Sociedad

Destrucción de la Amazonía: desde sequía en Buenos Aires hasta falta de medicina para el cáncer

25 agosto, 2019


El incendio en la Amazonía acentuará la crisis climática y tendrá consecuencias para el ser humano desde la alimentación hasta la salud. Según Julio Benavides, académico colaborador con el Ministerio de Salud de Brasil, 25% de los medicamentos de las farmacias en occidente y 2/3 de los medicamentos contra el cáncer vienen de la Amazonía porque el principio activo de los medicamentos proviene de plantas naturales.


La intervención humana en el curso de natural del ecosistema del planeta Tierra ha provocado una crisis climática que poco a poco deja entrever sus graves consecuencias. Es el caso de la deforestación indiscriminada en la Amazonía para criar ganado y producir soja. Solo en 2019 se han registrado 74.155 incendios en la zona, 84% más que el año pasado.

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«El presidente Bolsonaro tiene un papel central para cambiar esta situación, como estadista debería manifestarse en contra de la deforestación», dice Ane Alencar, Directora de Ciencia del Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía (IPAM).

«Este gobierno no tiene políticas ambientales, lo único que ha hecho ha sido desarticular las que existían, por ejemplo, los instrumentos de monitoreo», asegura Alencar. «No le han tomado el peso a esta situación, no hay fiscalización de las quemas ilegales y tampoco multas para quienes lo hacen», agrega.

«El gobierno está muy preocupado por su propia imagen en el exterior, pero no están haciendo nada para frenar los incendios. Debería combatir la deforestación ilegal y presentar un plan claro», dice Alencar.

Kathleen Whitlock, neurocientífica estadounidense e investigadora del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV), explica que la Amazonía es el único bosque lluvioso en el mundo que reutiliza el 50% de su agua.

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«Con estos incendios, el 25% de este bosque no podrá continuar con el ciclo de reutilización de agua y nosotros no podremos hacer nada para recuperarlo. Cambiarán las características de este ecosistema y se transformará en una sabana como la de África, sin árboles, y esto podría significar que suba la temperatura del planeta cerca  de 0.7° (celsius)», detalla la científica.

«Además, la Amazonía es fuente de muchos ríos y si destruimos su ciclo lluvioso, se secará, por ejemplo, Buenos Aires porque los brazos de los ríos se extienden muy al sur en otros países, no es solo en Brasil», explica.

«Cuando destruimos el ecosistema, estamos destruyendo nuestro propio futuro», lamenta Whitlock. «He tenido lágrimas en mis ojos porque no puedo creer que un gobierno sea tan ignorante, el 80% de la Amazonía está dentro de Brasil por lo que tienen la mayor responsabilidad de proteger este patrimonio de la humanidad», enfatiza.

«El gobierno de Chile debe detener las importaciones de carne y soja de Brasil porque todos los países de América Latina deben poner presión en Bolsonaro para que proteja la Amazonía y detenga la deforestación. Francia no quiere aprobar el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea si Brasil no protege la Amazonía, es una situación internacional», asegura la académica.

Alencar plantea que el consumo de comida en general debe ser más consciente. «Las personas a las que les gusta comer proteína animal deben estar preocupadas de dónde viene la carne, si es de un sistema sustentable o de la deforestación. La crianza de ganado podría ser más sustentable, podría estar mejor planificada y usar menos hectáreas, pero no es lo que está sucediendo ni lo que pretende el gobierno de Bolsonaro», explica.

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Medicina desde la selva tropical

Julio Benavides, Doctor en Ecología y Evolución de la Universidad de Montpellier, dice que la Amazonía es la farmacia del mundo.

«25% de los medicamentos de las farmacias en occidente y 2/3 de los medicamentos contra el cáncer vienen de la Amazonía», explica Benavides, quien actualmente colabora con el Ministerio de Salud de Brasil investigando primates en la Amazonía.

«Uno piensa en medicamentos y se asocia a lo sintético, pero el principio activo de los medicamentos en gran mayoría proviene de plantas naturales. Por ejemplo, la novocaína, un anestésico local, es un derivado de la coca que sale en las selvas tropicales. También la quinina para curar la malaria y la tubocurarina que permite tratar el parkinson, son principios activos que salen de plantas naturales», detalla.

El académico plantea que a raíz de estos incendios aumentarán las enfermedades y los compuestos naturales fundamentales para tratarlas habrán desaparecido junto con el fuego.

«Hay ecosistemas que tienen incendios naturales, pero no es el caso de la Amazonía, en esa zona las quemas siempre han sido por intervención humana para criar ganado. El agro negocio brasileño utiliza miles de toneladas de antibióticos y pesticidas para mantener los cultivos y ambos nos enferman de cáncer», explica Benavides.

Tanto Whitlock, Alencar y Benavides concluyen que estos incendios acentuarán aún más la crisis climática, provocando que los climas extremos como la sequía se sigan expandiendo. El cambio climático es ahora, no a futuro.

*Imágenes: Victor R. Caivano (AP)

25 agosto, 2019

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