedad mental, sino que uno de sus factores de riesgo corresponde a la existencia de un trastorno mental. Un tipo de trastorno mental corresponde a la depresión, la cual actualmente afecta a un 10% de la población en Chile, quienes presentan síntomas de, por ejemplo, baja en el ánimo, trastornos alimentarios, del sueño (insomnio e hipersomnia), angustia, y en su estado más avanzado, es posible que aparezcan «ideas de que no vale la pena vivir, y finalmente ideas de muerte y suicidas», según expresó a T13 Pedro Retamal, Psiquiatra y académico de la Universidad de Chile.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que para el año 2020 la depresión se ubicará en el segundo puesto en la lista de enfermedades que producen muerte prematura y discapacidad, y ya en el 2030 será la primera en la lista de enfermedades que padecerán las personas.

Según el Ministerio de Salud -Minsal- se estima que un 23,2% de «los años perdidos por discapacidad o muerte están determinados por las condiciones neuro-psiquiátricas», mientras que los problemas relacionados a salud mental afectan mayormente a «personas con menor nivel educacional, a los más jóvenes, a las mujeres, impactan de manera particular a personas de pueblos originarios y empiezan tempranamente en la vida: entre los niños de 4 a 11 años, un 27,8% presenta alguno de estos trastornos».

Salud mental, ¿prioridad?

En enero de 2017 y de manera unánime, la Comisión de Salud del Congreso aprobó el proyecto de ley para una nueva Ley de Salud Mental, la cual, entre otras cosas, pretende fijar estándares de atención mínimos al momento de acceder a servicios de salud, establecer un catálogo de derechos para pacientes y familiares, y prohibir procedimientos como esterilización sin consentimiento. Actualmente, la ley se encuentra en segundo trámite en el Senado.

«Hemos visto que podemos aportar legislativamente en revisar la Ley de Salud Mental que hoy se encuentra en segundo trámite en el Senado, la cual tiene muchas críticas respecto de la agrupaciones y avanzar hacia, lo que se conoce en el mundo técnico, una ley paritaria que garantice que las enfermedades vinculadas a salud mental tengan el mismo trato que otro tipo de enfermedades», manifiesta el diputado Boric, quien agrega que «eso se expresa, por ejemplo, en que hoy día en el nivel de rechazo de licencias vinculadas a salud mental es un 100% mayor a las que se otorgan por otras enfermedades, eso no puede ser. Hay un problema de discriminación que es inaceptable». El dato entregado por Boric es considerable, puesto que desde el 2008, las licencias médicas atribuidas a enfermedades mentales se constituyen como la primera causa de licencias.

En el Plan de Salud Mental 2017 – 2025 del Ministerio de Salud se establece que el mismo pretende abordar siete líneas de acción: «regulación y derechos humanos, provisión de servicios de salud mental, financiación, gestión de la calidad, sistemas de información e investigación, recursos humanos y formación, participación e intersectorialidad». Esto, con el objetivo de otorgar «respuesta a las necesidades de salud mental de la población que habita en el territorio nacional», mediante el trabajo conjunto de cada uno de los niveles del sistema de salud en sinergia con la sociedad civil y el Estado.

Tal como se explica en el Segundo Estudio del Sistema de Salud Mental en Chile, los denominados nudos críticos en la implementación del Plan Nacional de Salud Mental se ubican en siete áreas: en la provisión de servicios de salud mental, en los recursos destinados a salud mental, en la protección de los derechos de las personas con enfermedad o discapacidad mental, en el monitoreo, evaluación y calidad de la atención, en la participación de usuarios/as y familiares, en los recursos humanos, y en la intersectorialidad.

Un incremento del tiempo de espera para primera consulta con psiquiatra, insuficiencia en proceso de reforma de hospitales psiquiátricos, una escasez de oferta de atención en salud mental para niños, niñas y adolescentes, población rural, minorías religiosas, étnicas y lingüísticas, bajo porcentaje de presupuesto asignado a salud mental y disparidad del mismo en el Gran Santiago Urbano y las demás regiones, y carencia en el reconocimiento de derechos de personas con discapacidad o enfermedad mental, son algunas de las problemáticas dentro de las aristas nombradas anteriormente.

¿Cómo mejorar la salud mental?

Tal como se expresa, uno de los nudos críticos es el aporte financiero a la salud mental en Chile: se entrega un 2,4% a esta arista desde el presupuesto de salud, lo que se ubica muy por debajo de los estándares entregados por la Organización Mundial de la Salud.

María Fernanda Pérez, psicóloga, manifiesta que «yo partiría por entregar más recursos a los programas de salud familiar, contar con profesionales altamente calificados, que destinen tiempo para trabajar con las familias y que los lugares tengan las condiciones para trabajar», agregando que «hoy se trabaja 30 minutos con la persona y alcanza para hacer un seguimiento, pero no a trabajar los problemas de salud mental».

De igual modo, la psicóloga enfatiza que el primer lugar de acción es la primera infancia. «Lo primero que se me ocurre es trabajar con la infancia, ya que día a día veo cómo niños muy pequeños presentan muchos trastornos, niños muy pequeños con depresión, ansiedad, hiperactividad, el déficit atencional es cada vez más común y si consideramos que la base de nuestra personalidad se forma de los 0 a 3 años principalmente, creo que ahí tenemos mucho que trabajar con niños y sus familias», agregando que «la salud mental infantil en Chile va en decadencia, se cría muy lejos de las emociones de los niños y de los adultos, desconectados de sí mismos, es por eso que prendemos una alerta».

Así, y según el Minsal un 30,3% de los años perdidos por discapacidad o muerte en niños y niñas entre uno y nueve años se debe a enfermedades ligadas a salud mental, lo que aumenta entre los diez y diecinueve años a un 38,3%.
Al ser consultado sobre su trabajo en el área, Gabriel Boric comenta que «hay varias medidas que tomar para enfrentar los problemas de salud mental de los chilenos que tienen que partir por la calidad de vida que tenemos. Este no es un tema que se tiene que enfrentar reactivamente cuando la enfermedad ya se desata, sino que tenemos que pensar en cómo estamos viviendo como sociedad que hace que hoy día las enfermedades vinculadas a la salud mental sean prácticamente mayoritarias».

Muchas veces cuesta hablar de salud mental, ¿las razones?, tan diversas como válidas: vergüenza, miedo a que la gente cambie su percepción de ti, temor al rechazo de licencias, entre tantas más. El tema constituye un tabú que poco a poco se ha ido derribando, y el mejorar la conversación al respecto, es el primer paso.

«Para mejorar la conversación es crucial inculcar en los colegios la importancia de la salud emocional, que los niños aprendan a conectarse consigo mismos, a saber reconocer y expresar sus emociones», aconseja Pérez, quien sostiene además que es fundamental tener «espacios de autocuidado, de descanso, es algo que debemos ir educando porque estamos en una sociedad en la cual el que más trabaja y no descansa es mejor, y eso no es sano».

En ese sentido, en 2017 la diputada del Partido Comunista Camila Vallejo presentó una iniciativa para modificar el Código del Trabajo con «el objeto de reducir la jornada laboral». Y, según el diputado Boric, esta iniciativa viene a confluir en un trabajo respecto al tema que debe ser intersectorial: «hay que avanzar hacia una jornada de 40 horas y no 45, como ha propuesto la diputada Vallejo, aumentar las vacaciones a un mes, y que por lo menos tengamos tres semanas de corrido, aumentar el número de especialistas y mejorar el acceso y cobertura cuando se desata una enfermedad mental a quienes la padecen» y en esa línea «estamos trabajando en diferentes dimensiones, en particular vinculándonos con organizaciones que llevan mucho tiempo en particular de pacientes ligados a enfermedades de la salud mental, a especialistas, a gente que ha trabajado harto el tema».

*¿Necesitas hablar con alguien de lo que sientes? ¿orientación psicológica? Te recomendamos llamar a Salud responde: 600 360 7777, línea de salud mental atendida por psicólogos (as) y profesionales de la salud?

16 abril, 2019

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