Cultura

El canto de todas es mi propio canto: La lucha de la Orquesta y Coro de Mujeres de Chile

22 junio, 2019


La agitación feminista ha despertado diversas revoluciones entre las mujeres chilenas. En la música, las intérpretes comenzaron a organizarse para discutir sobre las violencias y desigualdades que han experimentado en sus carreras, donde los hombres aún son mayoría y algunos instrumentos siguen tácitamente prohibidos. Decididas a crear un espacio seguro, iniciaron un camino por la visibilidad y defensa de su trabajo artístico.


Es 7 de marzo, previa de la histórica movilización por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se tomará las calles. La Orquesta y Coro de Mujeres de Chile (OMCH) se despliega de forma prolija sobre el patio de la casa central de la Universidad de Chile. La directora Ninoska Medel, de negro y con pañuelo violeta en el cuello, toma posición en el podio y mece en su mano la batuta suavemente. La música comienza.

Primero suena ‘Ayuntuluwun’, pieza tradicional mapuche adaptada por las mujeres. Le siguen ‘Arauco Tiene una Pena’ y ‘Gracias a la Vida’ de Violeta Parra. La escena, aún atípica en nuestros tiempos, de una ejecución musical exclusivamente femenina es potente y conmueve a los asistentes. Sobre todo cuando, al cierre, las voces del coro se escuchan más fuerte al entonar al unísono: “el canto de ustedes que es el mismo canto / y el canto de todas, que es mi propio canto”. Medel apunta un lienzo morado que desde un balcón del segundo piso replica los versos de la compositora. Y sonríe.

No fue el primer concierto de la músicas. El debut ocurrió en la entrega del petitorio de la Asamblea de las Mujeres en junio de 2018, a días de estallar el mayo feminista de las protestas universitarias y callejeras. Ese día, antes de la entrega del documento, la orquesta y el coro se presentaron de forma exclusiva y oficializaron su vínculo natural con el movimiento. Entonces eran cerca de cincuenta y en la segunda presentación se duplicaron las integrantes. El deseo de transformación de un área artística hegemonizada por los hombres se fue expandiendo.

Francisca Cristópulos, soprano y cantante de ópera del Teatro Nacional es parte de la OMCH. La intérprete explica que la música docta, a excepción de la voz cantada, siempre ha sido un terreno masculino. Incluso aún existen carreras consideradas específicamente para los hombres y por ello hay una gran cantidad de mujeres que no se atreven a tocar ciertos instrumentos o a dedicarse a especialidades que luego les serán imposibles de ejercer en el plano laboral.

“Dirección orquestal, composición, corno, contrabajo, trompeta y los bronces en general se consideran instrumentos masculinos y de hecho es muy reciente la aparición de mujeres dentro de esas mismas especialidades”, detalla.

En ese contexto surge la necesidad de crear una instancia que incluya a todas las mujeres y niñas dedicadas a la música y darles la oportunidad de trabajar en un espacio seguro, que también funcione como un ente formador “que pueda hacer el vínculo para luego llegar a una orquesta profesional”, añade Francisca. La soprano asegura que trabajan con casos de niñas a las que los profesores les han dicho que mejor se casen y tengan hijos.

Hay distintos mitos machistas sobre los instrumentos. Por ejemplo, existen algunos que son considerados masculinos porque se cree que el cuerpo de la mujer no está diseñado para ejecutarlos correctamente. En el caso del contrabajo, que posee un gran tamaño, “se piensa que ninguna mujer va a tener la fuerza en los brazos para tocar el arco con el peso que se necesita para poder sonar. Lo mismo el corno: dicen que los pulmones de las mujeres tienen menor capacidad”, sostiene Cristopulos.

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Sin embargo, la profesional precisa que esas ideas son falsas y que solamente “se necesita un buen apoyo profesional, una técnica correcta y un desarrollo sin presiones, sin tener que tratar de sonar como un hombre, sino que como tú quieres sonar. Ese es el punto”.

La Orquesta y Coro de Mujeres nace para dignificar y visibilizar el trabajo de aquellas dedicadas a la música. En una investigación previa, sus integrantes confirmaron que sólo un 13% de las profesionales ocupan espacios de trabajo musicales. Esto, pese a que cerca de la mitad de las estudiantes de universidades, institutos y academias del rubro son mujeres. Simplemente no llegan a dichos puestos.

“Nuestra duda es qué pasa, dónde se nos pierden estas mujeres que ni siquiera pueden concretar las labores para las que estudiaron y que tanto les costó”, recalca Angie Huayanay, mánager de la organización.

La gestora de la OMCH explica que el estallido de mayo feminista las hizo sentir responsables de los cambios en el área. En este camino de encuentro han conocido a mujeres desde los 15 a 70 años, donde hay algunas que han egresado y no están trabajando en lo que estudiaron, otras de mayor edad que dejaron su carrera cuando jóvenes y estudiantes que se cansaron de los malos tratos de sus docentes.

Es una carrera que si aguantas, egresas. Los malos tratos, la violencia, la misoginia brutal es normalizada. Por eso, en este espacio ellas pueden recordar lo bello que fue estudiar un instrumento, y volver a tocarlo, seguir practicándolo”, recalca.

Músicas contra abusos y violencias

La última semana, mientras Chile observó con orgullo la participación de la Selección Chilena Femenina en el Mundial de Francia, las integrantes de la OMCH se reunieron a reflexionar sobre ellas. El esfuerzo y pasión de las chilenas por llegar a una competencia internacional las inspiró y se identificaron con su ejemplo.

“Manifestamos nuestra admiración por sus logros @LaRoja. Sabemos cuán difícil es validarse en un mundo dominado por hombres y sin importar la derrota en el debut, nos pone tremendamente felices verlas cumplir su sueño”, les escribieron en redes sociales.

Angie cuenta que no era tan amante del fútbol, pero al ver a las jugadoras que estuvieron a un gol de clasificar a octavos de final en la Copa del Mundo algo cambió. Insiste que durante el juego ellas casi no hacen faltas, que ante éstas siguen jugando y que pelean a pesar de estar inmersas en una profunda desigualdad de condiciones. Algo similar a lo que viven las mujeres que emprenden una carrera musical: “También tenemos niñas que tocan desde los 7 u 8 años y parten igual de pequeñas que para jugar fútbol, no paran más. Luego están los obstáculos, porque tienes que ser muy muy muy buena para lograr tal vez quedar en una orquesta. Por eso las chicas se sienten muy identificadas con ellas y les dan todo su apoyo”.

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En esta cancha, el desafío de las mujeres es ir terminando con las ideas anticuadas que dicen que no tienen las capacidades necesarias par ser músicas de excelencia, pese a que éstas ya existen. Hoy pelean por equilibrar la balanza: “Queremos darle la vuelta a ese 13% que están en la música y que seamos más”, añade la mánager de OMCH.

Al igual que en otras áreas artísticas como el cine y la actuación, en la música también fue cayendo el velo de la realidad de los abusos. En su carrera como cantante de ópera, Francisca Cristopulos asegura que alguna vez dejó de ir a una audición porque le advirtieron que el director de orquesta, quien quería escucharla, era conocido por abusar mujeres. Pensó que si iba y él intentaba sobrepasarse, arriesgaba perder su carrera. En el rubro, explica, “tenemos que lidiar con este tipo de cosas: que para llegar donde quieras llegar puedas vivir un tipo de abuso o incluso llegar a normalizarlo”.

En países como Estados Unidos y Alemania, donde el ámbito de la ópera se encuentra más desarrollado, las denuncias se han hecho visibles el último tiempo. A fines de diciembre de 2017, se conoció el despido de James Levine de la dirección musical de la Orquesta de la Metropolitan de Nueva York, luego que una investigación comprobó que abusó y acosó sexualmente a músicos adolescentes. En agosto del siguiente año, el italiano Daniele Gatti fue desvinculado de la Orquesta del Concertgebouw tras dos denuncias de acoso y abuso sexual contra dos cantantes. En el caso de intérpretes chilenos, el cantante de ópera Tito Beltrán fue condenado en Suecia por la violación de una actriz de 18 años en 2008.

“Ha sido espantoso porque empiezan a salir nombres de personas muy conocidas que han abusado de mujeres, hombres y niños. Y eso ocurre debido al abuso de poder que existe”, reflexiona Francisca.

De cara al futuro la orquesta y coro se preparan para un concierto que brindarán el próximo 26 de julio, en la Sala Máster de la Universidad de Chile. La actividad forma parte del ciclo de Música de Mujeres. A la vez, ya piensan en preparar una ópera de temática feminista. La mánager explica que “encontramos una instancia perfecta para dar a conocer esto y crear más espacios para ubicar a las músicas en el puesto que merecen, se ganaron y les corresponde”.

La OMCH está lista para avanzar. El interés por reunirse quedó de manifiesto el día en que se sumaron a la lucha de las feministas universitarias y ofrecieron su primer concierto. Ese día, en medio de plena agitación de las mujeres, muchas lloraron al escucharlas a todas juntas. Francisca lo recuerda con emoción: “Fue precioso. Aunamos fuerzas entre todas las especialidades, todas las músicas, para llegar al corazón de la gente y conmover desde el arte, que es lo nuestro. Desde ahí en adelante mantenemos fija la visión de trabajar por las mujeres”, cierra.

22 junio, 2019

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